El Corán da a quien lo recita una buena obra por cada letra, multiplicada por diez; vendrá el Día de la Resurrección a interceder por sus compañeros, y el mejor de los hombres es quien lo aprende y lo enseña. Quienes se reúnen para recitarlo y estudiarlo reciben la serenidad, la misericordia y la compañía de los ángeles; su gente es la gente de Allah, a la que Él eleva en esta vida y en la otra.
El Corán es la Palabra de Allah, revelada al Profeta Muhammad ﷺ en su letra y su sentido por medio de Gabriel, escrita en los mushafs, transmitida de forma masiva e ininterrumpida (tawatur), cuya recitación es un acto de adoración, inimitable aunque sea en una sola sura, que se abre con Al-Fatiha y se cierra con An-Nas. Es la primera fuente de la legislación islámica; Allah se encargó de preservarlo de toda alteración y lo reveló para sacar a la gente de las tinieblas a la luz.
Diez recompensas por cada letra
Quien recita el Corán obtiene una buena obra por cada letra, y la buena obra vale diez veces más; «Alif-Lam-Mim» cuenta como tres letras, no una.
El Corán vendrá el Día de la Resurrección a interceder por sus compañeros; se le traerá con su gente que obraba según él, precedido por Al-Baqara y Al Imran, que abogarán por quien las recitaba.
El Profeta ﷺ dijo: «El mejor de vosotros es quien aprende el Corán y lo enseña». Por este hadiz, Abu Abd ar-Rahman as-Sulami enseñó el Corán cuarenta años en la mezquita de Kufa; y Sufyan ath-Thawri, preguntado si prefería la expedición militar o la recitación del Corán, respondió: la recitación del Corán.
No se reúne un grupo para recitar el Libro de Allah y estudiarlo juntos sin que descienda sobre ellos la serenidad, les cubra la misericordia, les rodeen los ángeles y Allah los mencione ante quienes están junto a Él; este mérito no se limita a la mezquita, aunque reunirse en ella es mejor.
La gente del Corán es la gente de Allah y Sus elegidos; el creyente que recita el Corán es como la cidra, de aroma agradable y sabor dulce; y solo se puede envidiar al hombre al que Allah dio el Corán y que se levanta con él en las horas de la noche y del día.
Con este Libro, Allah eleva a unos pueblos y rebaja a otros; y el Día de la Resurrección se dirá al compañero del Corán: «Recita, asciende y salmodia: tu rango estará en la última aleya que recites».
Al Profeta ﷺ le gustaba oír el Corán recitado por otro: escuchó a Ibn Mas’ud hasta que sus ojos derramaron lágrimas. An-Nawawi deduce que se recomienda escuchar la recitación, prestarle atención, llorar y meditar; y cuando se recitan Sus aleyas a los creyentes, su fe aumenta.
«Quien recite una letra del Libro de Allah obtiene una buena obra, y la buena obra vale diez veces más. No digo que “Alif-Lam-Mim” sea una letra: Alif es una letra, Lam es una letra y Mim es una letra».
«Recitad el Corán, pues vendrá el Día de la Resurrección como intercesor de sus compañeros».
يُؤْتى يوْمَ القِيامةِ بالْقُرْآنِ وَأَهْلِهِ الذِين كانُوا يعْمَلُونَ بِهِ في الدُّنيَا تَقدُمهُ سورة البقرة وَ آل عمران، تحَاجَّانِ عَنْ صاحِبِهِمَا
«El Día de la Resurrección se traerá el Corán y a su gente, los que obraban según él en esta vida, precedidos por las suras Al-Baqara y Al Imran, que abogarán por quien las recitaba».
خَيركُم مَنْ تَعَلَّمَ القُرْآنَ وَعلَّمهُ
«El mejor de vosotros es quien aprende el Corán y lo enseña».
وما اجتمع قوم في بيت من بيوت الله يتلون كتاب الله ويتدارسونه بينهم إلا نزلت عليهم السكينة، وغشيتهم الرحمة، وحفَّتهم الملائكة، وذكرهم الله فيمن عنده
«No se reúne un grupo en una de las casas de Allah para recitar el Libro de Allah y estudiarlo juntos sin que descienda sobre ellos la serenidad, les cubra la misericordia, les rodeen los ángeles y Allah los mencione ante quienes están junto a Él».
الَّذِي يَقرَأُ القُرْآنَ وَهُو ماهِرٌ بِهِ معَ السَّفَرةِ الكرَامِ البررَةِ، والذي يقرَأُ القُرْآنَ ويتَتَعْتَعُ فِيهِ وَهُو عليهِ شَاقٌّ له أجْران
«Quien recita el Corán con maestría estará con los nobles y piadosos escribas (los ángeles); y quien lo recita tropezando, con dificultad, tendrá dos recompensas».
مثَلُ المؤمنِ الَّذِي يقْرَأُ القرآنَ مثلُ الأُتْرُجَّةِ: ريحهَا طَيِّبٌ وطَعمُهَا حلْوٌ، ومثَلُ المؤمنِ الَّذي لا يَقْرَأُ القُرْآنَ كَمثَلِ التَّمرةِ: لا رِيح لهَا وطعْمُهَا حلْوٌ، ومثَلُ المُنَافِق الذي يَقْرَأُ القرْآنَ كَمثَلِ الرِّيحانَةِ: رِيحها طَيّبٌ وطَعْمُهَا مرُّ، ومَثَلُ المُنَافِقِ الذي لا يَقْرَأُ القرآنَ كَمَثلِ الحَنْظَلَةِ: لَيْسَ لَها رِيحٌ وَطَعمُهَا مُرٌّ
«El creyente que recita el Corán es como la cidra: su aroma es agradable y su sabor es dulce. El creyente que no recita el Corán es como el dátil: sin aroma, pero de sabor dulce. El hipócrita que recita el Corán es como la albahaca: su aroma es agradable pero su sabor es amargo. Y el hipócrita que no recita el Corán es como la coloquíntida: sin aroma y de sabor amargo».
إن لله تعالى أهلين من الناس. قالوا: يا رسول الله من هم؟ قال: هم أهل القران أهل الله وخاصته
«Allah tiene, entre los hombres, gente que Le pertenece». Preguntaron: «Oh Mensajero de Allah, ¿quiénes son?». Respondió: «Son la gente del Corán, la gente de Allah y Sus elegidos».
إِنَّ اللَّه يرفَعُ بِهذَا الكتاب أَقواماً ويضَعُ بِهِ آخَرين
«Con este Libro, Allah eleva a unos pueblos y rebaja a otros».
«Se dirá al compañero del Corán: Recita y asciende, y salmodia como salmodiabas en esta vida, pues tu rango estará en la última aleya que recites».
قال لي رسول الله ﷺ: اقرأ عليَّ. قلت: يا رسول الله: أقرأ عليك وعليك أنزل؟ قال: نعم إني أحب أن أسمعه من غيري. فقرأت سورة النساء حتى أتيت إلى هذه الآية ﴿فَكَيْفَ إِذَا جِئْنَا مِنْ كُلِّ أُمَّةٍ بِشَهِيدٍ وَجِئْنَا بِكَ عَلَى هَؤُلاءِ شَهِيدًا﴾ قال: حسبك. فالتفتُّ إليه، فإذا عيناه تذرفان
El Mensajero de Allah ﷺ me dijo: «Recítame». Dije: «Oh Mensajero de Allah, ¿te lo voy a recitar cuando a ti te fue revelado?». Dijo: «Sí, me gusta oírlo de otro». Recité la sura An-Nisa hasta llegar a esta aleya: «¿Cómo será cuando traigamos de cada comunidad un testigo, y te traigamos a ti como testigo contra estos?». Dijo: «Te basta». Me volví hacia él y sus ojos derramaban lágrimas.
لا حَسَدَ إلا في اثنَتَيْن: رجُلٌ آتَاهُ اللَّه القُرآنَ، فهوَ يقومُ بِهِ آناءَ اللَّيلِ وآنَاءَ النَّهَارِ، وَرجُلٌ آتَاهُ اللَّه مالا، فهُو يُنْفِقهُ آنَاءَ اللَّيْلِ وَآنَاءَ النهارِ
«No hay envidia sino en dos casos: un hombre al que Allah dio el Corán y que se levanta con él en las horas de la noche y del día, y un hombre al que Allah dio bienes y que los gasta en las horas de la noche y del día».
Virtudes de las 114 suras
Una línea por sura. El punto lleno indica un hadiz auténtico propio de ella.