93. 93. Antes que fuera revelada la Torá, todos los alimentos eran lícitos para el pueblo de Israel, salvo lo que Israel1 se había vedado a sí mismo. Diles: “Traigan la Torá y léanla, si es verdad lo que dicen”.
95. 95. Di: “Dios dice la verdad. Sigan la religión de Abraham, que fue monoteísta y no se contó entre los que dedicaban actos de adoración a otros además de Dios”.
97. 97. Allí hay signos evidentes, como el sitial de Abraham. Quien ingrese en él estará a salvo. Es obligatorio para las personas peregrinar a este templo si se encuentran en condiciones [físicas y económicas] de hacerlo. Pero quien niegue lo que Dios ha prescrito, sepa que Dios no necesita de Sus criaturas.
99. 99. Di: “¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué intentan conscientemente dificultar el camino al Islam a los que quieren abrazarlo, desfigurando su imagen real, haciéndolo pasar por tortuoso?” Dios no está desatento a lo que hacen.
101. 101. ¿Cómo podrían ustedes abandonar la fe cuando se les recitan los preceptos de Dios, y Su Mensajero se encuentra entre ustedes? Quien se aferre a Dios será guiado al camino recto.
103. 103. Aférrense todos a la religión de Dios y no se dividan en sectas. Recuerden la gracia de Dios cuando los hermanó uniendo sus corazones siendo que eran rivales unos de otros, y cuando se encontraban al borde de un abismo de fuego, los salvó de caer en él. Así les explica Dios Sus signos para que sigan la verdadera guía.
105. 105. No sean como aquellos que después de haber recibido las pruebas claras, discreparon y se dividieron en sectas1. Ésos tendrán un castigo severo.
Notas
[1] El Profeta Mujámmad r aclaró este concepto diciendo: “Se dividieron los judíos en setenta y una sectas, se dividieron los cristianos en setenta y dos sectas, y se dividirá esta comunidad en setenta y tres sectas, todas ellas merecen el fuego excepto una”; le fue preguntado: “¿Quiénes son, Mensajero de Dios?” dijo: “Los que siguen el mismo camino que yo y luego mis compañeros”. Registrado por At-Tirmidhi, Abu Dawud e Ibn Mayah, el Sheij Al-Albani lo clasificó como auténtico. Es decir: aquellos que sigan la enseñanza y metodología del Profeta y sus compañeros.
106. 106. El Día del Juicio unos rostros estarán radiantes y otros ensombrecidos. A aquellos cuyos rostros estén ensombrecidos se les dirá: “¿Han rechazado la verdad luego de haber creído? Sufran el castigo como consecuencia de su incredulidad”.
110. 110. [¡Musulmanes!] Son la mejor nación en ser enviada a la humanidad, porque ordenan el bien, prohíben el mal y creen en Dios. Si la Gente del Libro creyera, sería mejor para ellos; algunos de ellos son creyentes, pero la mayoría son desviados.
112. 112. Dondequiera que se encuentren deberán soportar la humillación, excepto amparados según lo establecido por Dios o por un pacto con los hombres. Cayeron en la condena de Dios y la miseria se ha abatido sobre ellos por no haber creído en los signos de Dios y por haber matado injustamente a los Profetas, por haber desobedecido y violado la ley.
113. 113. Pero no todos los de la Gente del Libro son iguales. Entre ellos hay quienes se mantienen fieles [a las enseñanzas originales, y al conocer el Islam lo siguen], pasan la noche recitando los versículos de Dios y prosternándose.
114. 114. Creen en Dios y en el Día del Juicio Final, ordenan el bien, prohíben el mal y se apresuran a realizar buenas obras. Ésos se contarán entre los virtuosos.
116. 116. En cambio, a los que rechacen la verdad, ni sus riquezas ni sus hijos les servirán de nada ante Dios. Serán condenados al Infierno, donde morarán eternamente.
117. 117. [De nada les servirán] las caridades que ellos hacen en esta vida mundanal [porque la incredulidad las destruye] como un viento frío que azota una cosecha de gente que ha sido injusta, y la destruye. Pero Dios no ha sido injusto con ellos, sino que ellos lo han sido consigo mismos.
118. 118. ¡Oh, creyentes! No tomen por confidentes a quienes no sean como ustedes, porque los que rechazan la verdad se esforzarán para corromperlos, porque desean verlos en la ruina. Ya han manifestado su odio con palabras, pero lo que ocultan sus corazones es peor aún. Les he mostrado las evidencias de su enemistad, para que reflexionen.
119. 119. Ustedes los aman a ellos, pero ellos no los aman a ustedes; además, ustedes creen en todos los libros revelados [mientras que ellos no creen en el Corán]. Cuando se encuentran con ustedes dicen: “¡Somos creyentes!” Pero cuando están a solas se muerden los dedos por la rabia que sienten contra ustedes. Di: “Muéranse de rabia”. Dios sabe bien lo que encierran los corazones.
120. 120. Cuando ustedes prosperan, ellos se afligen; pero cuando les sobreviene un mal, se alegran. Si ustedes son pacientes y tienen temor de Dios, sus intrigas no les harán ningún daño. Dios sabe bien lo que ellos hacen.
121. 121. Y recuerda [¡Oh, Mujámmad!] cuando al alba saliste de tu hogar para asignar a los creyentes sus posiciones en el campo de batalla. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
123. 123. Dios los socorrió en Báder1 cuando estaban en inferioridad de condiciones. Tengan temor de Dios, en señal de agradecimiento.
Notas
[1] La batalla de Báder غزوة بدر tuvo lugar el 13 de marzo de 624 (el 17 de Ramadán del segundo año después de la Hégira en el calendario musulmán) en la región de Hiyaz en la actual Arabia Saudita. Fue una batalla clave en los primeros tiempos del Islam y un punto de inflexión en el enfrentamiento entre los creyentes y sus perseguidores. Gracias a la ayuda de Dios, los musulmanes alcanzaron la victoria ante un ejército tres veces superior en número y mucho mejor armado.
125. 125. ¡Claro que sí! Si son pacientes y tienen temor de Dios, cuando intenten atacarlos sorpresivamente, su Señor los fortalecerá con cinco mil ángeles con distintivos.
129. 129. A Dios pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Él perdona a quien quiere y castiga a quien quiere. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
133. 133. Y apresúrense a buscar el perdón de su Señor y un Paraíso tan vasto como los cielos y la Tierra, que ha sido reservado para los que tienen consciencia de Dios [y cumplen la ley],
134. 134. [que son] aquellos que hacen caridad, tanto en momentos de holgura como de estrechez, controlan su enojo y perdonan a las personas, y Dios ama a los que hacen el bien.
135. 135. Aquellos que al cometer una obscenidad o injusticia invocan a Dios pidiendo perdón por sus pecados, porque saben que solo Dios perdona los pecados, y no reinciden a sabiendas.
136. 136. Su recompensa será el perdón de su Señor y jardines por donde corren ríos, en los que estarán eternamente. ¡Qué hermosa es la recompensa de quienes obran correctamente!
140. 140. Si sufren heridas, sepan que ellos también han sufrido heridas. Se alterna el triunfo y la derrota entre las personas para que Dios evidencie quienes son los creyentes, y honre a algunos de ellos con la muerte dando testimonio [de su fe]. Dios no ama a los opresores.
144. 144. Mujámmad es un Mensajero a quien precedieron otros. ¿Si muriera o le dieran muerte, volverían al paganismo? Quien regrese al paganismo no perjudica a Dios. Dios retribuirá generosamente a los agradecidos.
145. 145. Ningún ser puede morir excepto por el designio de Dios, que se encuentra escrito con anterioridad. A quien desee el provecho de esta vida mundanal, le concederé parte de ello; pero quien quiera la recompensa de la otra vida, se la otorgaré. Así recompensaré a los agradecidos.
146. 146. ¡Cuántos Profetas han tenido que combatir junto a multitudes de seguidores devotos! No perdieron la fe por los reveses en la causa de Dios, no flaquearon ni se sometieron al enemigo. Dios ama a los perseverantes.
147. 147. No pronunciaban otras palabras más que: “¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados y nuestros excesos. Afirma nuestros pasos y concédenos el triunfo sobre los que rechazan la verdad”.
151. 151. Infundiremos miedo en el corazón de los que rechazan la verdad por haber dedicado actos de adoración a otros además de Dios, sin fundamento lógico ni evidencia revelada. Su morada será el Fuego. ¡Qué pésima será la morada de los opresores!
152. 152. Dios cumplió Su promesa cuando, con Su anuencia, mataban y vencían [a su enemigo en la batalla de Uhud]. Pero flaquearon y cuestionaron las órdenes cuando desobedecieron al ver [el botín] que deseaban. Entre ustedes hubo quienes anhelaron los bienes materiales de esta vida, pero otros anhelaron la recompensa de la otra vida. Entonces Dios los probó con la derrota, pero los perdonó, porque Dios concede Su favor a los creyentes.
153. 153. Y [recuerden] cuando huían sin reparar en nadie y el Mensajero los convocaba a sus espaldas, pero no lo obedecieron. Entonces, Dios los afligió con una tribulación1 para que no se lamentaran por lo que habían perdido [del botín] ni padecido [la derrota]. Dios está bien informado de lo que hacen.
Notas
[1] El rumor de que el Profeta Mujámmad r había muerto durante el combate.
154. 154. Luego de pasada la tribulación, Dios hizo descender sobre ustedes una seguridad y los envolvió en un sueño. Mientras tanto, otro grupo estaba preocupado tan solo por su suerte y pensaban equivocadamente acerca de Dios, a la manera de los paganos, diciendo: “¿Acaso obtuvimos lo que se nos prometió?” Diles: “Todo asunto depende de Dios”. Ellos ocultan en sus corazones [la incredulidad] que no te manifiestan. Dicen: “Si nos hubieran consultado, no habría muertos aquí”. Respóndeles: “Aunque hubiesen permanecido en sus hogares, aquellos para quienes había sido decretada la muerte, habrían salido para morir allí donde esta los esperaba”. Dios quiso probarlos para evidenciar sus verdaderos sentimientos y purificar sus corazones. Dios bien sabe lo que encierran los pechos.
155. 155. Los que huyeron el día que se enfrentaron los dos ejércitos, fue porque el demonio los sedujo a causa de sus pecados. Pero Dios los perdonó, porque Dios es Perdonador, Indulgente.
156. 156. ¡Oh, creyentes! No sean como los que niegan la verdad y dicen de sus hermanos cuando éstos salen de viaje o en una expedición militar [y mueren]: “Si se hubieran quedado no habrían muerto ni caído en batalla”, porque Dios hará que eso sea una angustia en sus corazones. Dios es Quien da la vida y la muerte. Dios ve todo lo que hacen.
159. 159. [¡Oh, Mujámmad!] Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y de corazón duro se habrían alejado de ti; perdónalos, pide perdón por ellos, y consulta con ellos los asuntos [de interés público]1. Pero cuando hayas tomado una decisión encomiéndate a Dios, porque Dios ama a los que se encomiendan a Él2.
Notas
[1] Pedir la guía de Dios y el consejo a la gente sobre un asunto lícito es recomendable. No se arrepiente quien pide la guía a Dios o un consejo a la gente. Sobre pedir guía y consejo a Dios, el Profeta enseñó una oración para pedir el bien llamada Al-Istijarah. Yabir dijo: “El Profeta r solía enseñarnos a consultar a Dios en todos los asuntos y situaciones, tanto como nos enseñaba un capítulo del Corán, y decía: ‘Si a alguno de ustedes lo aqueja algún asunto, que realice una oración voluntaria, fuera de las oraciones obligatorias, y luego diga: ¡Oh, Dios! Te consulto por Tu sabiduría, recurro a Ti por Tu poder y Te pido de Tu generosidad infinita; Tú eres, en efecto, capaz y yo no lo soy; Tú sabes y yo no sé. Tú eres el Conocedor de lo Oculto. ¡Oh, Dios! Si Tú sabes que este asunto… es bueno para mí en mi religión y mi vida presente y futura, destínamelo, facilítamelo y bendícelo para mí; pero si sabes que este asunto es un mal para mí en mi religión y mi vida presente y futura, aléjalo de mí y aléjame de él. Destíname el bien donde se encuentre, y luego haz que yo esté complacido de él”. Registrado por Al-Bujari.
[2] La confianza en Dios es hacer el corazón dependiente de Él para conseguir lo que anhela y evitar lo que detesta. La confianza en Dios no prohíbe utilizar los medios materiales que Dios nos ha proporcionado para conseguir ese objetivo. No depositar la confianza en Dios implica una enfermedad en el monoteísmo; mientras que no utilizar los medios materiales disponibles implica falta de visión y contacto con la realidad. El momento indicado para este acto es antes de realizar una obra, y su fruto es la certeza. Existen tres tipos de confianza: 1) la obligatoria, que es la confianza en Dios, anhelando solo de Él la ayuda. 2) La permitida, que es confiar en que alguien hará algo por ti dentro de sus capacidades. 3) La prohibida, que es de dos tipos, (a) el politeísmo mayor, que es confiar totalmente en las causas y efectos, creyendo que las cosas suceden de manera independiente a la voluntad de Dios para traer beneficios o provocar daños; (b) el politeísmo menor, que es confiar en que una persona puede proveer el sustento, aunque no cree que lo hace de manera independiente a la voluntad de Dios, sino a través de un acto sobrenatural.
160. 160. Si Dios los auxilia nadie podrá vencerlos. Pero si los abandona, ¿quién podrá auxiliarlos contra Su voluntad? Que a Dios se encomienden los creyentes.
161. 161. Un Profeta jamás comete fraude. Quien robe del dinero público cargará con ello el Día de la Resurrección. Todos serán retribuidos según sus obras y no serán tratados injustamente.
164. 164. Dios ha dado Su favor a los creyentes al enviarles un Mensajero de entre ellos mismos que les recita Sus versículos, los purifica y les enseña el Corán y la sabiduría [de la Sunnah]. Porque antes se encontraban en un claro extravío.
165. 165. Ahora que les sobrevino una desgracia, y a pesar de haber causado a sus enemigos el doble [en la batalla de Báder], se preguntan a sí mismos: “¿Por qué fuimos vencidos?” Diles: “Por su comportamiento”. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
166. 166. Recuerden lo que les aconteció el día que se enfrentaron los dos ejércitos por voluntad de Dios, para distinguir quiénes eran los verdaderos creyentes
167. 167. y quiénes los hipócritas, a quienes se les dijo: “Combatan por la causa de Dios o al menos defiéndanse”. Respondieron [mintiendo]: “Si hubiéramos sabido que habría combate, los hubiéramos seguido”. Ese día estuvieron más cerca de la incredulidad que de la fe, porque manifestaban con sus bocas lo que no había en sus corazones. Pero Dios bien sabe lo que ellos ocultaban.
168. 168. Quienes se ausentaron dijeron a sus hermanos: “Si nos hubieran escuchado, no habrían muerto”. Diles: “Si es verdad lo que dicen, háganse inmunes a la muerte.
169. 169. Pero no crean que quienes han caído defendiendo la causa de Dios están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor.
170. 170. Se regocijan por las gracias que Dios les ha concedido y están felices por la recompensa que recibirán quienes todavía no se les han unido, y no han de sentir temor ni tristeza .
172. 172. Quienes respondieron al llamado de Dios y Su Mensajero, con obediencia y temor a Dios, a pesar de sus heridas [y dificultades] obtendrán una recompensa magnífica.
173. 173. A ellos les fue dicho: “Los enemigos se han agrupado contra ustedes, no podrán con ellos”. Pero esto solo les aumentó la fe y dijeron: “Dios es suficiente1 para nosotros, porque Él es el mejor protector”,
Notas
[1] Dijo el sabio Ibn Al-Qaiim: “Dios es suficiente para quien se encomienda a Él, y Le basta a quien vuelve hacia Él. Él es Quien concede seguridad y paz al temeroso, y protege a quien se lo pide; a todo aquel que solicite Su socorro, Su ayuda, abandonándose a Él, Dios habrá de protegerlo, cuidarlo y darle una salida”.
175. 175. Así [es la estrategia del] demonio, que intenta atemorizar a quienes lo siguen. Pero no les teman a ellos, sino que témanme a Mí, si son verdaderos creyentes1.
Notas
[1] El temor reverencial es un acto de adoración y, por consiguiente, debe ser dedicado y entregado solamente a Dios. El temor puede dividirse en dos clases: 1. El temor reverencial que se experimenta por otro que no sea Dios, ya sea un ídolo o un Tagut, temiendo que éste cause algún perjuicio. Esto es lo que muestran los que adoran tumbas u otros ídolos, les temen y atemorizan a los monoteístas que los invitan a la adoración sincera de Dios único. Una expresión de esto es cuando una persona abandona aquello que le es obligatorio por temor a alguien, lo que muestra la imperfección de su monoteísmo (Tawhid). Dice un hadiz: “Dios ha de decirle al siervo en el Día de la Resurrección: ‘¿Qué te impidió, al ver un acto reprobable, intentar corregirlo?’ Contestará: ‘¡Oh Señor! Temí la reprobación de la gente’. Dirá: ‘Yo tenía más derecho a ser temido’”. Registrado por Ahmad. 2. El temor natural o normal que se experimenta ante el enemigo o un animal salvaje; esta clase de temor no es reprochable. Dijo Dios: “Presuroso, Moisés se alejó de la ciudad con temor y cautela”. (Corán 28:21)
176. 176. Que no te cause tristeza ver a quienes se precipitan a negar la verdad, porque no perjudican a Dios. Es voluntad de Dios que en la otra vida no obtengan bendición alguna, y sí tengan un castigo terrible.
178. 178. Que no piensen los que niegan la verdad que la tolerancia de permitirles seguir con vida significa un bien para ellos. Por el contrario, es para que aumenten sus pecados y luego sufran un castigo humillante.
179. 179. No es propio de la sabiduría de Dios dejar a los creyentes en la situación en que se encuentran sin distinguir al perverso [hipócrita] del virtuoso [creyente]. Ni es propio de la sabiduría de Dios revelarles el conocimiento oculto [de quiénes son los hipócritas]. Dios elige entre Sus Mensajeros a quien Le place [para revelárselo], así que crean en Dios y Sus Mensajeros, porque si creen y obran rectamente obtendrán una magnífica recompensa.
180. 180. Los que no pagan el zakat de lo que Dios les ha concedido, que no crean que es bueno para ellos lo que retuvieron. Por el contrario, es malo. El Día del Juicio Final llevarán colgando de su cuello aquello a lo que con tanta avaricia se aferraron. A Dios pertenece la herencia de cuanto hay en los cielos y la Tierra. Dios está bien informado de lo que hacen.
181. 181. Dios ha oído las palabras de quienes dijeron: “Dios es pobre, mientras que nosotros somos ricos”. Registraremos lo que dijeron y también que hayan matado injustamente a los Profetas. Y les diré: “Sufran el castigo del fuego del Infierno”.
183. 183. Ellos mismos son los que dijeron: “Dios pactó con nosotros que no creyéramos en ningún Mensajero hasta que nos trajera una ofrenda que el fuego consumiera”. Diles: “Antes de mí, otros Mensajeros se les presentaron con las pruebas claras y todas sus exigencias; ¿por qué los mataron entonces, si es cierto lo que dicen?”
184. 184. Si te desmienten, también fueron desmentidos anteriormente otros Mensajeros, a pesar de haber traído pruebas claras, Escrituras y Libros Luminosos.
185. 185. Todo ser probará el sabor de la muerte, y cada uno recibirá su recompensa íntegra el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá realmente triunfado, porque la vida mundanal es solo un placer ilusorio.
186. 186. Van a ser probados en sus bienes materiales y en sus personas. Oirán ofensas de aquellos que han recibido el Libro antes que ustedes y de los idólatras. Pero tengan paciencia, temor de Dios, y sepan que esto requiere entereza.
187. 187. [Sabe que] Dios celebró este pacto con la Gente del Libro: “Deberán explicar el Libro claramente a la gente y jamás ocultarlo”. Pero traicionaron el pacto y lo vendieron por vil precio. ¡Qué mal actuaron!
191. 191. que invocan a Dios de pie, sentados o recostados, que meditan1 en la creación de los cielos y la Tierra, y dicen: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un sentido. ¡Glorificado seas! Presérvanos del castigo del Fuego.
Notas
[1] Éstas son las personas que se benefician de las señales del universo, porque no se detienen en el límite de los parámetros físicos que pueden ver; sino que ven más allá, ven el poder que creó el universo y lo hace funcionar. Ellos usan sus ojos, oídos e intelecto y siguen la guía de los versículos del Corán, los cuales ayudan a que los ojos, los oídos y el intelecto adquieran el estado más sublime que un ser humano puede alcanzar: la certeza en la fe.
193. 193. ¡Señor nuestro! Hemos oído a quien convocaba a la fe, diciendo: ‘Crean en su Señor’, y creímos. ¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados, borra nuestras malas acciones y, al morir, reúnenos con los piadosos.
194. 194. ¡Señor nuestro! Concédenos lo que has prometido a través de Tus Mensajeros y no nos humilles el Día de la Resurrección. Tú no faltas a Tu promesa”.
195. 195. Su Señor les respondió sus súplicas diciendo: “No dejaré de recompensar ninguna de sus obras, sean hombres o mujeres, descienden el uno del otro. A los que emigraron, fueron expulsados de sus hogares, padecieron dificultades por Mi causa, lucharon y cayeron, les perdonaré sus faltas y los introduciré en jardines por donde corren ríos”. Ésta es la recompensa que Dios les concederá. Dios posee la más hermosa recompensa.
198. 198. En cambio, quienes hayan tenido temor de su Señor vivirán eternamente en jardines por donde corren ríos, es la acogida que Dios les ha preparado. Lo que Dios tiene reservado para los virtuosos es superior al éxito de los incrédulos en esta vida.
199. 199. Entre la Gente del Libro hay quienes creen en Dios y en lo que ha sido revelado a ustedes y a ellos. Son humildes ante Dios, y no venden la palabra de Dios a vil precio. Ellos serán recompensados por su Señor. Dios es rápido en ajustar cuentas.
1. 1. ¡Oh, seres humanos ! Tengan temor de su Señor, Quien los ha creado de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Tengan temor de Dios, en Cuyo nombre se reclaman sus derechos, y respeten los lazos familiares. Dios los observa.
2. 2. Reintegren los bienes materiales a los huérfanos [cuando alcancen la pubertad]. No les cambien lo bueno de ellos por lo malo de ustedes, ni se apropien de los bienes materiales de ellos agregándolos a los de ustedes, porque es un gran pecado.
3. 3. No se casen con las huérfanas que han criado si temen no ser equitativos [con sus dotes], mejor cásense con otras mujeres que les sean lícitas: dos, tres o cuatro1. Pero si temen no ser justos, cásense con una sola o con una esclava2, porque es lo mejor para evitar cometer alguna injusticia.
Notas
[1] Este versículo no introduce la poligamia como una norma ni como una recomendación, sino que la regula y la restringe en un contexto social marcado por la desprotección de huérfanas y viudas. La posibilidad de casarse con más de una mujer queda condicionada de manera explícita a la capacidad de actuar con justicia entre ellas. Asimismo, una de las condiciones introducidas por el islam es que ninguna mujer está obligada a aceptar o a permanecer en un matrimonio polígamo: tiene derecho a rechazar una propuesta de matrimonio de un hombre ya casado, y a solicitar el divorcio si su esposo decide contraer un nuevo matrimonio.
[2] La mención de las esclavas debe entenderse dentro del marco histórico en el que la esclavitud era una práctica social ampliamente extendida y previa a la revelación coránica. El islam no instituyó este sistema, sino que reguló una realidad existente, introduciendo límites éticos y medidas orientadas a su superación gradual. El Corán ordenó tratar a las esclavas con excelencia (4:36), prohibió forzarlas a la prostitución (24:33) y alentó el matrimonio con ellas para integrarlas como esposas de pleno derecho (24:32). Asimismo, estableció múltiples vías para su liberación, presentando la manumisión como un acto meritorio y, en diversos casos, como forma de expiación por faltas y transgresiones personales. En este contexto, el versículo busca proteger a las mujeres y reducir los abusos inherentes a la estructura social de la época.
4. 4. Den a las mujeres la dote con buena predisposición. Pero si ellas renuncian a parte de ella en favor de ustedes, dispongan de ésta como les plazca.
5. 5. No confíen a los [huérfanos menores de edad que sean] derrochadores la riqueza cuya administración Dios les ha confiado. Denles alimentación y vestimenta, y háblenles con cariño.
6. 6. Pongan a prueba la madurez de los huérfanos cuando alcancen la pubertad, y si los consideran maduros y capaces, entréguenles sus bienes. No los derrochen antes de que alcancen la mayoría de edad. El [administrador] que sea rico, que se abstenga [de cobrar honorarios por su administración]; y el pobre que cobre lo mínimo. Cuando les entreguen su patrimonio, háganlo ante testigos. Es suficiente con que Dios les pedirá cuentas.
7. 7. A los varones les corresponde un porcentaje de la herencia que dejen los padres y parientes más cercanos, y a las mujeres otro porcentaje de lo que los padres y parientes más cercanos dejen. Fuere poco o mucho, les corresponde [por derecho] un porcentaje determinado de la herencia.
9. 9. Que [los apoderados de los huérfanos] se preocupen [por ellos] igual que si dejasen tras de sí a sus propios hijos menores huérfanos y temiesen por ellos. Que tengan temor de Dios y digan la verdad.
11. 11. Dios prescribe respecto a [la herencia de] sus hijos: Al varón le corresponde lo mismo que a dos mujeres1. Si las hijas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, le corresponde la mitad. A cada uno de los padres [del difunto] le corresponderá un sexto, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan solo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es lo que corresponde para la madre. Esto luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Ustedes ignoran quiénes pueden beneficiarlos más [en esta vida y en la otra], si sus padres o sus hijos [para dejar a unos más herencia que a otros], de ahí este precepto de Dios. Dios es Sabio, todo lo sabe.
Notas
[1] Esta disposición debe entenderse dentro del sistema integral de responsabilidades económicas establecido por el Corán. La diferencia en las porciones hereditarias no responde a una valoración espiritual o moral distinta entre hombres y mujeres, cuya igualdad ante Dios se afirma reiteradamente en el propio texto coránico (4:124, 16:97, 33:35), sino a la asignación diferenciada de obligaciones financieras. En el marco del derecho islámico, el varón está obligado a asumir el mantenimiento económico de su familia, incluyendo esposa, hijos y, en determinados casos, otros parientes (4:34), mientras que la mujer conserva íntegramente su herencia y bienes sin estar obligada a destinarlos al sustento familiar. Además, el Corán reconoce múltiples situaciones en las que la mujer hereda una cantidad igual o mayor que la del hombre, o incluso hereda cuando este no lo hace. Por ello, esta prescripción no constituye una regla general de preferencia masculina, sino una medida contextual ligada a la estructura de deberes económicos vigente en la sociedad a la que se dirige la revelación.
12. 12. A los hombres les corresponde la mitad de lo que dejaran sus esposas, si ellas no tuvieran hijos. Si ellas tuvieran hijos les corresponde un cuarto, luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Si ellos no tuvieran hijos, a las mujeres les corresponde un cuarto de lo que dejaran sus esposos. Si ellos tuvieran hijos, entonces a ellas les corresponde un octavo de lo que dejaran, luego de cumplir con sus legados y pagar las deudas. Si [el difunto] no tiene padres ni hijos, pero sí un hermano o una hermana, entonces le corresponde a cada uno de ellos un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, luego de cumplir con los legados y pagar las deudas, siempre que los legados no causen perjuicio a los herederos. Esto es un precepto de Dios. Dios es Sabio, Generoso.
13. 13. Estas son las leyes de Dios. A quien obedezca a Dios y a Su Mensajero, Él lo introducirá en jardines donde corren ríos, donde vivirá por toda la eternidad. Éste es el éxito supremo.
14. 14. Pero a quien desobedezca a Dios y a Su Mensajero y no cumpla con Sus leyes, Él lo introducirá en el Infierno donde morará por toda la eternidad y sufrirá un castigo humillante.
15. 15. Si una mujer es acusada de fornicación, deben declarar en su contra cuatro testigos [presenciales del acto]. Si los testigos confirman el hecho, condénenla a reclusión perpetua en su casa o hasta que Dios le conceda otra salida1.
Notas
[1] Esta primera pena fue luego remplazada por 24:2.
16. 16. El castigo se aplica a los dos que lo cometen [hombre y mujer]. Pero cuando se arrepientan y enmienden, déjenlos en paz. Dios es Indulgente, Misericordioso.
17. 17. Dios solo perdona a quienes cometen el mal por ignorancia y se arrepienten antes de morir. A éstos Dios los absuelve porque es Sabio y todo lo sabe.
18. 18. Mas no serán perdonados quienes sigan obrando mal [por rebeldía contra Dios] hasta que los sorprenda la muerte y recién entonces digan: “Ahora me arrepiento”. Ni tampoco quienes mueran negando la verdad; a éstos les tenemos reservado un castigo doloroso.
19. 19. ¡Oh, creyentes! Quedan abolidas las costumbres [paganas preislámicas] de heredar a las mujeres como un objeto y de obligarlas a casarse y retenerlas por la fuerza para recuperar parte de lo que les habían dado1, a menos que ellas cometan un acto de inmoralidad2. En lugar de eso, traten amablemente a las mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas les llegara a disgustar [sean tolerantes], puede ser que les desagrade algo en lo que Dios ha puesto un bien para ustedes.
Notas
[1] Como dote o para heredarla cuando muera.
[2] Si a una mujer se le comprueba la infidelidad el esposo tiene derecho a reclamar la devolución de lo que hubiese regalado como dote.
20. 20. Y si te decides a divorciarte de tu esposa, a la que has dado una fortuna como dote, para casarte con otra [mujer], no le pidas que te devuelva nada de su dote. ¿Acaso pensabas hacerlo calumniándola, cometiendo un claro delito?
21. 21. ¿Acaso pretendes que se te devuelva [la dote] después de haberse entregado uno al otro [en la intimidad] a través de un solemne contrato matrimonial?
23. 23. Se prohíbe contraer matrimonio con sus madres, hijas, hermanas, tías, sobrinas, madres de leche, hermanas de leche, suegras, y también con hijastras que estén bajo su tutela nacidas de esposas con las que han consumado el matrimonio; pero si no han consumado el matrimonio, no incurren en falta al casarse con estas últimas. Salvo en casos consumados, también se prohíbe casarse con la esposa de sus hijos biológicos así como con dos hermanas a la vez. Dios es Perdonador, Misericordioso.