[De nada les servirán] las caridades que ellos hacen en esta vida mundanal [porque la incredulidad las destruye] como un viento frío que azota una cosecha de gente que ha sido injusta, y la destruye. Pero Dios no ha sido injusto con ellos, sino que ellos lo han sido consigo mismos.
El versículo 117 de la sura Al Imran (3:117), sura medinense, se encuentra en el yuz 4, en la página 65 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 71 recitadores.
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Tafsir del versículo 117
Al-Mujtasar
Aquello que los incrédulos donan en obras de caridad y lo que esperan como recompensa, es semejante a un viento frío que se abate sobre plantas cultivadas por personas que han sido injustas hacia ellas mismas cometiendo pecados: el viento destruye estas plantas mientras que sus propietarios esperan buenas cosechas. Cada vez que el viento sopla, estas personas pierden lo que han sembrado. Lo mismo ocurre con la incredulidad, que invalida la recompensa que esperan por sus obras. Al-lah no es injusto con ellos (Él está por encima de ello), sino que son ellos quienes son injustos consigo mismos por su incredulidad y por el rechazo que opusieron a Sus mensajeros.
Se refieren a las aleyas 116 a 121 de la sura Al Imran (página 65 del mushaf).
1. Está prohibido a los creyentes tomar a los que rechazan la fe como confidentes de los secretos de los musulmanes.
2. Una de las manifestaciones de la hostilidad de los incrédulos hacia los creyentes es la satisfacción que sienten al ver a los creyentes alcanzados por la desgracia o una pérdida, y la rabia que los envuelve cuando algo bueno les sucede.
3. La mejor forma de protegerse contra las astucias de los incrédulos consiste en ser paciente y no manifestar miedo, además de temer a Al-lah y procurarse los medios para vencer.
Otras traducciones del versículo 117
La caridad que dan en esta vida (quienes rechazan la verdad) se asemeja a un campo de cultivo de unas gentes incrédulas y pecadoras que es arrasado completamente por un viento helado115. Y Al-lah no fue injusto con ellos, sino que ellos fueron injustos consigo mismos (debido a su incredulidad y a sus pecados).
Notas
[115] Del mismo modo que el viento arrasa el campo y priva a sus dueños de todo beneficio, la caridad que entregan quienes rechazan la verdad no obtendrá su recompensa en la otra vida y no les habrá sido de ninguna utilidad.
La caridad que dan en esta vida (quienes rechazan la verdad) se asemeja a un campo de cultivo, de unas gentes incrédulas y pecadoras, que es arrasado completamente por un viento helado115. Y Al-lah no fue injusto con ellos, sino que ellos fueron injustos consigo mismos (debido a su incredulidad y a sus pecados).
Notas
[115] Del mismo modo que el viento arrasa el campo y priva a sus dueños de todo beneficio, la caridad que entregan quienes rechazan la verdad no obtendrá su recompensa en la otra vida y no les habrá sido de ninguna utilidad.
Lo que gastan en la vida de acá es semejante a un viento glacial que bate la cosecha de gente que se ha dañado a sí misma y la destruye. No es Alá quien ha sido injusto con ellos, sino que ellos lo han sido consigo mismos.
Las raíces de las palabras del versículo 117
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
¿Acaso esperan [los incrédulos] que se presenten ante ellos los ángeles [para tomar sus almas] o que los azote el castigo [para recién entonces creer]? Eso hicieron quienes los precedieron. Dios no fue injusto con ellos [al enviarles el castigo], sino que ellos fueron injustos consigo mismos.