El versículo 160 de la sura Al Imran (3:160), sura medinense, se encuentra en el yuz 4, en la página 71 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 71 recitadores.
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Tafsir del versículo 160
Al-Mujtasar
Si Al-lah los apoya con Su socorro y Su ayuda, nadie podrá vencerlos, ni siquiera si todos los habitantes de la Tierra se aliaran contra ustedes. Por el contrario, si Él deja de ayudarlos y los abandona a su suerte, nadie será capaz de ayudarlos. Solo Él puede socorrerlos. Que los creyentes depositen su confianza en Al-lah y en ningún otro.
Se refieren a las aleyas 158 a 165 de la sura Al Imran (página 71 del mushaf).
1. La verdadera ayuda proviene de Al-lah. Él es el fuerte que no puede ser combatido y el poderoso que no puede ser vencido.
2. En este mundo y en el Más Allá, la condición de aquel que sigue la guía y obra conforme a ella no es igual a la condición del que le da la espalda y la desmiente.
3. Las desgracias y las pruebas que atraviesa el siervo tienen por origen sus pecados. Algunas veces la prueba tiene como fin elevarlo de rango. En cualquier caso, Al-lah borra y perdona los pecados.
Otras traducciones del versículo 160
Si Al-lah os auxilia, nadie podrá venceros; mas, si os abandona, ¿quién podrá auxiliaros fuera de Él? ¡Y que los creyentes se encomienden (solo) a Al-lah!
Si Al-lah los auxilia, nadie podrá venceros; mas, si los abandona, ¿quién podrá auxiliarlos fuera de Él? ¡Y que los creyentes se encomienden (solo) a Al-lah!
Si Alá os auxilia, no habrá nadie que pueda venceros. Pero, si os abandona, ,¿quién podrá auxiliaros fuera de Él? ¡Que los creyentes confíen en Alá!
Las raíces de las palabras del versículo 160
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Las confabulaciones son obras del demonio para entristecer a los creyentes. Pero, en realidad, no podrá hacerles ningún daño, salvo que Dios lo permita. Que a Dios se encomienden los creyentes.
¡Oh, creyentes! Recuerden las bendiciones que Dios les concedió cuando sus enemigos intentaron agredirlos pero Dios los protegió. Tengan temor de Dios, y que los creyentes solo se encomienden a Dios.
Sus Mensajeros les dijeron: “Solo somos seres humanos como ustedes, pero Dios agracia [con la profecía] a quien quiere de Sus siervos. No nos es posible presentar un milagro excepto con el permiso de Dios. ¡Los creyentes deben encomendarse a Dios!