Dios prescribe respecto a [la herencia de] sus hijos: Al varón le corresponde lo mismo que a dos mujeres1. Si las hijas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, le corresponde la mitad. A cada uno de los padres [del difunto] le corresponderá un sexto, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan solo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es lo que corresponde para la madre. Esto luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Ustedes ignoran quiénes pueden beneficiarlos más [en esta vida y en la otra], si sus padres o sus hijos [para dejar a unos más herencia que a otros], de ahí este precepto de Dios. Dios es Sabio, todo lo sabe.
Notas
[1] Esta disposición debe entenderse dentro del sistema integral de responsabilidades económicas establecido por el Corán. La diferencia en las porciones hereditarias no responde a una valoración espiritual o moral distinta entre hombres y mujeres, cuya igualdad ante Dios se afirma reiteradamente en el propio texto coránico (4:124, 16:97, 33:35), sino a la asignación diferenciada de obligaciones financieras. En el marco del derecho islámico, el varón está obligado a asumir el mantenimiento económico de su familia, incluyendo esposa, hijos y, en determinados casos, otros parientes (4:34), mientras que la mujer conserva íntegramente su herencia y bienes sin estar obligada a destinarlos al sustento familiar. Además, el Corán reconoce múltiples situaciones en las que la mujer hereda una cantidad igual o mayor que la del hombre, o incluso hereda cuando este no lo hace. Por ello, esta prescripción no constituye una regla general de preferencia masculina, sino una medida contextual ligada a la estructura de deberes económicos vigente en la sociedad a la que se dirige la revelación.
El versículo 11 de la sura An-Nisa (4:11), sura medinense, se encuentra en el yuz 4, en la página 78 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 11
Al-Mujtasar
Al-lah les ordena seguir la repartición siguiente respecto a la herencia de sus hijos: La herencia será repartida entre ellos de manera que el hijo reciba la misma parte que reciben dos hijas. Si el difunto deja hijas mujeres y ningún hijo varón, las herederas tienen derecho a dos tercios de su patrimonio. Si deja una sola hija mujer, ella tiene derecho a la mitad y cada uno de los padres del difunto tiene derecho a un sexto de la herencia. Si no tiene hijos ni otros herederos además de sus padres, su madre tiene derecho a un tercio del patrimonio y el resto corresponde a su padre. Si el difunto tiene más de dos hermanos y hermanas, sean del mismo padre y la misma madre o no, la madre tiene derecho a un sexto en calidad de heredera forzosa y el resto corresponde al padre en tanto pariente por línea paterna, mientras que los hermanos y hermanas no tienen derecho a parte alguna. Esta repartición de la herencia se efectúa después de la ejecución del testamento redactado por el difunto, a condición de que la parte legada por testamento no exceda el tercio de su patrimonio y una vez que sus deudas hayan sido saldadas. Al-lah decidió que la repartición se haga de esta forma porque ustedes no saben quién de entre sus padres o sus hijos les es más útil en este mundo y en el más allá. El difunto puede tener durante su vida una buena opinión sobre uno de sus herederos y legarle todo su patrimonio. A la inversa, puede tener una mala opinión sobre uno de sus herederos y privarlo de toda herencia. Pueden darse muchos casos más, pero quien los conoce a todos es Al-lah, a Quien nada se le escapa. Es por esta razón que ordenó repartir la herencia de esta forma e hizo de esta repartición una obligación que deben cumplir Sus siervos. Al-lah es Omnisciente, ya que nada de lo relativo a los intereses de Sus siervos se le escapa, y Él es Sabio en Sus leyes y en Su gestión.
Se refieren a las aleyas 7 a 11 de la sura An-Nisa (página 78 del mushaf).
1. Los preceptos relativos a la herencia indican que la Legislación otorga derechos a los hombres y a las mujeres, tomando en consideración la equidad y sus respectivos intereses.
2. El pasaje subraya con insistencia que es ilícito dilapidar o apropiarse de cualquier forma de los bienes del huérfano.
3. Como la riqueza es una de las principales fuentes de litigio entre las personas, Al-lah se encargó de fijar las partes que corresponden a cada heredero según diferentes casos.
Otras traducciones del versículo 11
Esto es lo que Al-lah os ordena con relación a la herencia que deben recibir vuestros hijos: el hijo varón recibirá el doble de lo que reciba una hija129, en el caso de haber hijos e hijas; si (el difunto) solo tuviese hijas, dos o más, estas recibirían dos tercios de la herencia (repartidos entre ellas a partes iguales); si tuviera solo una hija, a ella le correspondería la mitad de la herencia. Los padres recibirán cada uno un sexto de la herencia, en caso de que el difunto dejase algún hijo (varón o mujer); si no dejase ninguno, los padres heredarían todo, de modo que la madre recibiría un tercio (y el padre el resto). Si el difunto tuviera algún hermano o hermana, la madre recibiría un sexto (y el padre el resto, mientras que los hermanos no heredarían nada130). Esta distribución deber realizarse tras el pago de las deudas y el cumplimiento del testamento131 que (el difunto) haya podido dejar escrito. Vosotros no sabéis quiénes pueden beneficiaros más (en esta vida y en la otra), si vuestros padres o vuestros hijos (para dejar a unos más herencia que a otros). Esto es lo que Al-lah os ordena (en cuanto a la distribución de la herencia). En verdad, Al-lah es Omnisciente y Sabio.
Notas
[129] La responsabilidad económica del mantenimiento de la familia recae sobre el hombre, no sobre la mujer, aunque ella posea más bienes que él; a ello se debe que el hombre reciba más en la mayoría de los casos, ya que parte de lo que él recibe lo gastará en su familia, mientras que la mujer no tiene esa obligación.
[130] La parte que recibe la madre se reduce si el hijo fallecido tiene hermanos porque puede que el padre tenga que mantener al resto de los hijos o hijas, y por ello es normal que reciba más que la madre en dicho caso.
[131] Ver la nota de la aleya 180 de la sura 2.
Esto es lo que Al-lah les ordena con relación a la herencia que deben recibir sus hijos: el hijo varón recibirá el doble de lo que reciba una hija129, en el caso de haber hijos e hijas; si (el difunto) solo tuviese hijas, dos o más, estas recibirían dos tercios de la herencia (repartidos entre ellas a partes iguales); si tuviera solo una hija, a ella le correspondería la mitad de la herencia. Los padres recibirán cada uno un sexto de la herencia, en caso de que el difunto dejase algún hijo (varón o mujer); si no dejase ninguno, los padres heredarían todo, de modo que la madre recibiría un tercio (y el padre el resto). Si el difunto tuviera algún hermano o hermana, la madre recibiría un sexto (y el padre el resto, mientras que los hermanos no heredarían nada130). Esta distribución debe realizarse tras el pago de las deudas y el cumplimiento del testamento131 que (el difunto) haya podido dejar escrito. Ustedes no saben quiénes pueden beneficiarlos más (en esta vida y en la otra), si sus padres o sus hijos (para dejar a unos más herencia que a otros). Esto es lo que Al-lah les ordena (en cuanto a la distribución de la herencia). En verdad, Al-lah es Omnisciente y Sabio.
Notas
[129] La responsabilidad económica del mantenimiento de la familia recae sobre el hombre, no sobre la mujer, aunque ella posea más bienes que él; a ello se debe que el hombre reciba más en la mayoría de los casos, ya que parte de lo que él recibe lo gastará en su familia, mientras que la mujer no tiene esa obligación.
[130] La parte que recibe la madre se reduce si el hijo fallecido tiene hermanos porque puede que el padre tenga que mantener al resto de los hijos o hijas, y por ello es normal que reciba más que la madre en dicho caso.
[131] Ver la nota de la aleya 180 de la sura 2.
Alá os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras. Si éstas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única. la mitad. A cada uno de los padres le corresponderá un sexto de la herencia, si deja hijos; pero, si no tiene hijos y le heredan sólo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es para la madre. Esto, luego de satisfacer sus legados o deudas. De vuestros ascendientes o descendientes no sabéis quiénes os son más útiles. Ésta es obligación de Alá. Alá es omnisciente, sabio.
Las raíces de las palabras del versículo 11
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
sobre esta vida y el más allá. Y te preguntan acerca de cómo deben obrar quienes tienen huérfanos bajo su responsabilidad. Diles: “Invertir sus bienes materiales para procurar incrementárselos es lo mejor, pero si [consideran más fructífero] unir su riqueza con la de ellos [para gestionarla conjuntamente], trátenlos como a sus hermanos. Dios sabe quién es corrupto y quién hace el bien. Y si Dios hubiera querido les habría hecho las cosas más difíciles; Dios es Poderoso, Sabio.
Y cuando tu Señor inspiró a los ángeles: “Yo estoy con ustedes, denle valor a los creyentes, infundiré terror en los corazones de los que se niegan a creer. Golpeen sobre sus cuellos y golpeen todos sus dedos”.
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
A los hombres les corresponde la mitad de lo que dejaran sus esposas, si ellas no tuvieran hijos. Si ellas tuvieran hijos les corresponde un cuarto, luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Si ellos no tuvieran hijos, a las mujeres les corresponde un cuarto de lo que dejaran sus esposos. Si ellos tuvieran hijos, entonces a ellas les corresponde un octavo de lo que dejaran, luego de cumplir con sus legados y pagar las deudas. Si [el difunto] no tiene padres ni hijos, pero sí un hermano o una hermana, entonces le corresponde a cada uno de ellos un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, luego de cumplir con los legados y pagar las deudas, siempre que los legados no causen perjuicio a los herederos. Esto es un precepto de Dios. Dios es Sabio, Generoso.
Si temen la ruptura del matrimonio, apelen a un mediador de la familia de él y otro de la familia de ella. Si tienen el deseo íntimo de reconciliarse, Dios los ayudará a llegar a un acuerdo. Dios todo lo sabe y está bien informado.
Se prohíbe contraer matrimonio con una mujer casada. Es permitido con una esclava. Esta es la ley de Dios. Fuera de las prohibiciones, es lícito que busquen casarse pagando la dote correspondiente, pero con intención de matrimonio y no de fornicar. Es una obligación dar a la mujer la dote convenida una vez consumado el matrimonio. Pero no incurren en falta si después de haber cumplido con esta obligación legal, deciden algo distinto de mutuo acuerdo. Dios es Sabio, todo lo sabe.