De los 88 versículos de la sura Sad, 37 se parecen a otros versículos del Corán, a veces en todo salvo una palabra. Cada uno se compara palabra por palabra con sus parecidos, con las diferencias resaltadas, para no confundirlos al recitar de memoria.
¿Acaso no ven cuántas generaciones anteriores a ellos he destruido? Les había concedido a ellos más poder en la Tierra que el que ustedes tienen, e hice descender sobre ellos lluvia en abundancia, y que bajo sus pies fluyeran ríos (y manantiales). No obstante, los hice perecer a causa de sus pecados [por negar a sus profetas], e hice surgir después de ellos nuevas generaciones.
¿O les pertenece el reino de los cielos, la Tierra y todo cuanto existe entre ambos? Si es así, que asciendan [al cielo y decidan los asuntos de la creación].
Bendito sea a Quien pertenece el reino de los cielos y de la Tierra y todo cuanto hay entre ambos. Él posee el conocimiento de la Hora [del Juicio], y ante Él regresarán.
No he creado el cielo, la Tierra y todo cuanto hay entre ambos en vano. Eso es lo que creen los que rechazan la verdad, pero, ¡ay de los incrédulos! ¡Qué [castigo les aguarda en] el Infierno!
¿Acaso sería propio de Mí considerar a los creyentes que obran rectamente igual que a los que siembran la corrupción en la Tierra, o considerar a los que tienen temor de Dios igual que a los inmorales?
[Le ordené:] “Toma en tu mano un manojo de hierbas y golpea [simbólicamente] con él [a tu esposa], para que no rompas tu juramento”. Job fue paciente [ante todas las adversidades]. ¡Qué excelente siervo; volvía a Dios en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad!
Lo agracié con hijos [como los que tenía] y tantos más, como una misericordia mía, para que sea un recuerdo y motivo de reflexión para los dotados de intelecto.
Respondí su invocación y lo curé de sus enfermedades, y le di nueva descendencia, multiplicándola como misericordia de Mi parte y como recuerdo para los adoradores devotos.
Dirán [los seguidores]: “Tampoco hay bienvenida para ustedes, pues fueron quienes nos arrastraron [al Infierno]”. ¡Qué pésima morada [para todos ellos]!
Dijeron [los que se niegan a creer]: “¿Por qué no le han sido concedidos milagros de su Señor?” Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Dios es Quien dispone de los milagros, yo solo debo advertirles con claridad”.
Pero cuando dije a los ángeles: “¡Prostérnense ante Adán!” Todos se prosternaron excepto Iblís, que se negó y fue soberbio, y se convirtió en uno de los incrédulos.
[Dios] le preguntó: “¿Qué te impidió prosternarte cuando te lo ordené?” Respondió: “Yo soy superior a él, pues a mí me creaste de fuego, mientras que a él lo creaste del barro”.
Ellos son los que Dios ha guiado, sigue su ejemplo. Y diles [a los que te rechazan]: “No les pido remuneración alguna a cambio, este es un Mensaje para todo el universo”.