De los 83 versículos de la sura Ya-Sin, 28 se parecen a otros versículos del Corán, a veces en todo salvo una palabra. Cada uno se compara palabra por palabra con sus parecidos, con las diferencias resaltadas, para no confundirlos al recitar de memoria.
Pero si [me] desmienten, ya lo hicieron otras naciones antes que ustedes. El Mensajero solo tiene la obligación de transmitir [el Mensaje] con claridad.
Entonces, un hombre que vivía en las afueras de la ciudad se dirigió presuroso [hacia donde Moisés] y le dijo: “¡Oh, Moisés! La nobleza se confabuló para matarte. ¡Huye! Yo solo te aconsejo”.
Hace que el alba despunte, dispuso que la noche sea para descansar, e hizo que el Sol y la Luna sigan una órbita precisa para que puedan llevar el cómputo [del tiempo]. Esto fue establecido por el Poderoso, el que todo lo sabe.
Dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Qué nos hizo surgir de nuestro lecho?” [Se les dirá:] “Eso fue lo que les prometió el Misericordioso, los Mensajeros les decían la verdad”.
Sin embargo [los idólatras] toman [ídolos como] intercesores ante Dios. Diles: “¿Lo hacen a pesar de que ellos no pueden hacer nada, ni tampoco entienden?”
los estará aguardando el Infierno y de nada les servirán los bienes materiales que ganaron, ni tampoco los ídolos protectores que tomaron en lugar de Dios. Recibirán un castigo terrible.
¿Acaso no ven que Dios, Quien creó los cielos y la Tierra sin agotarse, también tiene poder para resucitar a los muertos? Él es sobre toda cosa Poderoso.
Pregúntales: “Si lo saben, ¿Quién tiene en Sus manos el dominio de todas las cosas, y puede amparar a quien Él quiere y nadie puede protegerse de Él [y Su castigo]?”