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La parte de la madre en la herencia de su hijo

La madre recibe la sexta parte si el difunto dejó hijos, o al menos dos hermanos; si no, la tercera parte. Con el cónyuge y el padre solamente, recibe la tercera parte del resto.

Su parte según la familia

Calculada por el mismo motor que la calculadora, según la opinión mayoritaria.

  • Con un hijoUn hombre fallece y deja a su hijo y su madre. 16 Ver el cálculo
  • Sin hijos, con el padreUn hombre fallece y deja a su padre y su madre. 13 Ver el cálculo
  • Con el padre y dos hermanos (excluidos por el padre)Un hombre fallece y deja a su padre, su madre y sus 2 hermanos de padre y madre. 16 Ver el cálculo
  • Con el esposo y el padre (al-‘Umariyya)Una mujer fallece y deja a su esposo, su padre y su madre. 16 Ver el cálculo

La aleya 11 de la sura An-Nisa da a la madre la tercera parte si el difunto no tiene hijos, y la sexta parte si tiene hijos o hermanos (texto y traducción más abajo).

Los «hermanos» que reducen a la madre a la sexta parte son dos o más hermanos o hermanas de cualquier clase (de padre y madre, de padre o de madre), aunque ellos mismos queden excluidos por el padre: es la opinión de las cuatro escuelas.

La madre nunca queda excluida. Excluye a todas las abuelas.

En las dos ‘Umariyya (esposo, padre y madre; esposa, padre y madre), ‘Umar dictaminó que la madre recibe la tercera parte de lo que queda tras la parte del cónyuge, para que el padre tenga el doble que ella; las cuatro escuelas lo siguieron.

La aleya que fija esta parte

Sura An-Nisa, aleya 11

يُوصِيكُمُ ٱللَّهُ فِىٓ أَوْلَٰدِكُمْ لِلذَّكَرِ مِثْلُ حَظِّ ٱلْأُنثَيَيْنِ فَإِن كُنَّ نِسَآءً فَوْقَ ٱثْنَتَيْنِ فَلَهُنَّ ثُلُثَا مَا تَرَكَ وَإِن كَانَتْ وَٰحِدَةً فَلَهَا ٱلنِّصْفُ وَلِأَبَوَيْهِ لِكُلِّ وَٰحِدٍ مِّنْهُمَا ٱلسُّدُسُ مِمَّا تَرَكَ إِن كَانَ لَهُۥ وَلَدٌ فَإِن لَّمْ يَكُن لَّهُۥ وَلَدٌ وَوَرِثَهُۥٓ أَبَوَاهُ فَلِأُمِّهِ ٱلثُّلُثُ فَإِن كَانَ لَهُۥٓ إِخْوَةٌ فَلِأُمِّهِ ٱلسُّدُسُ مِنۢ بَعْدِ وَصِيَّةٍ يُوصِى بِهَآ أَوْ دَيْنٍ ءَابَآؤُكُمْ وَأَبْنَآؤُكُمْ لَا تَدْرُونَ أَيُّهُمْ أَقْرَبُ لَكُمْ نَفْعًا فَرِيضَةً مِّنَ ٱللَّهِ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلِيمًا حَكِيمًا ۝١١

11. Dios prescribe respecto a [la herencia de] sus hijos: Al varón le corresponde lo mismo que a dos mujeres. Si las hijas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, le corresponde la mitad. A cada uno de los padres [del difunto] le corresponderá un sexto, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan solo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es lo que corresponde para la madre. Esto luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Ustedes ignoran quiénes pueden beneficiarlos más [en esta vida y en la otra], si sus padres o sus hijos [para dejar a unos más herencia que a otros], de ahí este precepto de Dios. Dios es Sabio, todo lo sabe.

Mahmoud Khalil Al-Hussary

Explicación de la aleya

Al-lah les ordena seguir la repartición siguiente respecto a la herencia de sus hijos: La herencia será repartida entre ellos de manera que el hijo reciba la misma parte que reciben dos hijas. Si el difunto deja hijas mujeres y ningún hijo varón, las herederas tienen derecho a dos tercios de su patrimonio. Si deja una sola hija mujer, ella tiene derecho a la mitad y cada uno de los padres del difunto tiene derecho a un sexto de la herencia. Si no tiene hijos ni otros herederos además de sus padres, su madre tiene derecho a un tercio del patrimonio y el resto corresponde a su padre. Si el difunto tiene más de dos hermanos y hermanas, sean del mismo padre y la misma madre o no, la madre tiene derecho a un sexto en calidad de heredera forzosa y el resto corresponde al padre en tanto pariente por línea paterna, mientras que los hermanos y hermanas no tienen derecho a parte alguna. Esta repartición de la herencia se efectúa después de la ejecución del testamento redactado por el difunto, a condición de que la parte legada por testamento no exceda el tercio de su patrimonio y una vez que sus deudas hayan sido saldadas. Al-lah decidió que la repartición se haga de esta forma porque ustedes no saben quién de entre sus padres o sus hijos les es más útil en este mundo y en el más allá. El difunto puede tener durante su vida una buena opinión sobre uno de sus herederos y legarle todo su patrimonio. A la inversa, puede tener una mala opinión sobre uno de sus herederos y privarlo de toda herencia. Pueden darse muchos casos más, pero quien los conoce a todos es Al-lah, a Quien nada se le escapa. Es por esta razón que ordenó repartir la herencia de esta forma e hizo de esta repartición una obligación que deben cumplir Sus siervos. Al-lah es Omnisciente, ya que nada de lo relativo a los intereses de Sus siervos se le escapa, y Él es Sabio en Sus leyes y en Su gestión.

martes, 13 de octubre de 2026 2 جمادى الأولى 1448 هـ