¡Oh, creyentes! No profanen los ritos de Dios ni los meses sagrados, ni los animales ofrendados ni los animales marcados para ofrenda, ni perjudiquen a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando el favor y la complacencia de su Señor. [Solo] cuando hayan finalizado la peregrinación podrán cazar. Que el descontento que tengan hacia quienes les impedían el acceso a la Mezquita Sagrada no los lleve a transgredir [la ley], sino que cooperen con ellos en obrar el bien e impedir el mal, pero no cooperen en el pecado y la enemistad. Y tengan temor de Dios; Dios es severo en el castigo.
El versículo 2 de la sura Al-Ma’ida (5:2), sura medinense, se encuentra en el yuz 6, en la página 106 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 2
Al-Mujtasar
Creyentes, no profanen aquello que es sagrado y que Al-lah les ha ordenado venerar, y absténganse de realizar aquello que está prohibido en estado de sacralidad, como vestirse con ropa con costuras, y lo que está prohibido dentro del recinto sagrado, como cazar. No combatan durante los meses sagrados que son Dhu al-Qi’dah, Dhu al-Hiyyah, Muharram y Rayab. No profanen las ofrendas hechas en el santuario, como los animales sacrificados a Al-lah, usurpándolos o impidiendo que lleguen al lugar del sacrificio. No profanen al animal que lleve como marca la guirnalda que lo identifica como ofrenda, no agredan a los peregrinos que se dirigen a la Casa Sagrada de Al-lah buscando el favor y la complacencia de Al-lah. Cuando abandonen el estado ritual del ihram al terminar la Peregrinación Mayor o la Peregrinación Menor y salgan del recinto sagrado, cacen si lo desean. Que el resentimiento por las personas que los expulsaron de la Mezquita Sagrada no los lleve a cometer actos de injusticia y a dejar de ser equitativos con ellos. Creyentes, ayúdense entre ustedes en el cumplimiento de lo que se les ha ordenado y la renuncia a lo que se les ha prohibido, y teman a Al-lah, obedézcanle en todo momento y absténganse de desobedecerle. El castigo de Al-lah es duro con aquellos que Le desobedecen. Cuídense de Su castigo.
Se refieren a las aleyas 4:176 a 5:2 (página 106 del mushaf).
1. Al-lah ha tenido en cuenta todos los escenarios posibles en materia de herencia e instituyó una forma precisa de repartir los bienes entre los herederos.
2. Declara que los animales de pastoreo son, por defecto, lícitos para el consumo, excepto aquellos de los que se tenga prueba textual de que son ilícitos, así como también es ilícita la presa de caza que pueda encontrar el peregrino en estado de sacralización durante la Peregrinación Mayor o Menor.
3. Recuerda también la prohibición de transgredir los preceptos, especialmente aquellos ligados al estado de sacralización, la caza dentro del recinto sagrado de La Meca, el combate durante los meses sagrados y la profanación de las ofrendas usurpándolas o impidiendo que lleguen al lugar de su sacrificio.
Otras traducciones del versículo 2
¡Oh, creyentes!, no profanéis los ritos de Al-lah (relacionados con la peregrinación), ni los meses sagrados, ni los animales destinados para el sacrificio ni (dejéis la práctica de adornar tales animales con) guirnaldas176 (para distinguirlos del resto de los animales y para que sean, pues, respetados). Y respetad a quienes se dirigen a la Casa Sagrada (la Kaaba) en busca del favor de Al-lah (a través del comercio) y de Su complacencia (realizando la peregrinación). Una vez finalizada la peregrinación y el estado de consagración para esta, se os permite cazar.Y que el rencor que sentís hacia quienes os impidieron llegar a la Mezquita Sagrada177 no os haga transgredir los límites. Ayudaos los unos a los otros para alcanzar la piedad y el temor de Al-lah, mas no os ayudéis en el pecado y en la transgresión. Y temed a Al-lah. Ciertamente, Al-lah es severo en el castigo.
Notas
[176] Esta parte de la aleya sería abrogada y dejaría de ponerse en práctica.
[177] Un año antes de que los musulmanes liberasen la ciudad de La Meca de la idolatría, el profeta Muhammad —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— partió con un grupo numeroso de creyentes de Medina hacia La Meca para realizar el ‘umrah. Los musulmanes se encontraron con el camino bloqueado por los incrédulos de La Meca. Finalmente se llegó a un acuerdo de paz conocido como el Tratado de Hudaibiyah que sería la clave para la posterior liberación de la ciudad, aunque, de primeras, las condiciones del tratado no parecían favorecer a los creyentes. Dicho tratado permitía a los musulmanes realizar la peregrinación al año siguiente, pero no ese año, por lo que tuvieron que regresar a la ciudad de Medina sin haber cumplido su objetivo.
¡Oh, creyentes!, no profanen los ritos de Al-lah (relacionados con la peregrinación) ni los meses sagrados ni los animales destinados para el sacrificio ni (dejen la práctica de adornar tales animales con) guirnaldas176 (para distinguirlos del resto de los animales y para que sean, pues, respetados). Y respeten a quienes se dirigen a la Casa Sagrada (la Kaaba) en busca del favor de Al-lah (a través del comercio) y de Su complacencia (realizando la peregrinación). Una vez finalizada la peregrinación y el estado de consagración para esta, se les permite cazar. Y que el rencor que sienten hacia quienes les impidieron llegar a la Mezquita Sagrada177 no los haga transgredir los límites. Ayúdense los unos a los otros para alcanzar la piedad y el temor de Al-lah, mas no se ayuden en el pecado y en la transgresión. Y teman a Al-lah. Ciertamente, Al-lah es severo en el castigo.
Notas
[176] Esta parte de la aleya sería abrogada y dejaría de ponerse en práctica.
[177] Un año antes de que los musulmanes liberasen la ciudad de La Meca de la idolatría, el Profeta Muhammad —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— partió con un grupo numeroso de creyentes de Medina hacia La Meca para realizar el ‘Umrah. Los musulmanes se encontraron con el camino bloqueado por los incrédulos de La Meca. Finalmente, se llegó a un acuerdo de paz conocido como el Tratado de Hudaibiyah, que sería la clave para la posterior liberación de la ciudad, aunque, de primeras, las condiciones del tratado no parecían favorecer a los creyentes. Dicho tratado permitía a los musulmanes realizar la peregrinación al año siguiente, pero no ese año, por lo que tuvieron que regresar a la ciudad de Medina sin haber cumplido su objetivo.
¡Creyentes! No profanéis las cosas sagradas de Alá, ni el mes sagrado, ni la víctima, ni las guirnaldas, ni a los que se dirigen a la Casa Sagrada, buscando favor de su Señor y satisfacerle. Podéis cazar cuando dejáis de estar sacralizados. Que el odio que tenéis a gente que hace poco os apartaba de la Mezquita Sagrada no os incite a violar la ley. Ayudaos unos a otros a practicar la piedad y el temor de Alá, no el pecado y la violación de la ley. ¡Y temed a Alá! Alá castiga severamente...
Las raíces de las palabras del versículo 2
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Pero cuando hayan pasado los meses sagrados, ejecuten a esos idólatras dondequiera que los encuentren. [Para lograrlo] captúrenlos, sítienlos y acéchenlos en todo lugar. Pero si se arrepienten [y aceptan el Islam], cumplen con la oración prescrita y pagan el zakat, déjenlos en paz. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
¡Oh, creyentes! Los idólatras son impuros, que no se acerquen a la Mezquita Sagrada después de este año. No teman padecer por ello pobreza o necesidad alguna, que si Dios quiere los proveerá con Su gracia. Dios todo lo sabe, es Sabio.
Te preguntan si es lícito combatir en los meses sagrados. Diles: “Combatir en los meses sagrados es un sacrilegio, pero ante Dios es más grave aún apartar a la gente del sendero de Dios, negar Su verdad y expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada”. [Sepan] que la opresión es peor que matar [en un mes sagrado]. Y [sepan que los incrédulos] no dejarán de combatirlos, si pueden, hasta apartarlos de su religión. Y quien reniegue de su religión y muera en la incredulidad, sus obras habrán sido en vano, en esta vida y en el más allá. Ellos son los moradores del Fuego, donde permanecerán eternamente.
El número de meses para Dios es doce, porque así Él lo decretó el día que creó los cielos y la Tierra. De ellos, cuatro son sagrados. Así es en la religión verdadera. No obren en contra de ustedes mismos durante estos meses. Únanse para combatir a los idólatras de la misma manera que ellos se alían para combatirlos a ustedes, y sepan que Dios está con los piadosos.
Prestan oídos a la mentira y se benefician vorazmente del soborno. Si se presentan ante ti [para que juzgues] sobre un pleito entre ellos, puedes juzgar o abstenerte. Si te abstienes no podrán perjudicarte en nada, pero si juzgas entre ellos, hazlo con equidad y justicia, porque Dios ama a los justos.
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
¡Oh, creyentes! No digan [al Mensajero de Dios]: “Rá‘ina”, sino [que digan]: “Undhurna”, y obedezcan [lo revelado]. Los que rechacen el mensaje recibirán un castigo doloroso.