وَإِنْ خِفْتُمْ أَلَّا تُقْسِطُوا۟ فِى ٱلْيَتَٰمَىٰ فَٱنكِحُوا۟ مَا طَابَ لَكُم مِّنَ ٱلنِّسَآءِ مَثْنَىٰ وَثُلَٰثَ وَرُبَٰعَ فَإِنْ خِفْتُمْ أَلَّا تَعْدِلُوا۟ فَوَٰحِدَةً أَوْ مَا مَلَكَتْ أَيْمَٰنُكُمْ ذَٰلِكَ أَدْنَىٰٓ أَلَّا تَعُولُوا۟ ٣
3. No se casen con las huérfanas que han criado si temen no ser equitativos [con sus dotes], mejor cásense con otras mujeres que les sean lícitas: dos, tres o cuatro1. Pero si temen no ser justos, cásense con una sola o con una esclava2, porque es lo mejor para evitar cometer alguna injusticia.
Notas
[1] Este versículo no introduce la poligamia como una norma ni como una recomendación, sino que la regula y la restringe en un contexto social marcado por la desprotección de huérfanas y viudas. La posibilidad de casarse con más de una mujer queda condicionada de manera explícita a la capacidad de actuar con justicia entre ellas. Asimismo, una de las condiciones introducidas por el islam es que ninguna mujer está obligada a aceptar o a permanecer en un matrimonio polígamo: tiene derecho a rechazar una propuesta de matrimonio de un hombre ya casado, y a solicitar el divorcio si su esposo decide contraer un nuevo matrimonio.
[2] La mención de las esclavas debe entenderse dentro del marco histórico en el que la esclavitud era una práctica social ampliamente extendida y previa a la revelación coránica. El islam no instituyó este sistema, sino que reguló una realidad existente, introduciendo límites éticos y medidas orientadas a su superación gradual. El Corán ordenó tratar a las esclavas con excelencia (4:36), prohibió forzarlas a la prostitución (24:33) y alentó el matrimonio con ellas para integrarlas como esposas de pleno derecho (24:32). Asimismo, estableció múltiples vías para su liberación, presentando la manumisión como un acto meritorio y, en diversos casos, como forma de expiación por faltas y transgresiones personales. En este contexto, el versículo busca proteger a las mujeres y reducir los abusos inherentes a la estructura social de la época.