يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَيَبْلُوَنَّكُمُ ٱللَّهُ بِشَىْءٍ مِّنَ ٱلصَّيْدِ تَنَالُهُۥٓ أَيْدِيكُمْ وَرِمَاحُكُمْ لِيَعْلَمَ ٱللَّهُ مَن يَخَافُهُۥ بِٱلْغَيْبِ فَمَنِ ٱعْتَدَىٰ بَعْدَ ذَٰلِكَ فَلَهُۥ عَذَابٌ أَلِيمٌ ٩٤
94. ¡Oh, creyentes! Dios los pondrá a prueba1 [mientras estén consagrados a la peregrinación] colocando delante de ustedes presas de caza que podrían alcanzar fácilmente con sus manos o lanzas, para distinguir quién Le teme en secreto [al obedecer la prohibición de cazar]. Quien transgreda [las leyes] tendrá un castigo doloroso.
Notas
[1] Al estar prohibida la caza para el peregrino, Dios los puso a prueba haciendo que los animales se pasearan entre ellos, y entonces quien no cazara las presas, a pesar de que era muy fácil hacerlo, habría triunfado en la prueba; pero quien se dejara llevar por la ambición y el deseo, habría fracasado en la prueba. Este versículo nos enseña que, a veces, Dios puede probar nuestra fe facilitando lo ilícito a nuestro alrededor, para ver qué tanto nos mantenemos firmes a los que, decimos, son nuestros valores.