وَقَوْلِهِمْ إِنَّا قَتَلْنَا ٱلْمَسِيحَ عِيسَى ٱبْنَ مَرْيَمَ رَسُولَ ٱللَّهِ وَمَا قَتَلُوهُ وَمَا صَلَبُوهُ وَلَٰكِن شُبِّهَ لَهُمْ وَإِنَّ ٱلَّذِينَ ٱخْتَلَفُوا۟ فِيهِ لَفِى شَكٍّ مِّنْهُ مَا لَهُم بِهِۦ مِنْ عِلْمٍ إِلَّا ٱتِّبَاعَ ٱلظَّنِّ وَمَا قَتَلُوهُ يَقِينًۢا ١٥٧
157. Se jactaron diciendo: “Hemos matado al Mesías, Jesús, hijo de María, el Mensajero de Dios”. Pero no lo mataron ni lo crucificaron, sino que así les fue hecho parecer. Incluso quienes discrepan sobre este asunto están llenos de dudas. No tienen conocimiento certero, sino que solo siguen conjeturas. Con toda certeza, no lo mataron.1
Notas
[1] Este versículo no niega que se haya producido un hecho históricamente percibido como una crucifixión, sino que afirma que no fue Jesús quien murió crucificado. La expresión coránica “así les fue hecho parecer” indica que la percepción de los testigos no coincidió con la realidad, o que generaciones posteriores tomaron por hecho histórico algo que no lo fue. Desde la teología islámica, el pasaje niega la crucifixión de Jesús mismo, sin entrar en los detalles del modo en que se produjo dicha apariencia. El énfasis del versículo recae en la negación de la muerte de Jesús a manos de sus enemigos, y en la afirmación de la intervención divina. Los musulmanes creen que Jesús fue elevado a los cielos sano y salvo, así como creen en la segunda venida de Jesús al final de los tiempos.