ʿAmmar ibn Yasir fue uno de los primeros musulmanes de La Meca, perseguido por su fe junto con sus padres; su madre Sumayya es considerada la primera mártir del islam. Durante la construcción de la mezquita de Medina, el Profeta ﷺ dijo de él: «¡Pobre ʿAmmar! El grupo rebelde lo matará; él los llama al Paraíso y ellos lo llaman al Fuego» (al-Bujari 447). Murió en Siffín, en el año 37 de la hégira.
ʿAmmar es una forma intensiva de la raíz ʿ-m-r, que reúne la idea de vida (ʿumr, «la duración de la vida») y la de poblar, construir y mantener un lugar (ʿimara): «el que construye, el que da vida y prosperidad». Los lexicógrafos refieren además, según Ibn al-Aʿrabi, que ʿammar se dice del hombre firme en su fe, asiduo en la oración y el ayuno. El Corán emplea esta raíz para quienes mantienen vivas las mezquitas de Allah (9:18).
Las mezquitas de Dios deben ser construidas y mantenidas por aquellos que creen en Él, en el Día del Juicio, cumplen con la oración, pagan el zakat, y no temen sino a Dios. Porque ellos son los que siguen la guía.
[¡Oh, incrédulos!] ¿Acaso creen que quienes proveen agua a los peregrinos y quienes se encargan del cuidado de la Mezquita Sagrada son equiparables a aquellos que creen en Dios, en el Día del Juicio y luchan por la causa de Dios? Sepan que no pueden equipararse ante Dios. Dios no guía a los opresores.