يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَا تَتَّخِذُوا۟ ٱلْيَهُودَ وَٱلنَّصَٰرَىٰٓ أَوْلِيَآءَ بَعْضُهُمْ أَوْلِيَآءُ بَعْضٍ وَمَن يَتَوَلَّهُم مِّنكُمْ فَإِنَّهُۥ مِنْهُمْ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلظَّٰلِمِينَ ٥١
51. ¡Oh, creyentes! No tomen a los judíos ni a los cristianos por aliados, porque ellos son aliados entre sí1. Quien les dé lealtad se convierte en uno de ellos. Dios no guía a un pueblo opresor.
Notas
[1] El término árabe awliyā’ (sing. walī) posee un campo semántico amplio y puede significar, según el contexto, “aliados”, “protectores”, “patronos” o “autoridades de lealtad”. En este versículo, los comentaristas clásicos han entendido mayoritariamente que la advertencia se refiere a determinados tipos de alianzas políticas, militares o de dependencia en materia de seguridad, en un contexto de conflicto y traición, y no a una prohibición general de convivencia, trato civil o relaciones sociales con judíos y cristianos. Esta interpretación se ve confirmada por otros pasajes coránicos que ordenan el trato justo y benevolente hacia quienes no combaten a los musulmanes por su fe (cf. 60:8), así como por la práctica histórica del propio Profeta. Por ello, leer este versículo como una negación absoluta de la cooperación o integración con otras comunidades religiosas, supone un recorte descontextualizado del sentido del texto.