El versículo 100 de la sura Yunus (10:100), sura mecana, se encuentra en el yuz 11, en la página 220 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
Escuchar el versículo 100 de la sura Yunus
80 recitaciones de 74 recitadores: elige una y sonará en el reproductor.
Todas las voces (80)
Tafsir del versículo 100
Al-Mujtasar
Ningún alma puede creer por sí misma a menos que Al-lah se lo permita. Es por Su voluntad que pueden creer; por lo tanto, no te angusties por ellas. Al‑lah afligirá con sufrimiento y desgracia a quienes no razonen sobre Su prueba, órdenes y prohibiciones.
Si tu Señor hubiera querido, habría hecho de todos los seres humanos una sola nación [de creyentes], [pero por Su sabiduría divina concedió al ser humano libre albedrío] y ellos no dejarán de discrepar [unos con otros], …
Si existiera un libro revelado que pudiera mover las montañas, abrir la tierra o hacer hablar a los muertos, ése sería el Corán. Pero todos los asuntos dependen del decreto de Dios. ¿Acaso no saben los creyentes que si Dios quisiera guiaría a todas las personas? Los que se niegan a creer seguirán padeciendo calamidades que azotarán a su territorio y a sus alrededores por su incredulidad, hasta que les llegue el castigo que Dios les ha advertido. Dios no quebranta Sus promesas.
¿Acaso a quien [el demonio] le hizo ver sus obras malas como buenas [es comparable a quien Dios ha guiado]? Dios decreta el desvío para quien Él quiere y guía a quien quiere. No te apenes [por la incredulidad de quienes te desmienten]. Dios sabe bien lo que hacen.
No es tu responsabilidad [¡Oh, Mujámmad!] que la gente decida seguir la guía [una vez que se la has enseñado], porque Dios guía a quien quiere.
Toda caridad que den es en su propio beneficio, pero no den caridad a menos que sea anhelando el rostro de Dios. Lo que hagan de bien les será recompensado sin mengua alguna.
Ningún ser puede morir excepto por el designio de Dios, que se encuentra escrito con anterioridad. A quien desee el provecho de esta vida mundanal, le concederé parte de ello; pero quien quiera la recompensa de la otra vida, se la otorgaré. Así recompensaré a los agradecidos.
A quien Dios quiere guiar le abre el corazón para que acepte el Islam. En cambio, a quien Él quiere extraviar le oprime fuertemente el pecho como si subiera a un lugar muy elevado. Así es como Dios humilla a quienes se niegan a creer.