laysa ʿalayka hudāhum walākinna l-laha yahdī man yashāu wamā tunfiqū min khayrin fali-anfusikum wamā tunfiqūna illā ib'tighāa wajhi l-lahi wamā tunfiqū min khayrin yuwaffa ilaykum wa-antum lā tuẓ'lamūna
Traducción
No es tu responsabilidad [¡Oh, Mujámmad!] que la gente decida seguir la guía [una vez que se la has enseñado], porque Dios guía a quien quiere.
Toda caridad que den es en su propio beneficio, pero no den caridad a menos que sea anhelando el rostro de Dios. Lo que hagan de bien les será recompensado sin mengua alguna.
El versículo 272 de la sura Al-Baqara (2:272), sura medinense, se encuentra en el yuz 3, en la página 46 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
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Tafsir del versículo 272
Al-Mujtasar
Profeta, no es tu responsabilidad si la gente acepta la verdad, se somete y adopta la verdad. Pero sí se te exige mostrársela y hacer que la conozcan. Luego corresponde a Al‑lah allanar el acceso a la verdad y la guía de los corazones. Él es Aquel que guía a quien Él quiere. Vuelve a ustedes el beneficio de sus donaciones, puesto que Al‑lah no las necesita; pero que su donación sea exclusivamente dedicada a Al‑lah, ya que los verdaderos creyentes solo contribuyen buscando complacer a Al‑lah. Toda donación que hagan, grande o pequeña, les será recompensada en la misma medida, pues Al‑lah no es injusto con nadie. Luego de haber recordado la contribución a las causas de Al‑lah y haber invitado a los creyentes a realizarla, Al‑lah les explica las caridades y donaciones que se esperan de ellos:
Se refieren a las aleyas 270 a 274 de la sura Al-Baqara (página 46 del mushaf).
1. Siempre que el creyente sea sincero al dar donaciones o caridad, no está mal que lo haga públicamente o en privado según sea de mayor beneficio, aunque la discreción es retribuida en mayor medida, pues es más compatible con la sinceridad.
2. Se exhorta a los creyentes a preocuparse por aquellos necesitados a quienes la dignidad les impide mendigar.
3. Es recomendado dar caridad en nombre de Al‑lah en todo momento, y se subraya la gran recompensa que corresponde a este acto, ya que Al‑lah promete una enorme retribución en este mundo y en el Más Allá.
Otras traducciones del versículo 272
No es tu responsabilidad (¡oh, Muhammad!) hacer que (quienes rechazan la verdad) sigan el buen camino (pues tu responsabilidad es, simplemente, transmitirles el mensaje de Al-lah); es Al-lah Quien guía a quien quiere (abriendo su corazón para que acepte la fe). Y toda caridad que deis será en vuestro beneficio, si lo hacéis buscando la complacencia de Al-lah. Y toda caridad que deis os será recompensada, y no seréis tratados con injusticia.
No es tu responsabilidad (¡oh, Muhammad!) hacer que (quienes rechazan la verdad) sigan el buen camino (pues tu responsabilidad es, simplemente, transmitirles el mensaje de Al-lah); es Al-lah Quien guía a quien quiere (abriendo su corazón para que acepte la fe). Y toda caridad que den será en su propio beneficio, si lo hacen buscando la complacencia de Al-lah. Y toda caridad que den les será recompensada, y no serán tratados con injusticia.
No tienes tú por qué dirigirles sino que Alá dirige a quien Él quiere. Lo que hagáis de bien redundará en vuestro propio beneficio. Y no lo hagáis si no es por deseo de agradara Alá. Lo que hagáis de bien os será devuelto y no seréis tratados injustamente.
Las raíces de las palabras del versículo 272
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Mujámmad es el Mensajero de Dios. [Los creyentes] que están con él son severos con los que se niegan a creer, pero misericordiosos entre ellos. Los verás [rezando] inclinados y prosternados, anhelando alcanzar la misericordia de Dios y Su complacencia. En sus rostros se encuentran las huellas de la prosternación. Así fueron descritos en la Torá; mientras que en el Evangelio se los compara con una semilla que germina, brota, se fortalece, cobra grosor y se afirma en su tallo, causando alegría a los sembradores. Para que se indignen los que se niegan a creer. A los que crean y obren rectamente, Dios les ha prometido el perdón y una recompensa grandiosa.
Si hubiera querido te los habría identificado y los hubieras reconocido por sus signos, pero aun así los reconocerás por el tono de sus palabras. Dios conoce sus obras [y los juzgará acorde a ellas].
Preparen contra ellos cuanto puedan de fuerzas [de combate] y caballería, para que así amedrenten a los enemigos de Dios que también son los suyos, y a otros enemigos que aún no conocen, pero Dios los conoce bien. Sepan que aquello con lo que contribuyan en la causa de Dios les será recompensado generosamente, y no serán jamás tratados injustamente.
[Den caridad a] los pobres que padecen necesidad [por dedicarse] a la causa de Dios y no pueden viajar por la tierra [para trabajar y ganar su sustento]. Quien ignora [la realidad de] su situación los cree ricos, ya que por dignidad no mendigan. Pero los reconocerás por su conducta, no piden inoportunamente. Lo que sea que des en caridad, Dios lo sabe.