innaka lā tahdī man aḥbabta walākinna l-laha yahdī man yashāu wahuwa aʿlamu bil-muh'tadīna
Traducción
Tú no puedes guiar a quien amas, sino que Dios guía a quien Él quiere. Él sabe quiénes seguirán la guía1.
Notas
[1] El motivo de la revelación de este versículo es la muerte del tío del Mensajero de Dios, Abu Talib, quien seguía la religión de sus ancestros. Ibn Kazir dijo: “Dice Dios a su Profeta: ¡Mujámmad! Tú no puedes guiar a quien deseas, porque la guía no está en tus manos, sino que a ti te corresponde difundir el Mensaje y Dios ha de guiar a quien Él quiera. A Dios pertenece la sabiduría infinita, tal como dijo en el Corán: ‘No es tu obligación [¡Oh, Mujámmad!] que sigan la guía, sino que Dios guía a quien quiere’ (2:272); y ‘la mayoría de los seres humanos, aunque lo anheles, no serán creyentes’ (12:103)”. La guía mencionada en este versículo es la concesión de la guía (hidaiat at-taufiq), porque esta se encuentra en poder de Dios. En cuanto a la guía mencionada en el siguiente versículo: “Y tú guías a un sendero recto” (42:52), es la invitación hacia la guía (hidaiat al-irshad), porque el Mensajero de Dios es quien llama hacia Dios, Su religión y Su legislación.
El versículo 56 de la sura Al-Qasas (28:56), sura mecana, se encuentra en el yuz 20, en la página 392 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 56
Al-Mujtasar
Mensajero, tú no guías a quienes amas trayéndolos hacia la fe, como a tu tío Abu Talib y otros, sino que Al-lah es Quien permite que sea guiado quien Él quiere. Al-lah en Su conocimiento sabe mejor quiénes estarán entre los que serán guiados por el camino recto.
Se refieren a las aleyas 51 a 59 de la sura Al-Qasas (página 392 del mushaf).
1. La virtud especial de la gente del Libro que tiene fe en Mujámmad r, porque recibe doble recompensa.
2. Que una persona acepte la guía está en manos de Al-lah, no en las manos de nadie más, ni de los mensajeros ni de otras personas.
3. Seguir la verdad es un medio para alcanzar la paz y la seguridad, no una causa de temor como afirman los idólatras.
4. La extravagancia es peligrosa para el individuo y la sociedad.
5. Es por la misericordia de Al-lah que Él no destruye un pueblo sin antes enviarle un Mensajero, ya que, si lo rechazan, se habrán ganado el castigo.
Otras traducciones del versículo 56
Tú no puedes hacer que quien quieres acepte la fe (¡oh, Muhammad!), sino que es Al-lah Quien guía hacia la fe a quien desea. Y Él sabe mejor quiénes (merecen) ser guiados.
Tú no puedes hacer que quien quieres acepte la fe (¡oh, Muhammad!), sino que es Al-lah Quien guía hacia la fe a quien desea. Y Él sabe mejor quiénes (merecen) ser guiados.
Tú no puedes dirigir a quien amas. Alá es, más bien, Quien dirige a quien él quiere. Él sabe mejor que nadie quiénes son los que siguen la buena dirección.
Las raíces de las palabras del versículo 56
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
«Cuando Abu Talib se hallaba en su lecho de muerte, fue a verlo el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y estaban con él: Abu Yahl y 'Abdul-lah bin Abu Umayya bin Al Mughira. Le dijo: "¡Oh, tío!, di 'la ilaha il-lal-lah' (no hay más divinidad que Al-lah), unas…
El Mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— le dijo a su tío paterno: "Di 'no hay más divinidad digna de ser adorada fuera de Al-láh', y testificaré por ti en el Día del Juicio." Él dijo: "Si no fuera por el temor de que los Quraysh me censuren y digan que fue el…
Verás que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los idólatras, y los más amistosos son quienes dicen: “Somos cristianos”. Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes que no se comportan con soberbia. …
No es tu responsabilidad [¡Oh, Mujámmad!] que la gente decida seguir la guía [una vez que se la has enseñado], porque Dios guía a quien quiere.
Toda caridad que den es en su propio beneficio, pero no den caridad a menos que sea anhelando el rostro de Dios. Lo que hagan de bien les será recompensado sin mengua alguna.
No corresponde que el Profeta ni los creyentes pidan perdón por los idólatras, aunque se trate de sus parientes, una vez que se haga evidente que serán de la gente del Infierno.