No es apropiado para la gente de Medina, ni para los beduinos que viven en los alrededores, que no marchen con el Mensajero de Dios, ni que prefieran sus propias vidas por encima de la suya. Eso es porque cada vez que sufren sed, cansancio o hambre en la causa de Dios, o pisan un territorio provocando temor en los incrédulos, o infligen alguna pérdida al enemigo, se les registra como una buena obra. Dios no deja que se pierda la recompensa de los que hacen el bien.
El versículo 120 de la sura At-Tawba (9:120), sura medinense, se encuentra en el yuz 11, en la página 206 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 120
Al-Mujtasar
La gente de Medina y los que viven en el desierto a su alrededor no deben negarse a ir con el Mensajero de Al-lah r siendo que él mismo sale a luchar, ni deben ser egoístas dando preferencia a su propia seguridad por encima de la seguridad del Mensajero r. Más bien, deberían sacrificarse por él, ya que cada vez que sufren sed, cansancio o hambre por la causa de Al-lah, y pisan con sus propios pies o con los cascos de sus caballos o camellos la tierra de quienes niegan la verdad, para así enfurecer a los que se oponen a ella, o derrotan a su enemigo y obtienen botines de guerra, Al-lah les registra la recompensa de una buena obra, que es aceptada por Él. Al-lah no permite que se pierda la recompensa de los que hacen el bien. Por el contrario, la otorga por completo y aumenta la recompensa por las buenas acciones.
Se refieren a las aleyas 118 a 122 de la sura At-Tawba (página 206 del mushaf).
1. La obligación de ser temerosos de Al-lah y ser honestos para triunfar en el Más Allá.
2. La enorme virtud de contribuir por la causa de Al-lah.
3. Invertir en las causas islámicas es tan importante como la lucha por Su causa. El Islam no se sostiene sin ambas.
Otras traducciones del versículo 120
Los habitantes de Medina y los beduinos que viven a su alrededor no deben negarse a seguir al Mensajero de Al-lah (como hizo un grupo de ellos que se excusó para no combatir en Tabuk) ni deben preferir su propio bienestar al del Profeta, puesto que toda sed, cansancio y hambre padecidos en la causa de Al-lah serán considerados como una buena acción, así como cada paso que den provocando con ello la ira de los incrédulos o cada derrota que inflijan al enemigo. Ciertamente, Al-lah no deja sin recompensa a quienes hacen el bien.
Los habitantes de Medina y los beduinos que viven a su alrededor no deben negarse a seguir al Mensajero de Al-lah (como hizo un grupo de ellos que se excusó para no combatir en Tabuk) ni deben preferir su propio bienestar al del Profeta, puesto que toda sed, cansancio y hambre padecidos en la causa de Al-lah serán considerados como una buena acción, así como cada paso que den provocando con ello la ira de los incrédulos o cada derrota que inflijan al enemigo. Ciertamente, Al-lah no deja sin recompensa a quienes hacen el bien.
Los medineses y los beduinos que acampan a su alrededor no deben quedarse a la zaga del Enviado de Alá ni preferir el bienestar propio al de él. Si lo hacen así, no padecerán sed, ni fatiga, ni hambre por Alá. Todo suelo que pisen, para irritación de los infieles, y toda ventaja que obtengan sobre el enemigo, serán inscritos como obra buena. Alá no deja de remunerar a quienes hacen el bien.
Las raíces de las palabras del versículo 120
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Dijeron [sorprendidos]: “¿Eres tú José?” Respondió: “Yo soy José y éste es mi hermano [Benjamín]. Dios nos ha agraciado [con el reencuentro]. Quienes tengan temor de Dios y sean pacientes [ante las adversidades], sepan que Dios no dejará de recompensar a los que hacen el bien”.
Contribuyan a la causa de Dios [de buen grado] y no se causen perjuicio a ustedes mismos [siendo avaros], sino que hagan el bien, porque Dios ama a los que hacen el bien.
¡Oh, creyentes! Si apostatan de su religión, Dios los reemplazará por otros a quienes amará y ellos Lo amarán, que serán compasivos con los creyentes, severos con los que niegan la verdad, y combatirán por la causa de Dios sin temor a los reproches. Esas son las cualidades de quienes Dios ha bendecido. Dios es Vasto, todo lo sabe.