Les es prohibido [comer] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, el animal que haya sido sacrificado invocando a otro en lugar de Dios, la del animal muerto por asfixia, golpe, caída, cornada o herido por las fieras, a menos que alcancen a degollarlo [antes de que muera], y lo que es inmolado en altares [en honor a un ídolo]. [También es prohibido] consultar la suerte echando flechas [o con cualquier otro método]. [Violar alguna de estas leyes] es un pecado. Quienes se empeñan en negar la verdad han perdido la esperanza de [hacerlos renunciar a] su religión. No tengan temor de ellos, sino que tengan temor de Mí. Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión. Pero quien [en caso extremo] se vea forzado por hambre [y coma de lo prohibido], pero sin intención de transgredir la ley ni excederse, Dios es Perdonador, Misericordioso.
No es apropiado para la gente de Medina, ni para los beduinos que viven en los alrededores, que no marchen con el Mensajero de Dios, ni que prefieran sus propias vidas por encima de la suya. Eso es porque cada vez que sufren sed, cansancio o hambre en la causa de Dios, o pisan un territorio provocando temor en los incrédulos, o infligen alguna pérdida al enemigo, se les registra como una buena obra. Dios no deja que se pierda la recompensa de los que hacen el bien.
¿Por qué las cifras varían de un sitio a otro?
Unos cuentan la raíz (todas las palabras formadas sobre ella), otros una sola palabra y otros la forma exacta tal como está escrita en el Mushaf: aquí se dan las tres cifras.
Se tienen en cuenta los prefijos y sufijos (و، ب، ال…); una búsqueda en el texto bruto puede omitir algunos o contar palabras de otra raíz que se escriben igual.
Los recuentos siguen la lectura de Hafs y el análisis gramatical de cada una de las 77.429 palabras del Corán.
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