Y en efecto, sus frutos fueron destruidos. [Él] se golpeaba las manos lamentándose por lo que había invertido en ellos, y ahora estaban allí devastados. Entonces dijo: “No debería haber igualado a otros junto a mi Señor”1.
Notas
[1] Porque en lugar de atribuir su prosperidad a Dios, se la atribuyó a sí mismo y rechazó que fuera a ser juzgado por Dios.
El versículo 42 de la sura Al-Kahf (18:42), sura mecana, se encuentra en el yuz 15, en la página 298 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 42
Al-Mujtasar
Todo lo que el creyente anticipó, finalmente sucedió. La destrucción devoró el fruto de los viñedos del incrédulo, quien comenzó a golpearse las manos lamentándose por el dinero que había invertido en su mantenimiento y conservación, y ahora el viñedo estaba destruido. Entonces dijo: “Desearía haber creído solo en mi Señor, y no haberle asociado divinidades en la adoración”.
Se refieren a las aleyas 35 a 45 de la sura Al-Kahf (página 298 del mushaf).
1. El creyente no debe doblegarse ante el poder del incrédulo rico. Debe aconsejarlo y guiarlo para que crea en Al-lah, reconozca Su Unicidad y esté agradecido por Sus favores y bendiciones sobre él.
2. Cuando una persona se vea impresionada por alguna de sus posesiones materiales o hijos, debe atribuir la bendición a Aquel que se la otorgó diciendo: “Así ha querido Al-lah, no hay poder real sino el de Al-lah (mashallah, la quatta illa bil-lah)”.
3. Cuando Al-lah quiere algo bueno para una persona, le apresura el castigo que merezca en este mundo.
4. Es lícito rogar por la ruina de la riqueza de una persona cuya riqueza es la causa de su transgresión y desvío.
Otras traducciones del versículo 42
Y los viñedos (de quien rechazaba la verdad) fueron destruidos con todos los frutos que contenían, y este empezó a lamentarse por lo que había invertido en ellos al ver sus cepas totalmente devastadas, diciendo: «Ojalá no hubiera adorado a nadie más que a mi Señor».
Y los viñedos (de quien rechazaba la verdad) fueron destruidos con todos los frutos que contenían, y este empezó a lamentarse por lo que había invertido en ellos al ver sus cepas totalmente devastadas, diciendo: “Ojalá no hubiera adorado a nadie más que a mi Señor”.
Su cosecha fue destruida y, a la mañana siguiente, se retorcía las manos pensando en lo mucho que había gastado en él: sus cepas estaban arruinadas. Y decía: «¡Ojalá no hubiera asociado nadie a mi Señor!»
Las raíces de las palabras del versículo 42
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Hice que los Hijos de Israel cruzaran el mar. Pero el Faraón y su ejército los persiguieron injustamente, empujados por el odio. Cuando [el Faraón] sintió que se ahogaba y no tenía salvación, dijo: “Creo en una única divinidad como lo hace el pueblo de Israel, y a Él me entrego”. …
[No has reparado] en aquel [‘Uzeir] que pasó por una ciudad en ruinas [Jerusalén], y exclamó: “¿Cómo va Dios a darle vida ahora que está en ruinas?” Y entonces, Dios lo hizo morir por cien años y después lo resucitó. Le preguntó [Dios]: “¿Cuánto tiempo has permanecido así?” Respondió: “Un día o menos aún”. Dijo [Dios]: “No, has permanecido así cien años, observa tu comida y tu bebida, no se han podrido, pero mira tu asno [del que por el contrario solo quedan sus huesos]. Haré de ti un signo para la gente. Mira los huesos [de tu asno], cómo los reuní y luego los cubrí de carne [resucitándolo]”. Y cuando lo vio con claridad dijo: “Ahora sé que Dios es sobre toda cosa Poderoso”.