Yarir ibn ʿAbd Allah al-Bayali, jefe de su tribu, abrazó el islam en los últimos años de la vida del Profeta ﷺ. Decía: «Desde que me hice musulmán, el Profeta ﷺ nunca me negó la entrada ni me vio sin sonreír» (al-Bujari 3822). Juró al Profeta ﷺ cumplir la oración, dar el azaque y ser de buen consejo con todo musulmán (al-Bujari 57).
Según los lexicógrafos, yarir (jarir) designa una cuerda de cuero trenzado que se pone al cuello del camello para conducirlo, a modo de ronzal; al-Yawhari precisa que de esta palabra tomaron su nombre los hombres llamados Yarir. Procede de la raíz j-r-r, «tirar, arrastrar». Llevaron este nombre el Compañero Yarir ibn ʿAbd Allah y Yarir, uno de los mayores poetas árabes de la época omeya.
Cuando Moisés volvió a su pueblo, [se sintió] enojado y triste, y dijo: “¡Qué mal está lo que hicieron durante mi ausencia! ¿Acaso querían que regresara antes de la cita con su Señor?” Y arrojó las tablas, tomando a su hermano por la cabeza y acercándolo a él. Entonces [su hermano Aarón] le dijo: “¡Oh, hermano mío! Nuestro pueblo me menospreció y por poco me matan. No permitas que los enemigos se regocijen con esta situación, y no me consideres de los que cometen injusticias”.