Cuando Moisés volvió a su pueblo, [se sintió] enojado y triste, y dijo: “¡Qué mal está lo que hicieron durante mi ausencia! ¿Acaso querían que regresara antes de la cita con su Señor?” Y arrojó las tablas, tomando a su hermano por la cabeza y acercándolo a él. Entonces [su hermano Aarón] le dijo: “¡Oh, hermano mío! Nuestro pueblo me menospreció y por poco me matan. No permitas que los enemigos se regocijen con esta situación, y no me consideres de los que cometen injusticias”.
El versículo 150 de la sura Al-A’raf (7:150), sura mecana, se encuentra en el yuz 9, en la página 169 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 150
Al-Mujtasar
Cuando Moisés regresó a su pueblo tras haberse reunido con su Señor, se llenó de ira y tristeza al encontrarlos adorando al becerro. Entonces dijo: “¡En qué condición tan baja han caído después de mi partida, que solo conduce a la ruina y a la miseria! ¿Tan cansados estaban de esperar a que se cumplieran las cuarenta noches, que comenzaron a adorar al becerro?” Moisés arrojó las Tablas a causa de su extrema ira y tristeza, y tomó a su hermano Aarón por la cabeza y la barba y lo trajo a rastras, porque él había estado a cargo de ellos y no pudo evitar que adoraran al becerro. Aarón dijo a su hermano Moisés: “¡Hijo de mi madre!, ciertamente el pueblo me consideraba débil, no me respetaba y por poco me mata, así que no me castigues de tal manera que mis enemigos se regocijen, y en tu enojo no me consideres entre las personas que pecaron al adorar a otros en lugar de Al-lah”.
Se refieren a las aleyas 150 a 155 de la sura Al-A’raf (página 169 del mushaf).
1. Las aleyas prueban que, cuando sean juzgados, no se perdonará a quienes cometan un error al emitir un juicio independiente, si este contradice las pruebas que son claramente opuestas a su veredicto. Esto es lo que los juristas llaman una interpretación disparatada (ta’wil ba’id).
2. Cuando se hace una súplica, es parte de la formalidad comenzar con uno mismo, ya que Moisés u comenzó su súplica pidiendo perdón por sí mismo y luego pidió perdón por su hermano debido su negligencia y descuido al no haber impedido que el pueblo adorara al becerro.
3. La advertencia de enojarse y dejarse dominar por la ira.
4. Es necesario evitar la ira de Al-lah y tener temor devocional de Su poder. Reflexionen sobre la elevada posición de Moisés u ante Su Señor, y sin embargo tenía un profundo temor a la ira de Su Señor.
Otras traducciones del versículo 150
Y cuando Moisés regresó a su pueblo airado y afligido (porque Al-lah le había comunicado que su pueblo estaba adorando el becerro), dijo: «¡Qué malo es lo que habéis hecho durante mi ausencia! ¿Queríais que regresara antes de tiempo de mi cita con vuestro Señor cuando Él la había decretado? Y arrojó las Tablas (debido a su enojo), tomó a su hermano (por el cabello) y lo arrastró hacia él. (Su hermano Aarón) le dijo: «¡Oh, hijo de mi madre!, ciertamente pudieron conmigoy estuvieron a punto de matarme (cuando les prohibí adorar el becerro). No dejes que los enemigos se regocijen a mi costa y no me incluyas entre los injustos».
Y cuando Moisés regresó a su pueblo airado y afligido (porque Al-lah le había comunicado que su pueblo estaba adorando el becerro), dijo: “¡Qué malo es lo que han hecho durante mi ausencia! ¿Querían que regresara antes de tiempo de mi cita con su Señor cuando Él la había decretado? Y arrojó las Tablas (debido a su enojo), tomó a su hermano (por el cabello) y lo arrastró hacia él. (Su hermano Aarón) le dijo: “¡Oh, hijo de mi madre!, ciertamente pudieron conmigo y estuvieron a punto de matarme (cuando les prohibí adorar el becerro). No dejes que los enemigos se regocijen a mi costa y no me incluyas entre los injustos”.
Y, cuando Moisés regresó a su pueblo, airado y dolido, dijo: «¡Qué mal os habéis portado, luego de irme y dejaros! ¿Es que queréis adelantar el juicio de vuestro Señor?» Y arrojó las Tablas y, cogiendo de la cabeza a su hermano, lo arrastró hacia sí. Dijo: «¡Hijo de mi madre! La gente me ha humillado y casi me mata. ¡No hagas, pues, que los enemigos se alegren de mi desgracia! ¡No me pongas con el pueblo impío!»
Las raíces de las palabras del versículo 150
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Cuando Moisés regresó ante su pueblo enojado y triste, les dijo: “¡Oh, pueblo mío! ¿Acaso su Señor no les ha hecho una promesa hermosa? ¿Acaso les parece que me ausenté por mucho tiempo? ¿Acaso quieren que la ira de su Señor se desate sobre ustedes, y por ello quebrantaron la promesa que me hicieron?”