El Profeta ﷺ propuso a un hombre llamado Hazn, «terreno áspero», que se llamara Sahl; se negó a cambiar el nombre que le había dado su padre, y su nieto Saʿid ibn al-Musayyib decía que la aspereza se quedó en la familia (al-Bujari 6190). Sahl ibn Saʿd al-Saʿidi, el último Compañero que murió en Medina, transmitió: «En el Paraíso hay una puerta llamada al-Rayyán, por la que entrarán los que ayunaron» (al-Bujari 1896).
Sahl designa ante todo el terreno llano y blando, la llanura, por oposición a la montaña y al suelo áspero (ḥazn); de ahí los sentidos de «fácil, suave, llevadero»: se dice de un hombre que es sahl al-khuluq, «de trato fácil». El Corán emplea el plural suhul para las llanuras donde los Zamud construían palacios (7:74). El nombre expresa la suavidad y la facilidad; Suhayl y Sahla son de la misma raíz s-h-l.
Recuerden que [Dios] los hizo sucesores después de ‘Ad, y los estableció en su tierra. Ustedes construían palacios en sus llanuras y esculpían casas en las montañas. Recuerden las gracias de Dios, y no siembren maldad en la tierra como los corruptos”.
Narró Sahl Ibn Saad -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “En el paraíso hay una puerta a la que se le dice “Arrayán”, por la que entrarán los ayunantes el Día de la Resurrección y nadie más que ellos. Se dirá: “¿Dónde…