Te piden una respuesta [sobre la herencia]. Diles: “Dios dictamina sobre quien no tiene padre ni hijo. Si un hombre muere sin dejar hijos, pero sí una hermana, ésta heredará la mitad de lo que dejare, y si ella muere sin dejar hijos, él la heredará. Si el difunto deja dos hermanas, éstas heredarán dos tercios de lo que dejare. Si tiene hermanos, varones y mujeres, a cada varón le corresponderá lo mismo que a dos mujeres1. Dios se los aclara para que no se desvíen [de lo que es justo]. Dios todo lo sabe.
Notas
[1] La mujer en el Islam tiene asignada su parte en la división de la herencia. En este versículo se establece que las hijas reciben la mitad que sus hermanos varones. Esta mitad, aunque en apariencia pueda verse como injusto, es un porcentaje generoso y justo, ya que, en la legislación islámica para la familia, los hombres son los que tienen que asumir las obligaciones de manutención de la misma. Por ejemplo, sobre el hombre pesa la responsabilidad de entregar la dote a su futura esposa, asumir los gastos de su esposa e hijos y, en algún momento, de mantener también a sus padres. En el caso de la mujer, acorde a la legislación islámica para la familia, ella no es responsable de mantener económicamente a nadie, excepto que lo haga de buena voluntad y como colaboración para el hogar, porque su padre, sus hermanos o su esposo son los responsables de mantenerla, sin importar qué tan rica sea ella. Aun así, existen escenarios en los que la mujer recibe de herencia una porción igual a la del hombre.
El versículo 176 de la sura An-Nisa (4:176), sura medinense, se encuentra en el yuz 6, en la página 106 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 176
Al-Mujtasar
Mensajero, te piden que emitas un juicio respecto a la herencia de aquel que muere sin dejar padres ni hijos. Diles: Al-lah les explica su sentencia al respecto; si alguien muere sin dejar tras de sí padres ni progenie, pero tiene una hermana, ya sea del mismo padre y madre o únicamente del mismo padre, a ella le corresponde la mitad del patrimonio como heredera forzosa, mientras que el hermano del difunto, ya sea del mismo padre y madre o únicamente del mismo padre, hereda el resto en su carácter de pariente por vía paterna, si es que no existe otro heredero forzoso. Si existe otro heredero forzoso, el hermano del difunto hereda lo que resta, luego de que este heredero reciba su parte. Si el difunto tiene varias hermanas, dos o más, ya sean del mismo padre y madre o únicamente del mismo padre, ellas heredan dos tercios en tanto herederas universales. El conjunto de hermanos y hermanas, ya sean del mismo padre y madre o únicamente del mismo padre, heredan todos en su carácter de parientes por vía paterna, respetando siempre la regla que estipula que la parte del hombre es igual a dos veces la de la mujer. Al-lah les explica este precepto correspondiente a estos casos, así como otros relacionadas con la herencia, para que no se desvíen. Al-lah lo sabe todo y nada se Le escapa.
Se refieren a las aleyas 4:176 a 5:2 (página 106 del mushaf).
1. Al-lah ha tenido en cuenta todos los escenarios posibles en materia de herencia e instituyó una forma precisa de repartir los bienes entre los herederos.
2. Declara que los animales de pastoreo son, por defecto, lícitos para el consumo, excepto aquellos de los que se tenga prueba textual de que son ilícitos, así como también es ilícita la presa de caza que pueda encontrar el peregrino en estado de sacralización durante la Peregrinación Mayor o Menor.
3. Recuerda también la prohibición de transgredir los preceptos, especialmente aquellos ligados al estado de sacralización, la caza dentro del recinto sagrado de La Meca, el combate durante los meses sagrados y la profanación de las ofrendas usurpándolas o impidiendo que lleguen al lugar de su sacrificio.
Otras traducciones del versículo 176
Te piden que dictamines (sobre la herencia de quienes mueren sin dejar ni padres ni hijos, ¡oh, Muhammad!). Diles: «Al-lah os decreta (lo siguiente) al respecto: si un hombre muere y no tiene ni hijos (ni padres), pero tiene una hermana (de padre y madre o del mismo padre), esta heredará la mitad de lo que deje. Si la difunta es la hermana y no deja hijos (ni padres), su hermano heredará todo. Si el difunto tiene dos hermanas, estas heredarán dos tercios de lo que deje en herencia; y en el caso de tener hermanos y hermanas, a cada hermano le corresponderá el doble de lo que reciba una hermana172. Así aclara Al-lah Sus preceptos para que no os extraviéis. Y Al-lah tiene conocimiento sobre todas las cosas».
Notas
[172] Ver la primera nota de pie de página de la aleya 11 de esta misma sura.
Te piden que dictamines (sobre la herencia de quienes mueren sin dejar ni padres ni hijos, ¡oh, Muhammad!). Diles: “Al-lah les decreta (lo siguiente) al respecto: si un hombre muere y no tiene ni hijos (ni padres), pero tiene una hermana (de padre y madre o del mismo padre), esta heredará la mitad de lo que deje. Si la difunta es la hermana y no deja hijos (ni padres), su hermano heredará todo. Si el difunto tiene dos hermanas, estas heredarán dos tercios de lo que deje en herencia; y en el caso de tener hermanos y hermanas, a cada hermano le corresponderá el doble de lo que reciba una hermana172. Así aclara Al-lah Sus preceptos para que no se extravíen. Y Al-lah tiene conocimiento sobre todas las cosas”.
Notas
[172] Ver la primera nota de pie de página de la aleya 11 de esta misma sura.
Te piden tu parecer. Di: «Alá os da el Suyo a propósito de los parientes colaterales. Si un hombre muere sin dejar hijos, pero sí una hermana, ésta heredará la mitad de lo que deja, y si ella muere sin dejar hijos, él heredará todo de ella. Si el difunto deja dos, éstas heredarán los dos tercios de lo que deje. Si tiene hermanos, varones y hembras, a cada varón le corresponderá tanto como a dos hembras juntas. Alá os aclara esto para que no os extraviéis. Alá es omnisciente».
Las raíces de las palabras del versículo 176
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
No invoques a nada ni nadie junto con Dios. Nadie tiene derecho a ser adorado salvo Él. Todo ha de perecer excepto Su rostro. Suyo es el juicio y ante Él comparecerán.
Todas las desgracias acontecen con el permiso de Dios. Quien crea en Dios, Él guiará su corazón [y comprenderá que todo es parte del gran designio de Dios]. Dios tiene conocimiento de todas las cosas.
¿Acaso no es de Dios cuanto hay en los cielos y en la Tierra? Él sabe bien lo que hacen. El día que comparezcan ante Él, les informará todas sus obras, pues Dios es conocedor de todas las cosas.
Dios es la luz de los cielos y de la Tierra. Su luz es como [la que surge de] una hornacina en la cual hay una lámpara dentro de un recipiente de vidrio, tan brillante como un astro resplandeciente. La lámpara se enciende con el aceite de un árbol bendito de olivo, procedente de una zona central entre oriente y occidente, cuyo aceite por poco alumbra sin haber sido tocado por el fuego: Es luz sobre luz. Dios guía hacia Su luz a quien Él quiere, y expone ejemplos para que la gente recapacite. Él lo sabe todo.
¡Oh, creyentes! Si contraen un préstamo por un plazo determinado, pónganlo por escrito. Que el escriba mantenga la justicia entre las partes y no se niegue a registrar el acta conforme a lo que Dios le ha enseñado: el escriba debe registrar y el deudor debe dictar fielmente lo que adeuda, con temor de Dios. En caso de que el deudor sea declarado incompetente o sea incapaz de expresar su deuda, que lo haga en su lugar su apoderado con fidelidad. Dos hombres confiables deben ser testigos, pero si no cuentan con dos hombres, recurran a un hombre y dos mujeres, de manera que si una de ellas se olvida la otra lo recuerde. Nadie debe negarse a ser testigo ni rehusarse si son citados a atestiguar. No sean reacios a documentar las deudas, sean pequeñas o grandes, así como su vencimiento. Esto es, para Dios, lo más justo, la mejor evidencia [si existiera una disputa] y da menos lugar a dudas. A menos que se trate de una operación al contado; entonces, no hay inconveniente en que no lo pongan por escrito. Pero [es recomendable] que lo hagan ante testigos en [operaciones de] compraventa. No se debe presionar ni coartar al escriba ni al testigo, porque hacerlo es un delito. Tengan temor de Dios, que Él los agracia con el conocimiento, porque Dios es conocedor de todas las cosas.