Todas las desgracias acontecen con el permiso de Dios. Quien crea en Dios, Él guiará su corazón [y comprenderá que todo es parte del gran designio de Dios]. Dios tiene conocimiento de todas las cosas.
El versículo 11 de la sura At-Taghabun (64:11), sura medinense, se encuentra en el yuz 28, en la página 557 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Todas las voces (80)
Tafsir del versículo 11
Al-Mujtasar
Todas las dificultades que afligen al ser humano, ya sea a él mismo, a su riqueza o a sus hijos, acontecen por decreto y decisión de Al-lah. A aquellos que tienen fe en Al-lah y en Su decreto y decisión, Al-lah les guía sus corazones para que se sometan a su destino y se sientan complacidos con Su decreto. Al-lah lo conoce todo, nada está oculto para Él.
Se refieren a las aleyas 10 a 18 de la sura At-Taghabun (página 557 del mushaf).
1. La tarea de los mensajeros es transmitir el mensaje de Al-lah, pero la guía está en manos de Al-lah.
2. La creencia en la predestinación es uno de los pilares de la fe, y causa para alcanzar la paz interior.
3. La imposición de obligaciones es dentro de los límites de la capacidad de aquel a la que se le impone.
4. La recompensa se multiplica para quienes gastan en la causa de Al-lah.
Otras traducciones del versículo 11
No hay desgracia que suceda que no haya sido decretada por Al-lah. Al-lah guía el corazón de quien cree en Él y Él tiene conocimiento de todas las cosas.
No hay desgracia que suceda que no haya sido decretada por Al-lah. Al-lah guía el corazón de quien cree en Él y Él tiene conocimiento de todas las cosas.
No sucede ninguna desgracia si Alá no lo permite. Él dirige el corazón de quien cree en Alá. Alá es omnisciente.
Las raíces de las palabras del versículo 11
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
en esto hay un motivo de reflexión para quien teme el castigo de la otra vida. El Día del Juicio serán congregadas las personas, ese día será atestiguado por todos.
No sucede ninguna desgracia en la Tierra, ni a ustedes los azota adversidad alguna, sin que esté registrada en un libro antes de que la traiga a la existencia. Eso es fácil para Dios.
¡Oh, creyentes! Si contraen un préstamo por un plazo determinado, pónganlo por escrito. Que el escriba mantenga la justicia entre las partes y no se niegue a registrar el acta conforme a lo que Dios le ha enseñado: el escriba debe registrar y el deudor debe dictar fielmente lo que adeuda, con temor de Dios. En caso de que el deudor sea declarado incompetente o sea incapaz de expresar su deuda, que lo haga en su lugar su apoderado con fidelidad. Dos hombres confiables deben ser testigos, pero si no cuentan con dos hombres, recurran a un hombre y dos mujeres, de manera que si una de ellas se olvida la otra lo recuerde. Nadie debe negarse a ser testigo ni rehusarse si son citados a atestiguar. No sean reacios a documentar las deudas, sean pequeñas o grandes, así como su vencimiento. Esto es, para Dios, lo más justo, la mejor evidencia [si existiera una disputa] y da menos lugar a dudas. A menos que se trate de una operación al contado; entonces, no hay inconveniente en que no lo pongan por escrito. Pero [es recomendable] que lo hagan ante testigos en [operaciones de] compraventa. No se debe presionar ni coartar al escriba ni al testigo, porque hacerlo es un delito. Tengan temor de Dios, que Él los agracia con el conocimiento, porque Dios es conocedor de todas las cosas.
Te piden una respuesta [sobre la herencia]. Diles: “Dios dictamina sobre quien no tiene padre ni hijo. Si un hombre muere sin dejar hijos, pero sí una hermana, ésta heredará la mitad de lo que dejare, y si ella muere sin dejar hijos, él la heredará. Si el difunto deja dos hermanas, éstas heredarán dos tercios de lo que dejare. Si tiene hermanos, varones y mujeres, a cada varón le corresponderá lo mismo que a dos mujeres. Dios se los aclara para que no se desvíen [de lo que es justo]. Dios todo lo sabe.
Dios es la luz de los cielos y de la Tierra. Su luz es como [la que surge de] una hornacina en la cual hay una lámpara dentro de un recipiente de vidrio, tan brillante como un astro resplandeciente. La lámpara se enciende con el aceite de un árbol bendito de olivo, procedente de una zona central entre oriente y occidente, cuyo aceite por poco alumbra sin haber sido tocado por el fuego: Es luz sobre luz. Dios guía hacia Su luz a quien Él quiere, y expone ejemplos para que la gente recapacite. Él lo sabe todo.
¿Acaso no es de Dios cuanto hay en los cielos y en la Tierra? Él sabe bien lo que hacen. El día que comparezcan ante Él, les informará todas sus obras, pues Dios es conocedor de todas las cosas.