Como consecuencia [de este asesinato], legislé para los Hijos de Israel que: “Quien tome una vida, excepto que sea como castigo por cometer un asesinato o sembrado la corrupción en la Tierra, es como si hubiera matado a toda la humanidad. Pero quien salva una vida es como si hubiera salvado a toda la humanidad”. Mis Mensajeros se presentaron ante ellos con pruebas claras [de la ley], pero muchos de ellos siguen cometiendo graves excesos en el mundo.
El versículo 32 de la sura Al-Ma’ida (5:32), sura medinense, se encuentra en el yuz 6, en la página 113 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 32
Al-Mujtasar
A través del asesinato cometido por Caín, hemos informado a los hijos de Israel que matar a un hombre sin justa causa equivale a matar a toda la humanidad. Así mismo, salvar una vida declarada sagrada por Al-lah porque se tiene consciencia de la ilegalidad del asesinato, equivale a salvar a toda la humanidad, ya que esta actitud es sinónimo de seguridad para todos. Mis mensajeros fueron a los hijos de Israel con argumentos claros y pruebas evidentes, pero a pesar de ellos, son numerosos los que violan los límites de Al-lah cometiendo transgresiones y oponiéndose a Sus mensajeros.
Se refieren a las aleyas 32 a 36 de la sura Al-Ma’ida (página 113 del mushaf).
1. La vida humana es sagrada: aquel que preserva una vida preserva a la humanidad entera, y aquel que destruye una vida destruye a toda la humanidad.
2. El castigo de aquellos que combaten a Al-lah y a Su Mensajero sembrando la corrupción en la Tierra a través del asesinato, el robo, la violación, es uno de los siguientes, según la gravedad del delito cometido: la ejecución sin crucifixión, la ejecución por crucifixión, la amputación de los miembros o el exilio.
3. Si los criminales o los corruptores que combaten a Al-lah y Su Mensajero se arrepienten antes de ser capturados por quien detenta la autoridad, este último puede perdonar sus crímenes.
Otras traducciones del versículo 32
Por este motivo decretamos a los hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni sembrado la corrupción en la tierra sería como si hubiese matado a toda la humanidad; y quien salvara una vida sería como si hubiese salvado a la humanidad entera. Y, ciertamente, recibieron la llegada de Nuestros mensajeros quienes les trajeron pruebas claras (de la verdad). No obstante, a pesar de ello, siguieron cometiendo delitos en la tierra.
Por este motivo decretamos a los hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni sembrado la corrupción en la tierra sería como si hubiese matado a toda la humanidad; y quien salvara una vida sería como si hubiese salvado a la humanidad entera. Y, ciertamente, recibieron la llegada de Nuestros mensajeros, quienes les trajeron pruebas claras (de la verdad). No obstante, a pesar de ello, siguieron cometiendo delitos en la tierra.
Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra.
Las raíces de las palabras del versículo 32
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Y [recuerden] cuando celebré un pacto con ustedes: “No derramarán su sangre ni se expulsarán de sus hogares”, lo aceptaron y fueron testigos de ello. …
Pero cuando se alejan [de ti] van por la Tierra corrompiéndola, destruyendo [todos los frutos del trabajo humano, como] las siembras y los ganados, pero [sepan] que Dios no ama la corrupción.
¡Oh, creyentes! No cacen mientras estén consagrados a la peregrinación. Quien lo haga deliberadamente deberá compensarlo sacrificando una res de ganado equivalente a la que mató, la que será determinada por dos personas justas y será ofrendada [a Dios] ante la Ka‘bah [y repartida entre los necesitados], o deberá hacer una expiación alimentando a pobres o ayunando un plazo equivalente, para que sufra y comprenda las consecuencias de sus ofensas. Dios no les pedirá cuentas por lo que hayan hecho antes de descender la legislación. Pero quien reincida, sepa que Dios lo retribuirá con lo que se merece. Dios es Poderoso, Dueño de la retribución.
Completen la peregrinación mayor y menor en honor a Dios. Pero en caso de que algo les impida completarla, sacrifiquen el animal que puedan como ofrenda. No se rasuren la cabeza hasta que la ofrenda llegue al lugar de sacrificio. Si alguien está enfermo o sufre una dolencia en su cabeza [y se rasura] deberá expiar ayunando o dando limosna o sacrificando. Si hay seguridad [en el camino], entonces quien haga la peregrinación menor [durante los meses de la peregrinación mayor] y luego la peregrinación mayor, que sacrifique la ofrenda según sus posibilidades, y si no encuentra qué sacrificar o no dispone de medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete a su regreso [a su lugar de origen]: en total diez días. Esto es para quienes no viven en las proximidades de la Mezquita Sagrada. Cumplan con los ritos y sepan que Dios es severo en el castigo.
Dios no va a pedirles cuentas por los juramentos [que hagan] sin intención, pero sí [va a preguntarles] por los que hayan pronunciado reflexionando sobre su implicancia. En estos casos deberán expiarlos alimentando a diez pobres como alimentan a su familia, o dándoles vestimenta, o liberando a un esclavo. Quien no encuentre los medios [económicos para una de estas tres opciones] deberá ayunar tres días. Ésta es la expiación de los juramentos [si no los cumplen]. Sean cuidadosos con sus juramentos, pero cuando los hagan deben cumplirlos. Así es como Dios explica Su mensaje, para que sean agradecidos.