Si los testigos al escuchar [el testamento] lo cambian después de haber oído la voluntad [del testador], ellos son los que habrán cometido un pecado. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
El versículo 181 de la sura Al-Baqara (2:181), sura medinense, se encuentra en el yuz 2, en la página 27 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
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Tafsir del versículo 181
Al-Mujtasar
Si alguien falsificara el testamento aumentando, disminuyendo o suprimiendo las partes que corresponden a cada beneficiario, la culpa de esta falsificación caerá sobre su autor y no sobre el testador. Al‑lah escucha lo que dicen Sus siervos, conoce sus acciones y nada de lo que hacen se Le escapa.
Se refieren a las aleyas 177 a 181 de la sura Al-Baqara (página 27 del mushaf).
1. La virtud que Al‑lah ama es la concretización de la fe y la realización de obras piadosas. Aferrarse a las apariencias no es suficiente para Al‑lah.
2. La puesta en práctica de la ley de retribución prescrita por Al‑lah para el asesinato y otros crímenes menos graves, forma parte de las medidas que preservan y protegen la vida en una sociedad y disuaden de la agresión y la injusticia.
3. La importancia del testamento, particularmente de aquel que posee bienes que pretende legar a personas específicas, y la falta cometida por aquel que falsifica y cambia el testamento de un fallecido.
Otras traducciones del versículo 181
Y quien modifique el testamento después de haberlo escuchado cometerá pecado. En verdad, Al-lah todo lo oye y todo lo sabe.
Y quien modifique el testamento después de haberlo escuchado cometerá pecado. En verdad, Al-lah todo lo oye y todo lo sabe.
Si alguien lo cambia luego de haberlo oído, pecará sólo el que lo cambie. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Las raíces de las palabras del versículo 181
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
No fueron ustedes quienes les mataron [a sus enemigos] sino que fue Dios quien les dio muerte, y no fuiste tú [¡Oh, Mujámmad!] quien arrojó [el polvo que llegó a los ojos del enemigo en el combate], sino que fue Dios Quien lo hizo. Dios agracia así a los creyentes. Dios todo lo oye, todo lo sabe.