qāla mūsā liqawmihi is'taʿīnū bil-lahi wa-iṣ'birū inna l-arḍa lillahi yūrithuhā man yashāu min ʿibādihi wal-ʿāqibatu lil'muttaqīna
Traducción
Moisés dijo a su pueblo: “Busquen la ayuda de Dios y sean pacientes [ante esta prueba]. La Tierra es de Dios, y la dará en herencia a quien quiera de Sus siervos. El buen fin es para los que tienen temor [de Dios]”.
El versículo 128 de la sura Al-A’raf (7:128), sura mecana, se encuentra en el yuz 9, en la página 165 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 128
Al-Mujtasar
Moisés u aconsejó a su pueblo: “¡Pueblo!, invoquen solo a Al-lah para que los libre de la dificultad y les conceda el bien, y sean pacientes ante las pruebas. Porque ciertamente la tierra Le pertenece solo a Al-lah, y no le pertenece al Faraón ni a nadie más, por lo que no pueden hacer en ella su voluntad. Más bien, Al-lah, de acuerdo con Su voluntad, permite que diferentes personas tengan autoridad en la tierra, pero el buen fin en la tierra es para quienes tienen fe y siguen los mandatos de su Señor, y se mantienen alejados de lo que Él ha prohibido; ellos alcanzarán el buen fin, a pesar de las pruebas y dificultades con que se encuentren”.
Se refieren a las aleyas 121 a 130 de la sura Al-A’raf (página 165 del mushaf).
1. La postura de los magos y la declaración valiente y directa de su fe, demuestran que cuando las personas dejan de lado sus pasiones personales y se someten a la razón y al pensamiento bien fundamentado, rápidamente aceptan la fe al presentárseles las pruebas.
2. Quienes tienen fe en Al-lah y en el Último Día son los que tienen mayor determinación, los más valientes y pacientes en tiempos de crisis, pruebas y conflictos.
3. Quienes se benefician del poder instigan al gobernante a perseguir a la gente de fe, porque sus beneficios dependen de que su aliado se mantenga en el poder.
4. El pecado y la corrupción son algunas de las causas de la sequía y del aumento de los precios.
Otras traducciones del versículo 128
Dijo Moisés a su pueblo: «Suplicad ayuda a Al-lah y sed pacientes. En verdad, la tierra pertenece a Al-lah y hará que la habiten quienes Él quiera de entre Sus siervos; y el triunfo será para los piadosos».
Dijo Moisés a su pueblo: “Supliquen ayuda a Al-lah y sean pacientes. En verdad, la tierra pertenece a Al-lah y hará que la habiten quienes Él quiera de entre Sus siervos; y el triunfo será para los piadosos”.
Moisés dijo a su pueblo: «¡Implorad la ayuda de Alá y tened paciencia! La tierra es de Alá y se la da en herencia a quien Él quiere de Sus siervos. El fin es para los que temen a Alá».
Las raíces de las palabras del versículo 128
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Narró Abu Huraira y Yabir -Al-lah esté complacido con ambos- que el profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “La guerra es engañar”.
¡Qué mal negocio han hecho al no creer en lo que Dios reveló, por envidia de que Dios favoreciera a quien quiso de entre Sus siervos [y no a uno de ellos]! Por ello, incurrieron una y otra vez en Su ira. Los que niegan la verdad tendrán un castigo degradante.
Esa es la guía de Dios, guía con ella a quien Él quiere de entre Sus siervos. Pero si Le hubieran asociado divinidades [en la adoración] a Dios, todas sus obras no habrían valido de nada.
Si Dios te azota con una desgracia, nadie excepto Él podrá librarte de ella. Y si te concede un bien, nadie podrá impedir que te alcance. Dios concede Su gracia a quien quiere de Sus siervos. Él es el Absolvedor, el Misericordioso.
Sus Mensajeros les dijeron: “Solo somos seres humanos como ustedes, pero Dios agracia [con la profecía] a quien quiere de Sus siervos. No nos es posible presentar un milagro excepto con el permiso de Dios. ¡Los creyentes deben encomendarse a Dios!
Él envía a los ángeles con la revelación de Sus órdenes a quien Le place de Sus siervos para que advierta: “No hay otra divinidad más que Yo, tengan temor de Mí”.
Dios es Quien envía los vientos para que estos reúnan las nubes, extendiéndolas y fragmentándolas por el cielo como Él quiere. Luego ves que la lluvia cae de entre ellas. Cuando los siervos [azotados por la sequía] reciben la lluvia, se alegran.