El versículo 102 de la sura Al-An’am (6:102), sura mecana, se encuentra en el yuz 7, en la página 141 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 102
Al-Mujtasar
¡Gente!, el Ser dueño de esos atributos divinos es su Señor. No tienen otro señor excepto Él, y no hay digno de adoración sino Él. Al-lah es el Creador de todas las cosas, por lo tanto, adórenlo solo a Él, ya que Él es el único digno de adoración. Él protege todas las cosas.
Se refieren a las aleyas 102 a 110 de la sura Al-An’am (página 141 del mushaf).
1. Al-lah se diferencia de la injusticia que implica la creencia del fatalismo (yabr). Las aleyas explican que quienes no creen o asocian copartícipes con Al-lah, lo hacen por su propia voluntad.
2. Ningún profeta puede traer un signo (milagro) por sí mismo, ni cuando lo desee. Por el contrario, ese es un asunto que depende solo de Al-lah. Solo Él tiene la capacidad para hacerlo. Él es Sabio y determina el tipo de milagro y el momento de su aparición.
3. Se prohíbe insultar a los dioses de los idólatras por temor a que esto conduzca a un mal mayor, es decir, que respondan lanzando insultos al Señor.
4. En ocasiones, Al-lah interviene entre un siervo y la guía, y aparta su vista y su corazón de la obediencia, como un castigo por escoger la incredulidad.
Otras traducciones del versículo 102
¡Así es Al-lah, vuestro Señor! Nadie ni nada excepto Él tiene derecho a ser adorado. Es el Creador de todas las cosas, ¡adoradlo, pues! Y todo está bajo Su cuidado.
¡Así es Al-lah, su Señor! Nadie ni nada excepto Él tiene derecho a ser adorado. Es el Creador de todas las cosas, ¡adórenlo, pues! Y todo está bajo Su cuidado.
Ése es Alá, vuestro Señor. No hay más dios que Él. Creador de todo. ¡Servidle, pues! Él vela por todo.
Las raíces de las palabras del versículo 102
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Cuando Moisés acudió al encuentro y su Señor le habló, [Moisés] le pidió: “Muéstrate para que pueda verte”. Dijo [Dios]: “No podrías verme. Pero observa la montaña, si permanece firme en su lugar [después de mostrarme a ella], entonces tú también podrás verme”. Y cuando su Señor se mostró a la montaña, ésta se convirtió en polvo y Moisés cayó inconsciente. Cuando volvió en sí exclamó: “¡Glorificado seas! Me arrepiento y soy el primero en creer en Ti”.