Jawla bint Zaʿlaba acudió al Profeta ﷺ a quejarse de su marido Aws ibn al-Samit. ʿAʾisha dijo: «¡Bendito Aquel cuyo oído lo abarca todo! Yo oía a Jawla bint Zaʿlaba sin entenderlo todo», y Allah reveló: «Allah ha oído la palabra de la que discutía contigo acerca de su esposo» (58:1; Ibn Mayah 2063). Jawla bint Hakim transmitió la invocación de quien se detiene en un lugar (Muslim 2708).
Jawla es un antiguo nombre árabe. El lexicógrafo Ibn al-Aʿrabi, citado por Ibn Manzur, da a la palabra jawla el sentido de «gacela», el animal que encarna para los poetas la gracia y la belleza de la mirada. El nombre ya era ilustre antes del islam: la célebre muʿallaqa de Tarafa se abre con «los vestigios de la morada de Jawla». Evoca también a Jawla bint al-Azwar, heroína de relatos tardíos de la conquista de Siria cuya historicidad es dudosa.
Han venido ante Mí solos, tal como los creé por primera vez. Han dejado atrás [en la vida mundanal] lo que les concedí [de bienes materiales], y no veo junto a ustedes los intercesores que pretendían eran socios [de Dios en la divinidad]. Se ha roto su vínculo [con ellos] y desvanecido aquello que creían.
Cuando al ser humano le acontece una desgracia, invoca a su Señor y se vuelve a Él [pidiéndole que lo auxilie]; pero luego, cuando Él le concede una gracia, olvida que Lo había invocado antes e iguala a sus ídolos con Dios [dedicándoles actos de adoración y súplicas], descarriando a otros de Su sendero. Dile [a quien se comporte de esta manera]: “Disfruta por poco tiempo de tu incredulidad, pues serás de los moradores del Infierno”.
No es motivo de reproche que el ciego, el cojo, el enfermo ni ustedes mismos coman [de lo que les ofrezcan, ya sea comida procedente] de su propia casa, o de la casa de sus padres o de sus madres o de sus hermanos o de sus hermanas, o de sus tíos o tías paternos, o de sus tíos o tías maternos, o de aquellas [casas] que están a su cargo o [de la casa] de algún amigo; ni incurren en falta si comen juntos o por separado. Pero siempre que entren a [cualquiera de estas] casas, salúdense unos a otros con el saludo de la paz, un saludo bendecido y excelente, como Dios manda. Así es como Dios les aclara Sus Signos para que puedan comprender.
"A quien llega a un lugar y luego dice: 'A’udhu bikalimaatil-lahit-taammati min sharri maa jalaq (me refugio en las palabras perfectas de Al-lah, del mal de Su creación)', nada le causará daño hasta que se vaya"».