وَإِذَا قِيلَ لَهُ ٱتَّقِ ٱللَّهَ أَخَذَتْهُ ٱلْعِزَّةُ بِٱلْإِثْمِ فَحَسْبُهُۥ جَهَنَّمُ وَلَبِئْسَ ٱلْمِهَادُ ٢٠٦
Y cuando se le dice: “Tengan temor de Dios”, su soberbia lo impulsa a hacer el mal. Su retribución será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!
ٱلَّذِينَ يَتَّخِذُونَ ٱلْكَٰفِرِينَ أَوْلِيَآءَ مِن دُونِ ٱلْمُؤْمِنِينَ أَيَبْتَغُونَ عِندَهُمُ ٱلْعِزَّةَ فَإِنَّ ٱلْعِزَّةَ لِلَّهِ جَمِيعًا ١٣٩
Los que toman a los incrédulos como aliados en vez de tomar a los creyentes, ¿pretenden acaso así alcanzar poder y gloria? Sepan que el poder y la gloria pertenecen solamente a Dios.
وَلَا يَحْزُنكَ قَوْلُهُمْ إِنَّ ٱلْعِزَّةَ لِلَّهِ جَمِيعًا هُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلْعَلِيمُ ٦٥
No te apenes por lo que dicen. El triunfo será de Dios, Él todo lo oye, todo lo sabe.
فَأَلْقَوْا۟ حِبَالَهُمْ وَعِصِيَّهُمْ وَقَالُوا۟ بِعِزَّةِ فِرْعَوْنَ إِنَّا لَنَحْنُ ٱلْغَٰلِبُونَ ٤٤
Entonces, arrojaron sus cuerdas y varas, y dijeron: “¡Por el poder del Faraón! Seremos los vencedores”.
مَن كَانَ يُرِيدُ ٱلْعِزَّةَ فَلِلَّهِ ٱلْعِزَّةُ جَمِيعًا إِلَيْهِ يَصْعَدُ ٱلْكَلِمُ ٱلطَّيِّبُ وَٱلْعَمَلُ ٱلصَّٰلِحُ يَرْفَعُهُۥ وَٱلَّذِينَ يَمْكُرُونَ ٱلسَّيِّـَٔاتِ لَهُمْ عَذَابٌ شَدِيدٌ وَمَكْرُ أُو۟لَٰٓئِكَ هُوَ يَبُورُ ١٠
Quien desee autoridad [y respeto] debe saber que toda autoridad [y respeto] pertenece solo a Dios. Hacia Él ascienden las buenas palabras y Él eleva las obras piadosas. Pero quienes se confabulen para hacer el mal tendrán un castigo severo, y sus planes fracasarán.
سُبْحَٰنَ رَبِّكَ رَبِّ ٱلْعِزَّةِ عَمَّا يَصِفُونَ ١٨٠
¡Glorificado sea tu Señor, el dueño del poder absoluto! Él está por encima de lo que Le atribuyen.
بَلِ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ فِى عِزَّةٍ وَشِقَاقٍ ٢
pero los que niegan la verdad están hundidos en la soberbia y la oposición [ciega].
قَالَ فَبِعِزَّتِكَ لَأُغْوِيَنَّهُمْ أَجْمَعِينَ ٨٢
Dijo [Iblís]: “¡Juro por Tu poder que los descarriaré a todos,
يَقُولُونَ لَئِن رَّجَعْنَآ إِلَى ٱلْمَدِينَةِ لَيُخْرِجَنَّ ٱلْأَعَزُّ مِنْهَا ٱلْأَذَلَّ وَلِلَّهِ ٱلْعِزَّةُ وَلِرَسُولِهِۦ وَلِلْمُؤْمِنِينَ وَلَٰكِنَّ ٱلْمُنَٰفِقِينَ لَا يَعْلَمُونَ ٨
Dicen: “Si regresamos a la ciudad [de Medina], los más poderosos expulsaremos de ella a los más débiles”. Pero el verdadero poder pertenece a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, aunque los hipócritas no lo saben.