O [son] como los que al ser azotados por una lluvia torrencial cargada de oscuridad, truenos y relámpagos, se tapan los oídos con sus dedos al caer los rayos por temor a la muerte. Dios asedia a los que niegan la verdad.
Los relámpagos casi ciegan sus ojos. Cuando los iluminan caminan a su luz, pero cuando la oscuridad vuelve sobre ellos se detienen. Si Dios hubiera querido les habría dejado sordos y ciegos. Dios tiene poder sobre todas las cosas.
¿Acaso no reparas que Dios impulsa las nubes lentamente, luego las agrupa, y después ves caer la lluvia? Dios hace descender nubes como montañas, cargadas de granizo con el que azota a quien quiere, pero protege de él a quien quiere. El solo resplandor del relámpago podría enceguecer.
Entre Sus signos está hacer que el relámpago sea motivo de temor y anhelo, y el agua que hace descender del cielo para dar vida a la tierra árida. En eso hay signos para un pueblo que razona.
Pero cuando [llegue ese día y] la vista quede aturdida,
¿Por qué las cifras varían de un sitio a otro?
Unos cuentan la raíz (todas las palabras formadas sobre ella), otros una sola palabra y otros la forma exacta tal como está escrita en el Mushaf: aquí se dan las tres cifras.
Se tienen en cuenta los prefijos y sufijos (و، ب، ال…); una búsqueda en el texto bruto puede omitir algunos o contar palabras de otra raíz que se escriben igual.
Los recuentos siguen la lectura de Hafs y el análisis gramatical de cada una de las 77.429 palabras del Corán.
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