aw kaṣayyibin mina l-samāi fīhi ẓulumātun waraʿdun wabarqun yajʿalūna aṣābiʿahum fī ādhānihim mina l-ṣawāʿiqi ḥadhara l-mawti wal-lahu muḥīṭun bil-kāfirīna
Traducción
O [son] como los que al ser azotados por una lluvia torrencial cargada de oscuridad, truenos y relámpagos, se tapan los oídos con sus dedos al caer los rayos por temor a la muerte. Dios asedia a los que niegan la verdad.
El versículo 19 de la sura Al-Baqara (2:19), sura medinense, se encuentra en el yuz 1, en la página 4 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
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Tafsir del versículo 19
Al-Mujtasar
En la parábola sobre el agua, los hipócritas son comparados con una lluvia abundante proveniente de nubes oscuras y tormentosas, cayendo sobre personas que, presas de un gran miedo, se tapan los oídos con los dedos. Reaccionan así a causa del ruido pavoroso hecho por los truenos y por miedo a la muerte. Al‑lah cerca por todas partes a los que no creen y por eso son incapaces de perjudicarlo.
Se refieren a las aleyas 17 a 24 de la sura Al-Baqara (página 4 del mushaf).
1. Al‑lah abandona a los hipócritas a su suerte en el momento en que más tienen necesidad de socorro y en las situaciones más delicadas, en respuesta a su rechazo a la guía que les ofrece.
2. Entre las pruebas más irrefutables que muestran la obligación de adorar a Al‑lah y a ningún otro dios, figura el hecho de que Él ha creado para nosotros todo lo que contiene el universo y lo ha puesto a nuestra disposición.
3. La incapacidad de las personas de producir el equivalente de una sura del Sagrado Corán, demuestra que el Corán es una Revelación proveniente de un Al-lah Sabio y Omnisciente.
Otras traducciones del versículo 19
O se asemeja a (la de quienes se hallan bajo) una tormenta cargada de tinieblas, truenos y relámpagos; se tapan los oídos con los dedos ante el estampido de los rayos al caer, temiendo la muerte12. Así deja Al-lah sin escapatoria a quienes rechazan la verdad.
Notas
[12] Esta aleya refleja la situación de los hipócritas cuando el Corán es recitado. La incredulidad está representada en la aleya por las tinieblas; la amenaza del castigo que les espera a quienes rechazan la verdad, por la metáfora de los truenos; y las pruebas evidentes de la fe, por los relámpagos. Ellos se tapan los oídos para no oír la revelación y evitar, así, inclinarse hacia la fe y abandonar su religión, cosa que ellos temen como a la misma muerte.
O se asemeja a (la de quienes se hallan bajo) una tormenta cargada de tinieblas, truenos y relámpagos; se tapan los oídos con los dedos ante el estampido de los rayos al caer, temiendo la muerte12. Así deja Al-lah sin escapatoria a quienes rechazan la verdad.
Notas
[12] Esta aleya refleja la situación de los hipócritas cuando el Corán es recitado. La incredulidad está representada en la aleya por las tinieblas; la amenaza del castigo que les espera a quienes rechazan la verdad, por la metáfora de los truenos; y las pruebas evidentes de la fe, por los relámpagos. Ellos se tapan los oídos para no oír la revelación y evitar, así, inclinarse hacia la fe y abandonar su religión, cosa que ellos temen como a la misma muerte.
O como si viniera del cielo una nube borrascosa, cargada de tinieblas, truenos y relámpagos. Se ponen los dedos en los oídos contra el rayo, por temor a la muerte. Pero Alá cerca a los infieles.
Las raíces de las palabras del versículo 19
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Ese día verás la luz de los creyentes y de las creyentes irradiar delante de ellos y a su derecha. [Les será dicho]: “¡Hoy son bienaventurados, tendrán jardines por donde corren ríos, en donde vivirán por toda la eternidad! ¡Ese es el gran éxito!” …
¡Creyentes! Arrepiéntanse sinceramente ante Dios, puede que así su Señor borre sus faltas y los introduzca en jardines del Paraíso por donde corren ríos. Ese día Dios no avergonzará al Profeta ni a los que creyeron junto a él. Una luz se extenderá delante de ellos y a su derecha, y ellos dirán: “¡Señor nuestro! Auméntanos nuestra luz y perdónanos. Tú eres sobre toda cosa poderoso”.
Hay gente cuya fe está siempre al borde [de la incredulidad]. Si les ocurre un bien se sienten tranquilos; pero si les ocurre una desgracia reniegan de la fe, perdiéndose la recompensa de este mundo y el otro. Esa es la auténtica perdición.
Las obras de los que se negaron a creer son como un espejismo en el desierto: el sediento cree que es agua, pero cuando llega a él no encuentra nada. Pero sí se encontrarán con Dios, que les dará el castigo que merezcan. Dios es rápido en ajustar cuentas. …