El versículo 96 de la sura Yunus (10:96), sura mecana, se encuentra en el yuz 11, en la página 219 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 96
Al-Mujtasar
Aquellos sobre los cuales se ha establecido el decreto de Al-lah, que morirán como incrédulos debido a su persistencia en ello, nunca creerán.
Se refieren a las aleyas 89 a 97 de la sura Yunus (página 219 del mushaf).
1. Es necesario permanecer firme en la religión y no seguir el camino de los pecadores.
2. Al-lah no acepta el arrepentimiento de una persona cuya alma está a punto de abandonar el cuerpo, ni tampoco el arrepentimiento de la persona que presencia el comienzo del castigo divino.
3. Los judíos y los cristianos sabían acerca de los atributos del Profeta r, pero el orgullo y la obstinación les impidieron aceptarlo.
Otras traducciones del versículo 96
En verdad, aquellos sobre quienes se justifique la amenaza del castigo de tu Señor no creerán,
En verdad, aquellos sobre quienes se justifique la amenaza del castigo de tu Señor no creerán,
Aquéllos contra quienes se ha cumplido la sentencia de tu Señor no creerán,
Las raíces de las palabras del versículo 96
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
aquellos que sigan al Mensajero y Profeta iletrado [Mujámmad], que se encuentra descrito en la Torá y el Evangelio; [el Profeta] que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y solo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]. Y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada, serán los bienaventurados”.
Dijo Moisés: “¡Señor nuestro! Has concedido al Faraón y su nobleza suntuosidad y riqueza en la vida mundanal. ¡Señor nuestro! Eso ha hecho que se extravíen y desvíen a la gente de Tu camino. ¡Señor nuestro! Devasta sus riquezas y endurece sus corazones, porque no creerán hasta que vean el castigo doloroso”.
Aunque les hubiera enviado ángeles o hecho que los muertos les hablaran, o hubiera reunido ante ellos a todas las naciones, no habrían creído a menos que Dios lo hubiera querido. Sin embargo, la mayoría de ellos lo ignora.