Dijeron: “No quebrantamos la promesa que te hicimos intencionalmente, sino que cuando arrojamos al fuego las joyas del pueblo [del Faraón] que teníamos en nuestro poder, el Samirí también las arrojó,
El versículo 87 de la sura Taha (20:87), sura mecana, se encuentra en el yuz 16, en la página 317 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 87
Al-Mujtasar
El pueblo de Moisés respondió: “¡Moisés! No quebrantamos tu promesa intencionalmente, sino por obligación. Llevamos grandes cargas de joyas del pueblo del Faraón y las arrojamos a un foso para deshacernos de ellas. Pero cuando lo hicimos, el samaritano arrojó un poco de polvo que tenía de la pezuña del caballo de Gabriel u”.
Se refieren a las aleyas 77 a 87 de la sura Taha (página 317 del mushaf).
1. El proceder de Al-lah es tomar represalias de los injustos mediante las cuales se alivian los corazones de los creyentes, encuentran consuelo y se elimina la indignación de sus corazones.
2. El tirano es una desgracia para sí mismo y para su pueblo, porque los aleja de la guía y no los orienta hacia el bien ni la salvación.
3. Las bendiciones exigen reconocimiento y gratitud, lo que genera más bendiciones, mientras que rechazarlas hace que la ira de Al-lah descienda.
4. Al-lah siempre perdona a quien se arrepiente de la idolatría, de la incredulidad y del pecado, a quien cree en Él y hace buenas obras, y luego permanece firme en la verdad hasta que muere en ella.
5. A pesar de que, en general, el apresuramiento es algo negativo, apresurarse a hacer el bien en temas religiosos es algo elogiable.
Otras traducciones del versículo 87
(Su pueblo) dijo: «No rompimos la promesa que te dimos por voluntad propia. Se nos hizo cargar con el peso de las joyas del pueblo (del Faraón) y las arrojamos (a un hoyo donde había una hoguera siguiendo las órdenes del de Samaria), y lo mismo hizo él».
(Su pueblo) dijo: “No rompimos la promesa que te dimos por voluntad propia. Se nos hizo cargar con el peso de las joyas del pueblo (del Faraón) y las arrojamos (a un hoyo donde había una hoguera siguiendo las órdenes del de Samaria), y lo mismo hizo él”.
Dijeron: «No hemos faltado por propio impulso a lo que te habíamos prometido, sino que se nos obligó a cargar con las joyas del pueblo y las hemos arrojado. Y lo mismo hizo el samaritano».