El versículo 34 de la sura Saba (34:34), sura mecana, se encuentra en el yuz 22, en la página 432 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 34
Al-Mujtasar
No envié un mensajero a ninguna ciudad para advertir del castigo de Al-lah sin que sus habitantes ricos, de poder, de prestigio y riqueza, dijeran: “No creemos en aquello con lo que han sido enviados, mensajeros”.
Les dirá [Dios]: “Entren al Infierno junto a las comunidades de seres humanos y yinn que los precedieron”. Cada vez que entre una comunidad, maldecirá a su hermana; y cuando todos hayan ingresado, dirán los últimos sobre los primeros: “¡Señor nuestro! Ellos son quienes nos desviaron, duplícales el castigo del Fuego”. Pero dirá [Dios]: “A todos les será duplicado, aunque no lo sepan”.
Los líderes de los que se negaron a creer de su pueblo, dijeron: “No eres más que un mortal como nosotros, y solo te siguen los pobres y débiles de nuestro pueblo sin ninguna reflexión. No los creemos mejores que nosotros, sino que los consideramos mentirosos”.
Dijeron los nobles soberbios de su pueblo a los más débiles que habían creído: “¿Acaso piensan que Sálih es un Mensajero de su Señor?” Les respondieron: “Creemos en el Mensaje que nos transmite”. …
Así es como los puse a prueba unos con otros, para que [opulentos y arrogantes] dijeran: “¿Son estos [pobres insignificantes] a quienes Dios ha agraciado de entre nosotros?” Pero Dios sabe mejor que nadie quiénes son los agradecidos.
¿Acaso quien estaba muerto [de corazón] y le di vida [guiándolo], y le proporcioné una luz con la cual transita entre la gente, es igual a aquel que se encuentra entre tinieblas y no puede salir de ellas? Por eso es que a los que se niegan a creer les parece bueno lo que hacen.
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
Cada vez que envié a un amonestador a un pueblo, los más ricos y poderosos decían: “Nosotros vimos a nuestros padres que practicaban una religión [politeísta], y seguimos sus pasos imitándolos”.
Cuando se les presentaron los Mensajeros, uno después de otro [con el mismo argumento] diciéndoles: “No adoren sino a Dios”. Respondían: “Si nuestro Señor hubiera querido nos habría enviado un ángel. No creemos en su Mensaje”.