yasaluka ahlu l-kitābi an tunazzila ʿalayhim kitāban mina l-samāi faqad sa-alū mūsā akbara min dhālika faqālū arinā l-laha jahratan fa-akhadhathumu l-ṣāʿiqatu biẓul'mihim thumma ittakhadhū l-ʿij'la min baʿdi mā jāathumu l-bayinātu faʿafawnā ʿan dhālika waātaynā mūsā sul'ṭānan mubīnan
Traducción
[Los judíos entre] la Gente del Libro te piden que les hagas descender un Libro del cielo. Ya le habían pedido a Moisés algo peor cuando dijeron: “Haz que podamos ver a Dios con los ojos”. Pero fueron fulminados por un rayo debido a las injusticias que cometían. Luego comenzaron a adorar al becerro [de oro] a pesar de haber recibido las evidencias [del monoteísmo]. Pero les perdoné [esa ofensa] y concedí a Moisés un milagro evidente.
El versículo 153 de la sura An-Nisa (4:153), sura medinense, se encuentra en el yuz 6, en la página 102 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 153
Al-Mujtasar
Mensajero, los judíos te piden que hagas descender para ellos un libro del cielo de una sola vez, tal como le habían pedido anteriormente a Moisés, como signo de veracidad. No te sorprendas de su actitud, ya que sus ancestros formularon un pedido más presuntuoso aún a Moisés cuando le pidieron que les mostrara a Al-lah a plena vista. Ellos fueron fulminados como castigo, luego Al-lah los hizo revivir, pero comenzaron a adorar al becerro en lugar de Al-lah a pesar de los signos claros que se les había dado respecto a la Unicidad de Al-lah, Su Divinidad y Su Señorío. Nosotros borramos sus pecados y luego dimos a Moisés u un argumento evidente contra su pueblo.
Se refieren a las aleyas 148 a 154 de la sura An-Nisa (página 102 del mushaf).
1. Está permitido a quien ha sufrido una injusticia hablar de dicha injusticia y de aquel que la cometió, con quien espera que pueda hacer justicia, incluso si eso significa pronunciar palabras que disgustarán al opresor.
2. Se exhorta a aquel que ha sufrido una injusticia a perdonar a su prójimo, incluso también si está en su capacidad vengarse, a imagen del Señor, que absuelve todo teniendo el poder de castigar.
3. No está permitido hacer distinción entre los mensajeros creyendo en algunos y rechazando a otros. Es obligación reconocer a todos los mensajeros divinos.
Otras traducciones del versículo 153
Los judíos te piden que hagas descender sobre ellos un Libro del cielo. Y pidieron a Moisés algo aún más grave, pues le dijeron: «Haz que podamos ver a Al-lah con claridad». Entonces fueron fulminados por un rayo debido a su injusta petición. Después adoraron el becerro tras haber presenciado claros milagros (así como pruebas de la unicidad de Al-lah) y (a pesar de ello) los perdonamos (una vez los inocentes cumplieron la orden de Al-lah de matar a los culpables166). Y concedimos a Moisés una clara autoridad.
Notas
[166] Ver la aleya 54 de la sura 2.
Los judíos te piden que hagas descender sobre ellos un Libro del cielo. Y pidieron a Moisés algo aún más grave, pues le dijeron: “Haz que podamos ver a Al-lah con claridad”. Entonces fueron fulminados por un rayo debido a su injusta petición. Después adoraron el becerro tras haber presenciado claros milagros (así como pruebas de la unicidad de Al-lah), y (a pesar de ello) los perdonamos (una vez los inocentes cumplieron la orden de Al-lah de matar a los culpables166). Y concedimos a Moisés una clara autoridad.
Notas
[166] Ver la aleya 54 de la sura 2.
La gente de la Escritura te pide que les bajes del cielo una Escritura. Ya habían pedido a Moisés algo más grave que eso, cuando dijeron: «¡Muéstranos a Alá claramente!» Como castigo a su impiedad el Rayo se los llevó. Luego, cogieron el ternero, aun después de haber recibido las pruebas claras. Se lo perdonamos y dimos a Moisés una autoridad manifiesta.
Las raíces de las palabras del versículo 153
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
o poseas una casa de oro o asciendas al cielo, y aun así no creeremos en ti a menos que nos traigas del cielo un libro que podamos leer”. Diles: “¡Glorificado sea mi Señor! Pero, ¿no soy acaso solo un ser humano enviado como Mensajero?”
Y [recuerden] cuando dijeron: “¡Oh, Moisés! No creeremos en ti hasta que veamos a Dios claramente”. Entonces los azotó un castigo fulminante mientras miraban. …
Hice que los Hijos de Israel cruzaran el mar, pero cuando llegaron a un pueblo que se prosternaba ante los ídolos dijeron: “¡Oh, Moisés! Queremos que nos hagas un ídolo similar a los que tienen ellos”. Dijo [Moisés]: “Ustedes son gente ignorante. …
Recuerda cuando elevé la montaña por encima de ellos como si fuese una nube oscura y creyeron que se desplomaría, y [les dije:] “aférrense a lo que les he concedido [la Torá] y obren según sus preceptos, que así serán piadosos”.
Y pregúntales [¡Oh, Mujámmad!] por [los habitantes de] la ciudad que estaba a orillas del mar, que transgredían el sábado cuando los peces aparecían el sábado y los demás días no; así es como les puse una prueba por sus transgresiones. …
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
Pero quienes recibieron el Libro con anterioridad [judíos, cristianos y otros] rompieron su unidad [en la fe] cuando les llegó la evidencia clara [a pesar de provenir de la misma fuente divina],
La humanidad era una sola comunidad [y porque comenzaron a desviarse del monoteísmo y discrepar sobre la verdad], Dios envió a los Profetas con albricias y advertencias, y les reveló los Libros Sagrados con la Verdad para que juzgaran entre la gente acerca de lo que discrepaban. Pero [los que habían recibido los Libros Sagrados] no discreparon sino después de que les llegaron las pruebas evidentes, por envidia y rivalidad entre ellos. Dios guió con Su voluntad a los creyentes a la verdad respecto a lo que discrepaban quienes los precedieron. Dios guía por el sendero recto a quien Le place.
Entre los Mensajeros, distinguí a cada uno con un favor. Entre ellos hay a quienes Dios habló directamente, y otros a quienes elevó en grados. Y concedí a Jesús, hijo de María, las pruebas evidentes y lo fortalecí con el Espíritu Santo [el ángel Gabriel]. Pero si Dios hubiera querido, las naciones que los siguieron no hubieran combatido entre ellas tras habérseles presentado los Profetas y las evidencias; pero discreparon, y hubo entre ellos quienes creyeron en la verdad y quienes la rechazaron. Si Dios hubiera querido no se habrían combatido los unos a los otros, pero Dios obra según Su designio.