Dios dirá: “¡Oh, Jesús hijo de María! Recuerda las bendiciones que te concedí a ti y a tu madre, cuando te fortalecí con el Espíritu Santo1 para que pudieras hablar a la gente desde la cuna y de adulto, y te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio. Cuando modelaste con arcilla un pájaro con Mi anuencia, y luego soplaste en él y se convirtió en un pájaro real con Mi permiso, y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso, y resucitaste al muerto con Mi permiso. Te protegí de los Hijos de Israel cuando te presentaste ante ellos con las evidencias, y los que negaron la verdad dijeron: “Esto es hechicería pura”.
Notas
[1] Así es llamado el ángel Gabriel, encargado de hacer llegar la revelación de Dios a Sus profetas.
El versículo 110 de la sura Al-Ma’ida (5:110), sura medinense, se encuentra en el yuz 7, en la página 126 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 110
Al-Mujtasar
Al-lah se dirigirá a Jesús diciendo: “Jesús hijo de María, recuerda la gracia que te concedí cuando te creé sin progenitor. Recuerda la gracia que concedí a tu madre María cuando la elegí entre todas las mujeres de su época. Recuerda la gracia que te he concedido cuando te envié a Gabriel para que te fortaleciera, cuando siendo un niño pequeño exhortabas a las personas a que adoraran a Al-lah y predicabas de adulto aquello por lo que yo te envié. Entre los favores que te concedí está el hecho de haberte enseñado las escrituras, la Torá que le revelé a Moisés, el Evangelio que te revelé a ti, así como los misterios, las enseñanzas y la sabiduría de la religión. Entre los favores que te concedí está el hecho de que hayas creado un pájaro a partir de arcilla y luego, al soplar en él, este pájaro de arcilla cobró vida transformándose en un pájaro de verdad. Tú curas al ciego de su ceguera, sanas la piel del leproso y devuelves la vida a los muertos invocando a Al-lah. Eres capaz de hacer todo esto con Mi permiso. Entre los favores que te concedí, está el hecho de que alejé de ti a los hijos de Israel cuando resolvieron matarte después de que les presentaste milagros claros, pero su única respuesta fue la incredulidad y decir: “lo que Jesús nos trae no es más que brujería”.
Se refieren a las aleyas 109 a 113 de la sura Al-Ma’ida (página 126 del mushaf).
1. Se recuerda que Al-lah reunirá a todos los seres humanos, los más notables y los más viles, el Día de la Resurrección.
2. Evoca también la naturaleza humana de Jesús, así como los milagros que realizaba, como devolver la vida a los muertos o curar al ciego y al leproso.
3. Explica, por último, que los milagros de los profetas están dirigidos a fortalecer a sus discípulos y a acallar a los que se les oponen; que estos milagros no provienen de ellos mismos, sino que son posibles gracias de Al-lah.
Otras traducciones del versículo 110
(Y recuerda a tu gente) cuando Al-lah le dijo a Jesús, hijo de María: «Recuerda las gracias que te he concedido, así como a tu madre, cuando te apoyé y fortalecí con el ángel Gabriel para que hablaras a los hombres en la cuna y en la madurez; y cuando te enseñé la escritura y la sabiduría, la Torá y el Evangelio; y cuando modelaste, a partir del barro, la figura de un pájaro con Mi permiso y soplaste en él, y se convirtió en un pájaro de verdad, con Mi permiso; y cuando curabas al ciegode nacimiento y al leproso con Mi permiso; y cuando resucitabas a los muertos con Mi permiso; y cuando te protegí de los hijos de Israel, cuando llegaste a ellos con claros milagros y dijeron, quienes de entre ellos rechazaban la verdad, que no era sino pura brujería;
(Y recuerda a tu gente) cuando Al-lah le dijo a Jesús, hijo de María: “Recuerda las gracias que te he concedido, así como a tu madre, cuando te apoyé y fortalecí con el ángel Gabriel para que hablaras a los hombres en la cuna y en la madurez; y cuando te enseñé la escritura y la sabiduría, la Torá y el Evangelio; y cuando modelaste, a partir del barro, la figura de un pájaro con Mi permiso y soplaste en él, y se convirtió en un pájaro de verdad, con Mi permiso; y cuando curabas al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso; y cuando resucitabas a los muertos con Mi permiso; y cuando te protegí de los hijos de Israel, cuando llegaste a ellos con claros milagros y dijeron, quienes de entre ellos rechazaban la verdad, que no era sino pura brujería;
Cuando dijo Alá: «¡Jesús, hijo de María!; Recuerda Mi gracia, que os dispensé a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo y hablaste a la gente en la cuna y de adulto, y cuando le enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Tora y el Evangelio. Y cuando creaste de arcilla a modo de pájaros con Mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron en pájaros con Mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso. Y cuando resucitaste a los muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti a los Hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y los que de ellos no creían dijeron: 'Esto no es sino manifiesta magia'.
Las raíces de las palabras del versículo 110
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Inspiré a la madre de Moisés: “Amamántalo, y cuando temas por él déjalo [en un cesto de mimbre] en el río. No temas ni te entristezcas, porque te lo devolveré y lo haré un Mensajero”.
Y aunque te hubiera hecho descender un libro escrito en un pergamino y lo hubieran podido palpar con sus manos, los que se niegan a creer habrían dicho: “Esto no es más que hechicería”.