fa-idhā qaḍaytum manāsikakum fa-udh'kurū l-laha kadhik'rikum ābāakum aw ashadda dhik'ran famina l-nāsi man yaqūlu rabbanā ātinā fī l-dun'yā wamā lahu fī l-ākhirati min khalāqin
Traducción
Y cuando hayan terminado con los ritos que deben realizar, celebren el nombre de Dios tal como celebran la memoria de sus padres, y más aún. [Pues] hay gente que dice: “¡Señor nuestro! Danos bienestar en esta vida”1; pero no obtendrán nada en la otra vida.
El versículo 200 de la sura Al-Baqara (2:200), sura medinense, se encuentra en el yuz 2, en la página 31 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
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Tafsir del versículo 200
Al-Mujtasar
Cuando finalicen los ritos de la peregrinación, recuerden a Al‑lah y alábenlo con profusión, de la misma manera que se enorgullecen de sus ancestros y los elogian. Recuerden a Al-lah con más ardor aún del que profesan al recordar a sus ancestros, ya que todos los beneficios de los cuales disfrutan provienen de Al‑lah. Las personas tienen expectativas diferentes: por ejemplo, los incrédulos politeístas que solo creen en las cosas de este mundo, solo piden a su Señor los deleites y gozos de este mundo como la salud, la riqueza y la familia. Estos no recibirán nada de lo que Al‑lah reserva a Sus siervos creyentes en el Más Allá, a causa de la avidez que sienten por las cosas de este mundo y su indiferencia hacia el Más Allá.
Se refieren a las aleyas 197 a 202 de la sura Al-Baqara (página 31 del mushaf).
1. El creyente debe tomar provisiones para el viaje en este mundo y para el viaje al Más Allá. Es por eso que Al‑lah afirma que la mejor de las provisiones es el temor de Al‑lah.
2. Está prescrito recordar reiteradamente a Al‑lah cuando se termina la Peregrinación Mayor.
3. En este pasaje se subrayan los diversos objetivos de las personas. Algunos hacen de este mundo terrenal su preocupación principal y no piden a su Señor nada más que lo que se relaciona con este mundo, mientras que otros Le piden el bien de este mundo y del Más Allá. Son estos últimos los que tendrán éxito verdadero.
Otras traducciones del versículo 200
Y cuando hayáis completado vuestros ritos, recordad a Al-lah ensalzándolo de una manera similar a como recordáis y exaltáis a vuestros antepasados (con orgullo), pero hacedlo aún con más fuerza. Hay gentes que dicen: «¡Señor, concédenos prosperidad en esta vida!», pero esos no recibirán su parte en la otra (porque solo se preocuparon por la vida mundanal y descuidaron la eterna).
Y cuando hayan completado sus ritos, recuerden a Al-lah ensalzándolo de una manera similar a como recuerdan y exaltan a sus antepasados (con orgullo), pero háganlo aún con más fuerza. Hay gentes que dicen: “¡Señor, concédenos prosperidad en esta vida!”, pero esos no recibirán su parte en la otra (porque solo se preocuparon por la vida mundanal y descuidaron la eterna).
Cuando hayáis cumplido vuestros ritos, ¡recordad a Alá como recordáis a vuestros antepasados o con más fervor aún! Hay entre los hombres quienes dicen: «¡Señor! ¡Danos n la vida de acá!» Ésos no tendrán parte en la otra vida.
Las raíces de las palabras del versículo 200
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Luego [a pesar de estos milagros] se endurecieron sus corazones como piedras, o más duros aún, porque de algunas piedras brotan ríos, otras se parten y pasa agua a través de ellas, y otras se derrumban por temor a Dios; pero [sepan que] Dios no está desatento de lo que hacen.
¿Acaso no te sorprende la actitud de aquellos a quienes se les dijo: “No tienen permiso para combatir ahora, sino que cumplan la oración y hagan caridades?” Pero cuando se les llamó a combatir, algunos de ellos temieron a la gente como se debe temer a Dios o aún más, y dijeron: “¡Señor nuestro! ¿Por qué nos llamas a combatir? Si lo dejaras para más tarde…”. Diles: “El goce de la vida mundanal es pasajero; en cambio, la otra vida es superior para los piadosos, en la que no serán tratados injustamente en lo más mínimo.
A aquel que busque obtener la recompensa de la otra vida [a través de obras buenas], se la multiplicaré. Pero a quien solo pretenda obtener bienes materiales en este mundo, se los concederé, pero no obtendrá recompensa alguna en la otra vida.
Pero sí seguían lo que recitaban los demonios durante el reinado de Salomón. Sepan que Salomón no cayó en la incredulidad, sino que fueron los demonios quienes enseñaron a la gente la hechicería y la magia que transmitieron los ángeles Harút y Marút en Babilonia. Ellos no le enseñaban a nadie sin antes advertirle: “Nosotros somos una prueba, no caigan en la incredulidad”. A pesar de la advertencia, aprendieron de ellos cómo separar a una persona de su pareja, aunque no podían perjudicar a nadie sin el permiso de Dios. Lo que aprendían los perjudicaba y no los beneficiaba. Pero los hijos de Israel sabían que quien practicara la hechicería no tendría éxito en la otra vida. ¡Qué mal vendieron sus almas! Si supieran.