Pero cuando les llegó nuevamente una época de prosperidad dijeron: “Esto es lo que merecemos”. Cuando les acontecía un mal le echaban la culpa a Moisés y a sus seguidores [por considerarlos de mal agüero]1; pero cuanto les ocurría era porque Dios así lo decretaba, aunque la mayoría de ellos lo ignoraba.
Notas
[1] El agüero es una práctica de adivinación basada principalmente en la interpretación de señales como el canto o el vuelo de las aves, fenómenos meteorológicos, etc. Esta propensión es causada por temor o ignorancia, atribuyendo un carácter sobrenatural u oculto a determinados acontecimientos. Por eso Dios advirtió que tales sucesos no tienen relación con el destino y la suerte de la persona, sino que es Él quien decide y destina todas las cosas. La creencia en los agüeros anula la perfección del monoteísmo.
El versículo 131 de la sura Al-A’raf (7:131), sura mecana, se encuentra en el yuz 9, en la página 166 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 131
Al-Mujtasar
Cada vez que el pueblo del Faraón experimentaba riqueza, buenas cosechas y una economía próspera, decían: “Es porque lo merecemos”. Pero si les acontecía una desgracia, como sequía o hambruna, enfermedades y otras dificultades, entonces culpaban a Moisés y a los hijos de Israel que estaban con él por su infortunio. Sin embargo, las desgracias les sucedieron por el decreto y el permiso de Al-lah, y ni ellos ni Moisés u tuvieron responsabilidad alguna en el asunto, excepto por las súplicas de Moisés contra ellos. Pero la mayoría de ellos lo ignoraban, y atribuían los acontecimientos a otras causas y no al decreto de Al-lah.
Se refieren a las aleyas 131 a 137 de la sura Al-A’raf (página 166 del mushaf).
1. El bien y el mal ocurren por voluntad divina dentro del decreto de Al-lah.
2. En tiempos de prueba y desgracia, las personas tienden a buscar refugio solo en Al-lah, impulsadas por su inclinación natural al monoteísmo.
3. El creyente debe reflexionar sobre las señales de Al-lah.
4. El poder de los individuos y de las naciones se desvanece ante el poder supremo de Al-lah, y la fe en Al-lah es la fuente de todo poder.
5. Al-lah recompensa a Sus siervos creyentes por su paciencia, fortaleciendo en la Tierra a quienes antes eran débiles.
Otras traducciones del versículo 131
Si les llegaba algún bien, decían: «Esto es nuestro (por merecimiento propio)»; pero, si sufrían alguna adversidad, culpaban de su mala suerte a Moisés y a quienes lo seguían. No obstante, su suerte había sido decretada por Al-lah (debido a sus pecados y a su rechazo a la verdad), aunque la mayoría de ellos no lo sabían.
Si les llegaba algún bien, decían: “Esto es nuestro (por merecimiento propio)”; pero si sufrían alguna adversidad, culpaban de su mala suerte a Moisés y a quienes lo seguían. No obstante, su suerte había sido decretada por Al-lah (debido a sus pecados y a su rechazo a la verdad), aunque la mayoría de ellos no lo sabían.
Cuando les sonreía la fortuna, decían: «¡Esto es nuestro!». Pero, cuando les sucedía un mal, lo achacaban al mal agüero de Moisés y de quienes con él estaban. ¿Es que su suerte no dependía sólo de Alá? Pero la mayoría no sabían.
Las raíces de las palabras del versículo 131
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Así se lo devolví a su madre [como nodriza] para consuelo de sus ojos, para que no se entristeciera y supiera que la promesa de Dios siempre se cumple, aunque la mayoría [de la gente] lo ignore.
Dijeron: “¿Por qué su Señor no le ha concedido un milagro?” Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Dios es capaz de enviar un milagro”. Pero la mayoría de ellos no son conscientes [que Dios envía Sus milagros por una sabiduría].
¿Por qué no iba Dios a castigarlos si ellos impiden [a los creyentes] el ingreso a la Mezquita Sagrada, sin ser los protectores [legítimos de la Mezquita Sagrada]? Sepan que los [legítimos] protectores son los piadosos. Pero la mayoría de los idólatras no lo sabe.