El versículo 25 de la sura Al-Anfal (8:25), sura medinense, se encuentra en el yuz 9, en la página 179 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 25
Al-Mujtasar
Tengan cuidado con el sufrimiento que no solo alcanza a los opresores, sino también a ustedes y a otros. Esto sucede cuando la desobediencia se extiende y no se evita. Tengan por seguro que Al-lah castiga con severidad a quienes se oponen a Él, así que eviten hacerlo.
Se refieren a las aleyas 17 a 25 de la sura Al-Anfal (página 179 del mushaf).
1. Aquellos con quienes Al-lah esté serán socorridos y se les dará la victoria, incluso sin son débiles o pocos en número, y Su apoyo y ayuda hacia ellos es de acuerdo a su fe y buenas acciones.
2. Se espera que el creyente tome los medios y precauciones necesarias para cumplir con las responsabilidades que Al-lah les ha instruido. Pero deben confiar en Al-lah y dejar el resultado en Sus manos.
3. Las aleyas muestran que Al-lah no impide a nadie la fe y la bondad excepto a quienes rechazan la fe con anterioridad.
4. Es bueno que a menudo el siervo Le ruegue a Al-lah con la oración: “¡Oh Tu que volteas los corazones! Mantén nuestros corazones firmes en Tu fe”.
5. Al-lah les ordena a los creyentes que no permitan que la desobediencia se extienda entre ellos, para que el castigo no llegue a todos.
Otras traducciones del versículo 25
Y temed un castigo que no se abatirá solo sobre los injustos de entre vosotros (pues también afectará a quienes no prohíban el mal). Y sabed que Al-lah es severo en el castigo.
Y teman un castigo que no se abatirá solo sobre los injustos de entre ustedes (pues también afectará a quienes no prohíban el mal). Y sepan que Al-lah es severo en el castigo.
¡Guardaos de una tentación que no alcanzará exclusivamente a aquéllos de vosotros que sean impíos! ¡Sabed que Alá castiga severamente!
Las raíces de las palabras del versículo 25
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Narró Zaynab hija de Yahash -Al-lah esté complacido con ella- que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- entró donde estaba ella asustado y dijo: "La ilaha ila Al-lah (no hay más dios que Al-lah). !Ay de los árabes por un mal que se aproxima. Hoy se ha abierto parte del muro de…
Completen la peregrinación mayor y menor en honor a Dios. Pero en caso de que algo les impida completarla, sacrifiquen el animal que puedan como ofrenda. No se rasuren la cabeza hasta que la ofrenda llegue al lugar de sacrificio. Si alguien está enfermo o sufre una dolencia en su cabeza [y se rasura] deberá expiar ayunando o dando limosna o sacrificando. Si hay seguridad [en el camino], entonces quien haga la peregrinación menor [durante los meses de la peregrinación mayor] y luego la peregrinación mayor, que sacrifique la ofrenda según sus posibilidades, y si no encuentra qué sacrificar o no dispone de medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete a su regreso [a su lugar de origen]: en total diez días. Esto es para quienes no viven en las proximidades de la Mezquita Sagrada. Cumplan con los ritos y sepan que Dios es severo en el castigo.
¡Oh, creyentes! No profanen los ritos de Dios ni los meses sagrados, ni los animales ofrendados ni los animales marcados para ofrenda, ni perjudiquen a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando el favor y la complacencia de su Señor. [Solo] cuando hayan finalizado la peregrinación podrán cazar. Que el descontento que tengan hacia quienes les impedían el acceso a la Mezquita Sagrada no los lleve a transgredir [la ley], sino que cooperen con ellos en obrar el bien e impedir el mal, pero no cooperen en el pecado y la enemistad. Y tengan temor de Dios; Dios es severo en el castigo.
Lo que Dios concedió de la gente de las aldeas a Su Mensajero pertenece a Dios, al Mensajero, a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero insolvente, para que la riqueza no sea un privilegio solo de los ricos. Lo que les ha transmitido el Mensajero tómenlo, y cuanto les haya prohibido déjenlo. Tengan temor de Dios, porque Dios es severo en el castigo.