Todos los Profetas tuvieron enemigos que eran demonios de entre los seres humanos y los yinn, que se susurraban mutuamente palabras adornadas con seducción. Pero si tu Señor hubiera querido no lo habrían hecho. Apártate de ellos y sus mentiras.
El versículo 112 de la sura Al-An’am (6:112), sura mecana, se encuentra en el yuz 8, en la página 142 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 112
Al-Mujtasar
De la manera en que te probé con la hostilidad de estos idólatras, probé a todos los profetas anteriores. Asigné para cada uno de ellos enemigos de entre los hombres rebeldes y los genios, que solían susurrarse el uno al otro el mal en sus corazones, embelleciendo la falsedad para engañarlos. Si no hubiera sido mi voluntad, no lo habrían hecho, pero lo dispuse como una prueba para ellos. Así que déjalos en sus inventos de incredulidad y falsedad, y no les prestes atención.
Se refieren a las aleyas 111 a 118 de la sura Al-An’am (página 142 del mushaf).
1. Los siervos deben tener como objetivo principal seguir la verdad, buscarla en las formas que Al-lah ha enseñado, ponerla en práctica, pedir la asistencia del Señor y no confiarse únicamente en las fuerzas o habilidades propias.
2. Para ser justos con la minoría creyente y conocedora, el Corán atribuye la ignorancia y el extravío a la mayoría de la creación.
3. Es una costumbre en la creación de Al-lah la aparición de enemigos, de entre los humanos y los genios, para los profetas y sus seguidores, porque la verdad se reconoce a través de la falsedad, que es su opuesto.
4. El Corán es auténtico en sus narraciones y justo en sus leyes. No se encontrará nada contrario a la realidad en sus narraciones y nada contrario a la verdad se encontrará en sus leyes.
Otras traducciones del versículo 112
Y del mismo modo (que te hemos puesto a prueba con enemigos de entre los idólatras, ¡oh, Muhammad!) hemos asignado a todos los profetas (como prueba) enemigos, los demoniosde entre los hombres y los yinn,que se susurran entre ellos bellas palabras llenas de engaño para desviar a quieneslas oyen. Y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. Déjalos solos, pues, con las mentiras que se inventan.
Y del mismo modo (que te hemos puesto a prueba con enemigos de entre los idólatras, ¡oh, Muhammad!) hemos asignado a todos los profetas (como prueba) enemigos, los demonios de entre los hombres y los yinn, que se susurran entre ellos bellas palabras llenas de engaño para desviar a quienes las oyen. Y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. Déjalos solos, pues, con las mentiras que se inventan.
Así hemos asignado a cada profeta un enemigo: hombres endemoniados o genios endemoniados, que se inspiran mutuamente pomposas palabras para engañarse. Si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. ¡Déjales con sus invenciones!
Las raíces de las palabras del versículo 112
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Antes de ti [también] fueron desmentidos otros Mensajeros. Ellos soportaron con paciencia que los desmintieran y hostigaran hasta que les llegó Mi auxilio. Porque no hay poder que pueda alterar [el cumplimiento de] las promesas de Dios. Te he relatado las historias de los Mensajeros [para consolar tu corazón].
No dicen de ti [¡Oh, Mujámmad!] sino lo que ya había sido dicho sobre los Mensajeros que te precedieron. Tu Señor es el poseedor del perdón y el poseedor de un castigo doloroso.
No coman sobre lo que no se ha mencionado el nombre de Dios, pues hacerlo es un pecado. Los demonios inspiran a sus aliados para que discutan con ustedes, pero si los siguen se contarán entre quienes les atribuyen divinidad a otros junto a Dios.
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
[Sabe, ¡Oh, Mujámmad!, que] dispuse que todos los Profetas tuvieran enemigos de entre los pecadores. Pero tu Señor es suficiente como guía y protector.
Así es como a muchos de los idólatras, sus falsas divinidades les hicieron creer que era bueno que mataran a sus propios hijos, para así llevarlos a la perdición y confundirles su religión. Pero si Dios hubiera querido no lo habrían hecho; aléjate de ellos y de sus mentiras.