Solíamos hablar durante el rezo, de modo que un hombre le podía decir algo al compañero que rezaba a su lado, hasta que descendió la aleya ‘y preséntense ante Al-lah con total devoción’ [Corán, 2:238]. Entonces, se nos ordenó permanecer en silencio y no hablar.
De Zayd Ibn Arqam, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Solíamos hablar durante el rezo, de modo que un hombre le podía decir algo al compañero que rezaba a su lado, hasta que descendió la aleya ‘y preséntense ante Al-lah con total devoción’ [Corán, 2:238]. Entonces, se nos ordenó permanecer…
كُنَّا نَتَكَلَّمُ فِي الصَّلاَةِ يُكَلِّمُ الرَّجُلُ صَاحِبَهُ وَهُوَ إِلَى جَنْبِهِ فِي الصَّلاَةِ حَتَّى نَزَلَتْ { وَقُومُوا لِلَّهِ قَانِتِينَ} فَأُمِرْنَا بِالسُّكُوتِ وَنُهِينَا عَنِ الْكَلاَمِ