Cuando se presentaron ante David, este se atemorizó de ellos1. Le dijeron: “No temas, solo somos dos demandantes, uno ha sido injusto con el otro; juzga entre nosotros con equidad, sé imparcial y guíanos hacia el camino correcto.
Notas
[1] Porque ingresaron en su oratorio privado sin ser anunciados.
El versículo 22 de la sura Sad (38:22), sura mecana, se encuentra en el yuz 23, en la página 454 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 22
Al-Mujtasar
Cuando se presentaron repentinamente ante David, se asustó debido a su extraño proceder de presentarse ante él de esta manera inusual. Cuando vieron su miedo, dijeron: “No temas. Somos dos demandantes, uno de nosotros ha ofendido al otro, así que juzga entre nosotros con justicia y no seas injusto en tu veredicto, y guíanos hacia el camino correcto, que es el camino de la corrección”.
Se refieren a las aleyas 17 a 26 de la sura Sad (página 454 del mushaf).
1. Las virtudes del profeta David y los milagros con que Al-lah lo bendijo.
2. Los Profetas están protegidos de los errores cuando comunican el mensaje en nombre de Al-lah, ya que el objetivo de la profecía no puede lograrse sino a través de esta protección. Sin embargo, a veces ciertas cuestiones que tienen que ver con la naturaleza humana, tales como el olvido o la distracción, pueden tener lugar, pero Al-lah los corrige y les muestra rápidamente lo correcto.
3. Los eruditos han demostrado que formar sociedades entre dos o más personas es lícito, a partir del dicho de Al-lah: “Y muchos asociados se oprimen entre sí”.
Otras traducciones del versículo 22
Cuando entraron (de improviso) donde estaba David, este tuvo miedo de ellos. Le dijeron: «No temas. Somos dos litigantes. Uno ha sido injusto con el otro. Juzga entre nosotros con verdad y justicia, y guíanos hacia lo correcto».
Cuando entraron (de improviso) donde estaba David, este tuvo miedo de ellos. Le dijeron: “No temas. Somos dos litigantes. Uno ha sido injusto con el otro. Juzga entre nosotros con verdad y justicia, y guíanos hacia lo correcto”.
Cuando entraron adonde estaba David y éste se asustó al verles. Dijeron: «¡No tengas miedo! Somos dos partes litigantes, una de las cuales ha ofendido a la otra. Decide, pues, entre nosostros según justicia, imparcialmente, y dirígenos a la vía recta.