Algunos creyentes dicen: “¿Por qué no desciende un capítulo [del Corán donde se prescriba combatir]?” Pero cuando es revelado un capítulo [del Corán] con preceptos obligatorios, y se menciona en él la guerra, ves a aquellos cuyos corazones están enfermos1 mirarte como si estuvieran en la agonía de la muerte. Sería mejor para ellos
El versículo 20 de la sura Muhammad (47:20), sura medinense, se encuentra en el yuz 26, en la página 509 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 20
Al-Mujtasar
Aquellos que creen en Al-lah dicen que anhelan que le revele a Su Mensajero una sura que contenga las instrucciones sobre la guerra: “¿Por qué Al-lah no revela una sura en la que se mencione la guerra?” Y cuando Al-lah revela una sura que contiene obligaciones donde se menciona la guerra, tú, Mensajero, ves a los hipócritas, en cuyos corazones hay dudas, el terror en sus miradas. La advertencia de Al-lah contra ellos es severa.
Se refieren a las aleyas 20 a 29 de la sura Muhammad (página 509 del mushaf).
1. La legislación de concurrir a la guerra expuso a los hipócritas y los diferenció de los creyentes.
2. La importancia de reflexionar sobre el Libro de Al-lah y el peligro de descuidarlo.
3. Sembrar la corrupción y romper los lazos familiares aleja de la misericordia de Al-lah.
Otras traducciones del versículo 20
Y los creyentes dicen: «¿Por qué no desciende una sura (que prescriba el combate)942?». Y cuando una sura concluyente es revelada con preceptos que mencionan su obligatoriedad, ves que aquellos cuyos corazones están enfermemos (de hipocresía y duda) te miran (aterrorizados) como quien está a punto de desmayarse (de miedo) ante la muerte. Más les hubiera valido
Notas
[942] Durante los trece años previos a la Hégira, cuando los musulmanes vivían amenazados en La Meca, Al-lah no les permitió combatir, sino que los animó a ser pacientes ante las ofensas de los idólatras. Una vez los musulmanes hubieron emigrado a Medina y hubieron establecido la primera comunidad musulmana, Al-lah reveló la orden de combatir por Su causa contra quienes los atacaban y dificultaban la estabilidad de la comunidad.
Y los creyentes dicen: “¿Por qué no desciende una sura (que prescriba el combate)942?”. Y cuando una sura concluyente es revelada con preceptos que mencionan su obligatoriedad, ves que aquellos cuyos corazones están enfermemos (de hipocresía y duda) te miran (aterrorizados) como quien está a punto de desmayarse (de miedo) ante la muerte. Más les hubiera valido
Notas
[942] Durante los trece años previos a la Hégira, cuando los musulmanes vivían amenazados en La Meca, Al-lah no les permitió combatir, sino que los animó a ser pacientes ante las ofensas de los idólatras. Una vez los musulmanes hubieron emigrado a Medina y hubieron establecido la primera comunidad musulmana, Al-lah reveló la orden de combatir por Su causa contra quienes los atacaban y dificultaban la estabilidad de la comunidad.
Los creyentes dicen: «¿Por qué no se revela una sura?» Pero, cuando se revela una sura unívoca en la que se menciona el combate, ves que los enfermos de corazón te miran como mira uno a quien ronda la muerte. Más les valdría
Las raíces de las palabras del versículo 20
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
¿Acaso no te sorprende la actitud de aquellos a quienes se les dijo: “No tienen permiso para combatir ahora, sino que cumplan la oración y hagan caridades?” Pero cuando se les llamó a combatir, algunos de ellos temieron a la gente como se debe temer a Dios o aún más, y dijeron: “¡Señor nuestro! ¿Por qué nos llamas a combatir? Si lo dejaras para más tarde…”. Diles: “El goce de la vida mundanal es pasajero; en cambio, la otra vida es superior para los piadosos, en la que no serán tratados injustamente en lo más mínimo.
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
En cambio, a aquellos cuyos corazones están enfermos [de hipocresía], este [nuevo capítulo] les aumenta maldad a la maldad [espiritual] que ya tienen, y mueren negando la verdad.
Verás que quienes tienen una enfermedad en sus corazones [la hipocresía] se apresuran buscando su complacencia y dicen: “Tenemos miedo de que nos sorprenda una derrota”. Pero puede que Dios les tenga deparada la victoria o algún otro decreto, y entonces tengan que arrepentirse de lo que pensaban.
Decreté que los guardianes del Infierno fueran ángeles, y dispuse ese número para probar a los que rechazan la verdad, también para que la Gente del Libro se convenzan y crean, y para que los creyentes fortifiquen su fe y no les queden dudas a ellos ni a la Gente del Libro. También para que aquellos cuyos corazones están enfermos [de duda e hipocresía] y los que niegan la fe se pregunten: “¿Qué es lo que quiere demostrar Dios con este ejemplo?” Así es como Dios extravía a quien quiere [extraviarse] y guía a quien quiere [guiarse]. Solo Él conoce a todos los que sirven Su causa. Todo esto es motivo de reflexión para la humanidad.