El versículo 110 de la sura An-Nisa (4:110), sura medinense, se encuentra en el yuz 5, en la página 96 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 110
Al-Mujtasar
Si alguien realiza una mala acción o es injusto consigo mismo desobedeciendo a Al-lah, luego implora el perdón de Al-lah reconociendo sus pecados, arrepintiéndose, y resuelve no volver a cometerlos, esta persona puede esperar la clemencia divina. Al-lah perdona los pecados de quien se arrepiente, y se muestra misericordioso con él.
Se refieren a las aleyas 106 a 113 de la sura An-Nisa (página 96 del mushaf).
1. Está prohibido defender a los adeptos de la mentira, pues ello implica volverse su cómplice en el pecado y la trasgresión.
2. El verdadero creyente debe asegurarse de que su temor y su veneración a Al-lah prevalezcan sobre la consideración que tiene respecto a las personas.
3. La misericordia y el perdón de Al-lah descienden sobre el pecador que se arrepiente, cualquiera sea la naturaleza de su falta, siempre que su arrepentimiento sea sincero y renuncie al pecado cometido.
4. Se advierte sobre el hecho de acusar a un inocente de un crimen que no ha cometido. Aquel que lo haga comete un grave pecado.
Otras traducciones del versículo 110
Quien obre mal o sea injusto consigo mismo (por sus malas acciones) y busque después el perdón de Al-lah hallará que Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
Quien obre mal o sea injusto consigo mismo (por sus malas acciones) y busque después el perdón de Al-lah, hallará que Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
Quien obra mal o es injusto consigo mismo, si luego pide perdón a Alá, encontrará a Alá indulgente, misericordioso.
Las raíces de las palabras del versículo 110
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Aquellos que al cometer una obscenidad o injusticia invocan a Dios pidiendo perdón por sus pecados, porque saben que solo Dios perdona los pecados, y no reinciden a sabiendas.
Nadie cargará con culpas ajenas. Si [un pecador] pide que le ayuden con su carga [de pecados], nadie podrá ayudarle en nada, aunque fuera su pariente. [¡Oh, Mujámmad!] Solo se beneficia con tus advertencias quien teme a su Señor en su vida privada y practica la oración. Quien se purifica [de la idolatría y el pecado], lo hace en beneficio propio; y ante Dios comparecerán.
Te he revelado [¡Oh, Mujámmad!] una inspiración Mía [el Corán]. Tú no conocías el Libro [revelado anteriormente] ni la fe [en sus detalles]. Entonces hice que fuera una luz con la que guío a quienes quiero, y tú [¡Oh, Mujámmad!] guías al sendero recto, …
Tú no esperabas que fuera a serte revelado un Libro, pero por misericordia de tu Señor [te reveló el Corán]. No apoyes [contra los creyentes] a aquellos que se niegan a creer.