El versículo 23 de la sura Al-Furqan (25:23), sura mecana, se encuentra en el yuz 19, en la página 362 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 23
Al-Mujtasar
Convertiré las buenas obras que los incrédulos hicieron en el mundo, y a causa de su incredulidad las esparciré como las partículas de polvo que una persona ve en la ventana.
Se refieren a las aleyas 21 a 32 de la sura Al-Furqan (página 362 del mushaf).
1. Al-lah no aceptará las obras de los incrédulos y las destruirá.
2. El peligro de las malas compañías y los amigos corruptos y malvados.
3. El peligro de abandonar el Corán y sus enseñanzas.
4. Una de las razones sabias detrás de la revelación gradual del Corán fue tranquilizar al Profeta r y facilitar para todos los creyentes su comprensión, memorización y práctica.
Otras traducciones del versículo 23
Y Nos volveremos hacia las (buenas) acciones que hayan podido realizar y las convertiremos en polvo esparcido (por el aire por no haberse basado en la fe en Al-lah).
Y Nos volveremos hacia las (buenas) acciones que hayan podido realizar y las convertiremos en polvo esparcido (por el aire por no haberse basado en la fe en Al-lah).
Examinaremos sus obras y haremos de ellas polvo disperso en el aire.
Las raíces de las palabras del versículo 23
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
El ejemplo de las obras de quienes no creyeron en su Señor será como el de las cenizas expuestas al viento en un día tempestuoso: [El Día del Juicio] no encontrarán recompensa alguna por sus actos. Ésa será la ruina total.
¡Oh, creyentes! No malogren sus caridades haciendo alarde de ellas u ofendiendo, como aquel que contribuye para que la gente lo vea, pero [en realidad] no cree en Dios ni en el Día del Juicio Final. Su ejemplo es como el de una roca cubierta de tierra, a la cual le cae un aguacero que la deja al descubierto. Esas personas no obtendrán recompensa alguna por sus [buenas] obras, porque Dios no guía a la gente que se niega a reconocer la verdad.
Las obras de los que se negaron a creer son como un espejismo en el desierto: el sediento cree que es agua, pero cuando llega a él no encuentra nada. Pero sí se encontrarán con Dios, que les dará el castigo que merezcan. Dios es rápido en ajustar cuentas.