Observa cómo he agraciado a unos sobre otros [con bienes materiales en este mundo], pero en la otra vida la distinción será mayor [entre los que creen y los que no creen].
El versículo 21 de la sura Al-Isra (17:21), sura mecana, se encuentra en el yuz 15, en la página 284 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 21
Al-Mujtasar
Mensajero, reflexiona sobre cómo favorecimos a unos sobre otros en el mundo con respecto al sustento. Sin embargo, en el Más Allá las diferencias entre los rangos serán mayores que en este mundo, mayor entre los creyentes y los no creyentes.
Se refieren a las aleyas 18 a 27 de la sura Al-Isra (página 284 del mushaf).
1. La persona debe hacer todo el bien que puede, e intentar hacer lo que no está a su alcance, para que reciba las recompensas por todo ello.
2. Tener favores de Al-lah en el mundo no debe tomarse como una indicación de la complacencia de Al-lah, porque las cosas de este mundo pueden alcanzarse a pesar de que el resultado final sea el castigo en el más allá.
3. Honrar los padres es una obligación. Al-lah combinó la gratitud hacia ellos con el agradecimiento a Él debido a su gran virtud.
4. El Islam prohíbe el derroche, que es gastar los bienes en aquello que no se debe.
Otras traducciones del versículo 21
Observa cómo hemos agraciado (en esta vida) a unos más que a otros. Y, sin embargo, en la otra habrá todavía más niveles de distinción.
Observa cómo hemos agraciado (en esta vida) a unos más que a otros. Y, sin embargo, en la otra habrá todavía más niveles de distinción.
¡Mira cómo hemos preferido a unos más que a otros! En la otra vida habrá, no obstante, categorías más elevadas y una mayor distinción.
Las raíces de las palabras del versículo 21
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Entre los Mensajeros, distinguí a cada uno con un favor. Entre ellos hay a quienes Dios habló directamente, y otros a quienes elevó en grados. Y concedí a Jesús, hijo de María, las pruebas evidentes y lo fortalecí con el Espíritu Santo [el ángel Gabriel]. Pero si Dios hubiera querido, las naciones que los siguieron no hubieran combatido entre ellas tras habérseles presentado los Profetas y las evidencias; pero discreparon, y hubo entre ellos quienes creyeron en la verdad y quienes la rechazaron. Si Dios hubiera querido no se habrían combatido los unos a los otros, pero Dios obra según Su designio.