En la creación de los cielos y de la Tierra, la sucesión de la noche y el día, el barco que surca el mar para provecho de la gente, el agua que Dios hace descender del cielo con la que da vida a la tierra árida, en la que diseminó toda clase de criaturas, y en la dirección de los vientos y el control de las nubes que están entre el cielo y la tierra, en todo ello hay signos1 para quienes razonan.
Notas
[1] De que Él es el Creador y que solo Él merece ser adorado.
El versículo 164 de la sura Al-Baqara (2:164), sura medinense, se encuentra en el yuz 2, en la página 25 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
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Tafsir del versículo 164
Al-Mujtasar
Los cielos, la Tierra y lo que contienen forman parte de las más grandes maravillas de la creación. También lo es la alternancia entre el día y la noche, las embarcaciones que navegan los mares llevando lo que las personas necesitan como alimento, vestido y mercancías, entre otras cosas. También el agua que Al‑lah hace caer del cielo y con la cual hace revivir la tierra donde crecen todo tipo de granos y de pasturas para alimento de los seres vivos que Al‑lah diseminó por la tierra. También el cambio de dirección de los vientos y las mansas nubes entre el cielo y la Tierra. Estas son evidencias claras de Su unicidad dirigidas a aquellos que comprenden el alcance de los argumentos y las pruebas.
Se refieren a las aleyas 164 a 169 de la sura Al-Baqara (página 25 del mushaf).
1. Aquellos que más aman a Al‑lah son los que verdaderamente creen en Él. De hecho, en toda circunstancia, tanto en los momentos prósperos como en los adversos, estos Le obedecen y no adoran falsos ídolos.
2. El Día de la Resurrección se romperán todos los lazos, cada amigo se desentenderá de su amigo. No quedarán más que los lazos que se hayan tendido con el único objetivo de acercarse a Al‑lah.
3. Al‑lah nos advierte no sucumbir a las trampas de Satán ni a sus diversas intrigas que apelan a la mala inclinación de las almas.
Otras traducciones del versículo 164
En verdad, en la creación de los cielos y de la tierra, en la alternancia de la noche y el día, en las embarcaciones que surcan el mar para beneficio de los hombres, en el agua que Al-lah hace descender del cielo para hacer revivir la tierra tras su muerte y esparce por ella todo tipo de criaturas, en la variación de los vientos y de las nubes sometidas entre el cielo y la tierra; en todo ello hay pruebas (de la unicidad de Al-lah) para quienes razonan.
En verdad, en la creación de los cielos y de la tierra, en la alternancia de la noche y el día, en las embarcaciones que surcan el mar para beneficio de los hombres, en el agua que Al-lah hace descender del cielo para hacer revivir la tierra tras su muerte y esparce por ella todo tipo de criaturas, en la variación de los vientos y de las nubes sometidas entre el cielo y la tierra; en todo ello hay pruebas (de la unicidad de Al-lah) para quienes razonan.
En la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día, en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres, en el agua que Alá hace bajar del cielo, vivificando con ella la tierra después de muerta, diseminando por ella toda clase de bestias, en la variación de los vientos, en las nubes, sujetas entre el cielo y la tierra, hay, ciertamente, signos para gente que razona.
Las raíces de las palabras del versículo 164
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
No existe criatura en la Tierra sin que sea Dios Quien la sustenta, Él conoce su morada y por donde transita; todo está registrado en un Libro evidente.
En la sucesión de la noche y el día, en las lluvias que Dios envía del cielo como sustento, con las cuales revive la tierra árida, y en los cambios de los vientos hay, sin duda, signos para gente que reflexiona.
Entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la diversidad de sus lenguas y colores. En esto hay signos para los dotados de conocimiento.
[Dios] creó los cielos sin columnas visibles, afirmó la Tierra con montañas para proporcionarles un lugar estable que no se sacuda [con temblores], diseminó en ella toda clase de animales, e hizo descender del cielo la lluvia para que brote generosamente toda clase de vegetación.
Dios es Quien envía los vientos que conducen las nubes, y con ellas riega un territorio muerto. [Dios] da vida a la tierra árida con las lluvias; de igual manera será la resurrección.
Entre Sus signos está hacer que el relámpago sea motivo de temor y anhelo, y el agua que hace descender del cielo para dar vida a la tierra árida. En eso hay signos para un pueblo que razona.