Entre ambos [grupos] habrá una separación, y en los lugares elevados habrá personas1 que reconocerán a todos por su aspecto2, y llamarán a la gente del Paraíso saludándolos: “¡La paz sea con ustedes!” Ellos no han ingresado en él, pero están ansiosos por hacerlo.
Notas
[1] Ibn Kazir interpreta que se trata de los creyentes cuyas buenas obras y malas obras se igualan, y por eso no han ingresado al Paraíso, sino que se encuentran en un lugar elevado entre el Paraíso y el Infierno.
[2] Los habitantes del Paraíso tendrán un rostro luminoso, mientras que los rostros de los habitantes del Infierno estarán ensombrecidos.
El versículo 46 de la sura Al-A’raf (7:46), sura mecana, se encuentra en el yuz 8, en la página 156 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 46
Al-Mujtasar
Entre estos dos grupos, los compañeros del Paraíso y los compañeros del Infierno, se encuentra una división llamada “al-‘Araf”, que significa “los lugares elevados”. En esta división estarán las personas cuyas acciones buenas y malas se igualan. Reconocerán a los compañeros del Paraíso por sus signos, como la luz en sus rostros, y a los compañeros del Infierno por sus signos, como la oscuridad en sus rostros. Estas personas de la división llamarán a los compañeros del Paraíso, honrándolos: “La paz sea con ustedes”. Ellos aún no han ingresado al Paraíso, pero esperan poder hacerlo a través de la misericordia de Al-lah.
Se refieren a las aleyas 44 a 51 de la sura Al-A’raf (página 156 del mushaf).
1. La falta de fe en la resurrección es una razón directa por la que las personas siguen sus pasiones bajas.
2. Las personas comprenderán con claridad en el Día del Juicio que la promesa de Al-lah era verdad, tanto los creyentes como los incrédulos.
3. Las personas estarán en dos grupos en el Día del Juicio: un grupo en el Paraíso y un grupo en el Infierno. Sin embargo, en medio de ellos habrá un grupo cuyas acciones buenas y malas se igualaron en la balanza. A pesar de eso, su destino final será el Paraíso.
4. Quienes poseen riqueza, rango y seguidores, deben comprender que nada de eso les será de ayuda ante Al-lah, y que no los librará del castigo de Al-lah que merezcan.
Otras traducciones del versículo 46
Y entre ellos habrá una separación (el muro del paraíso); y sobre dicho muro divisorio habrá hombres237 que reconocerán a todos (a los habitantes del fuego y del paraíso) por sus señales238. Llamarán a los habitantes del paraíso y les dirán: «La paz esté con vosotros». Ellos no habrán entrado en él, pero estarán deseosos de hacerlo.
Notas
[237] Los hombres o gentes del muro son personas que tendrán tantos pecados como buenas acciones, y deberán aguardar hasta el final para que Al-lah decida sobre ellos y sobre su destino.
[238] Los habitantes del paraíso tendrán el rostro iluminado por la fe, mientras que los rostros de los habitantes del infierno estarán ensombrecidos.
Y entre ellos habrá una separación (el muro del Paraíso); y sobre dicho muro divisorio habrá hombres237 que reconocerán a todos (a los habitantes del fuego y del Paraíso) por sus señales238. Llamarán a los habitantes del Paraíso y les dirán: “La paz esté con ustedes”. Ellos no habrán entrado en él, pero estarán deseosos de hacerlo.
Notas
[237] Los hombres o gentes del muro son personas que tendrán tantos pecados como buenas acciones, y deberán aguardar hasta el final para que Al-lah decida sobre ellos y sobre su destino.
[238] Los habitantes del Paraíso tendrán el rostro iluminado por la fe, mientras que los rostros de los habitantes del Infierno estarán ensombrecidos.
Hay entre los dos un velo. En los lugares elevados habrá hombres que reconocerán a todos por sus rasgos distintivos y que llamarán a los moradores del Jardín: «¡Paz sobre vosotros!» No entrarán en él, por mucho que lo deseen.
Las raíces de las palabras del versículo 46
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
El día que los hipócritas y las hipócritas digan a los creyentes: “¡Aguarden, para que nos podamos iluminar con su luz!”, se les dirá: “¡Apártense y busquen su propia luz!” Entonces se levantará un muro entre ellos que tendrá una puerta. Dentro estará la misericordia de Dios y, por fuera, Su castigo.
¡Creyentes! Arrepiéntanse sinceramente ante Dios, puede que así su Señor borre sus faltas y los introduzca en jardines del Paraíso por donde corren ríos. Ese día Dios no avergonzará al Profeta ni a los que creyeron junto a él. Una luz se extenderá delante de ellos y a su derecha, y ellos dirán: “¡Señor nuestro! Auméntanos nuestra luz y perdónanos. Tú eres sobre toda cosa poderoso”.